Cuando la mano del hombre colabora con la naturaleza sin mediar el egoismo, imprimiendo a su obra un derroche de amor que se traduce en bienestar común, aunque el esfuerzo quede en el anonimato y no tenga mas premio que su propia satisfacción, su gesta, está pasando a formar parte de la historia.
Esta labor callada, que a través de los años, en distintos lugares va marcando la impronta de la idiosincrasia de una colectividad, es un tesoro que a toda costa deberia prevalecer, como ejemplo y como guia a las generaciones sucesivas.
Siempre me llamó mucho la atención una anecdota que sea cierto o no, que así aconteciera, no deja de ser verdadera:
"Pasaba un erudito por un lugar, en el que un peón a golpe de martillo, con su cincel, iba dando forma a grandes piedras para trasformarlas en dovelas y sillares. El sábio preguntó ¿que esta haciendo Vd., buen hombre? y aquel le respondió, UNA CATEDRAL.
Buscando otras respuestas que pudieran sorprender al que preguntaba, podria haber dicho tambien: "Tratando de quitar el hambre a mis hijos y si me sobra, poder darles estudios para que algún día sean como Vd.."
Yo creo que la contestación mas acertada y verdadera siempre hubiera sido la primera, ya que estoy seguro que el pobre peón jamás podria dar estudios a sus hijos y aún mas seguro, de que ningún arquitecto por famoso que fuera, hubiera podido realizar su obra si cientos de picapedreros, como el de nuestra anécdota, no hubieran empleado su esfuerzo y su sudor en tan ingrato trabajo, aunque a la hora de repartir los laureles solo al arquitecto se reconocieran los méritos.
Todo trabajo es meritorio si la labor vá encaminada al bien común, pero solo pueden calificarse de encomiables las mejoras que respetan "todo lo bueno que habia en lo ya hecho", aunque solo sea como un recuerdo al que muchos años atrás tuvo la iniciativa. Lo que es mas discutible es limitarse a disfrutar lo por otros ejecutado sin colaborar a su mantenimiento, o destruirlo por vandalismo, intolerancia o por abuso de poder.
En algunas toscas obras que he encontrado a lo largo de mis multiples recorridos, he hallado unas iniciales y una fecha. En otras solo quedaban las iniciales y la fecha, parte de ellas, o ni siquiera eso, porque la obra ya estaba completamente destruida por la desidia o por el incomprensible afán de destrucción
Bien haya sido el descanso que me ha propiciado el rústico asiento; el calor que ha disipado el agua de las pocetas; la comodidad de las improvisadas mesas, o el abrigo de las cabañas que me han guarecido de las inclemencias, me han hecho bendecir a quien realizó el esfuerzo dejando tan pocos datos sobre su persona. A todos ellos, conocidos o nó, vivos o muertos, con todo mi corazón deseo que su obra perdure como ejemplo de altruismo y sea muy de tener en cuenta a la hora de equilibrar la balanza en el mas Alto Tribunal.
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