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La pendiente por la que había que descender para llegar a la planicie tenía forma de herradura que extendía sus brazos, abriéndolos suavemente, desde el vértice que ocupaba mi presencia hasta mas allá de lo que mi vista alcanzaba, en una perspectiva inversa, ya que la anchura del valle iba ensanchándose conforme se alejaba de mi presencia hasta superar los ochocientos metros más o menos en la mayor parte de su recorrido, y como su longitud era de varios kilómetros y salvo que andases totalmente marginado, no se veian los extremos, dada la espesa vegetación que lo cubría, su exploración resultaba sobrecogedora, teniendo en cuenta además la abundante y variada fauna que había hecho de aquel valle su hábitat permanente y cuyos cánticos, gruñidos, berreos, balidos y algún que otro aullido, a veces me ponían los pelos de punta.
Sin duda este valle recogía las aguas de la lluvia que resbalando por las vertientes de su cuenca habían ido formando una veintena de cañadas por las que se expandia y por las que circulaban las aguas de lluvia, que cuando era muy copiosa desembocaban en torrentera como afluentes de aquel cauce improvisado, arrastrando residuos de aluvión ricos en nutrientes que mantenían la vegetación en un constante esplendor y la fauna, que gozaba de un magnifico equilibrio ecológico, con la vitalidad y el colorido de una primavera permanente.

La fauna era esquiva, lo que me hacía suponer que había depredadores, pero aún así, de vez en cuando pude ver desaparecer ante mi vista, como una exhalación, algún que otro venado, conejos, erizos, e infinidad de aves, cuál de ellas más exótica.
Después de avanzar varios kilometros, en el centro del valle, cual si fuera el tronco de un gigantesco arbol petrificado, una mole de un conglomerado mineral de un diámetro de más de cinco metros, se abría paso hacia la luz llegando a superar las copas de los árboles que la rodeaban. Trás una observación meticulosa pude apreciar en su base una abertura que en forma de chimenea llegaba hasta lo mas alto del inmenso monolito, que las aguas, a través de los años, habían ido erosionando por su interior, ocupado sin duda por algún mineral muchisimo mas vulnerable a la erosión, a través de la cual, gracias a la irregularidad de sus paredes pude escalar con mucha facilidad hasta ascender a la superficie de la roca, para desde allí, por encima de las copas de los árboles poder dominar todo el inmenso panorama que se extendia mas allá de lo que mi vista alcanzaba, haciéndome sentir como un ave más de las muchas que por allí pululaban.

El microclima de aquel valle era agradabilísimo, casi lascivo, sorprendiéndome a mí mismo en más de una ocasión con los ojos entornados respirando el aire impregnado de aromas de ambrosía y sin más voluntad que la de echarme sobre su hierba para henchirme de vida, de paz y de armonía para mi cuerpo y para mi alma, que sinceramente en esos momentos estaba en un segundo plano.
A pesar de parecer salvaje, se intuía que aquel valle en otros tiempos habia sido cuidado, porque la disposición de sus árboles parecian guardar cierta simetría y a través de su frondosidad permanecían los vestigios de caminos que recorrían su perímetro, de donde partían lo que no podían ser mas que antiguos paseos que se incursionaban en el interior del valle, entrecruzándose con otros que seguían otras direcciones, pero que si se les seguía terminaban volviendo a interceptarse con algún camino principal de forma ordenada, aunque actualmente hubieran crecido arbustos , enredaderas y otras plantas que habían camuflado el esplendor que ahora solo se intuía.

Ya atardecido y temiendo que la noche pudiera sorprenderme emprendí el regreso con el apuro lógico que da el temor a perderse en la oscuridad y no sé cómo, salí de aquellas sierras mucho antes de lo que pudiera haber imaginado.
Este es un misterio que no he podido descifrar. Pero lo más estraño, lo que más me inquieta y sobretodo mas me molesta, es el no saber cuándo estuve allí y el sentirme incapaz de regresar .
Mi amnesia es total respecto al donde y al cuando. Si algún día recuperase la memoria os invitaré a venir conmigo para brindaros la gran oportunidad de contemplar un lugar que solo puede verse donde yo estuve y que lamentablemente no recuerdo, o en el Paraiso.