miércoles, 29 de octubre de 2008

NADA DE INTERES


Desde mi llegada a Colombia, con los años y por mi afición, un poco desmedida, mi hermosisima libreria colmó sus estantes hasta verme obligado a instalar otro mueble similar en mi estudio para poder albergar los casi mil libros que apilados por doquier no encontraban su adecuado alojamiento. Actualmente entre las dos librerias tengo aproximadamente dos mil libros y aunque me quedan algunos huecos en los anaqueles creo que me vá a costar llenarlos debido a un suceso que me produjo un pequeño trauma sicologico. Pero antes de comentar este asunto os explicaré cual es el motivo que me ha empujado a acaparar con avaricia tal cantidad de volumenes.


Desde muy pequeño gran parte de mis ahorros los apliqué a la compra de libros. Los queria, los acariciaba y me encantaba su olor. En unas fiestas de Navidad gasté todos mis aguinaldos para comprar "Las Inquietudes de Santhi Andia" de Pio Baroja. Era un afán impropio de un niño, pero a mi me producia un inmenso placer abrir los paquetes que recibia de la Editorial Fontana que periodicamente me enviaba sus Catálogos de libros de resto de editorial que ofrecia a bajisimos precios incluso para mi economia. Mis pedidos no solian sobrepasar las cien pesetas, pero con ellas podia recibir de seis a siete libros completamente nuevos y que actualmente podrian tener mucho valor para coleccionistas . Recuerdo como un ejemplo "La Biografia de la Epoca" toda la historia de aquella trascendental revista que ya habia desaparecido muchos años antes de que yo naciera y de cuya biografia no creo que existan muchos ejemplares. Tambien recuerdo "El General Martinez Campos" libro en el que se describia de forma desgarradora la perdida de Cuba ; Mein Kanf de Hitler, así como su Testamento que seria muy interesante que muchos leyeran para que al menos no jusgaran tan a la ligera a este personaje "paradigma de todas las maldades " pero por qué no tambien quizás Cabeza de Turco de las veleidades de los vencedores, o ambas cosas a la vez. La mayor parte de estos libros pasaron a mi hermano como mi regalo de boda; no tenia nada de mas valor que ofrecerle. Yo tendria por entonces catorce o quince años. Los que me conocen saben que esa afición no decayó habiendo llenado hermosas librerias en la mayor parte de las casas que he tenido, pero aquí en mi etapa americana que es el periodo que estoy relatando, en mi afán de atesorar libros, no solo buscaba roderame de todas las formas del saber con la pretensión de aprender, sino tambien con la intención de aportar. Parece presuntuoso lo que digo, pero sigo creyendo que tengo muchas cosas que decir y hay muchas cosas que rectificar y en la medida que esté a mi alcance seguiré con mis antiguas y nuevas teorias procurando que no mueran conmigo. No quiero referirme exclusivamente a la ciencia en todas sus expresiones, sino tambien al Arte, por lo que aprovecho para manifestar mi humilde opinión sobre la Literatura Universal, que creo que es, de las artes, la que mas me apasiona y de la que me juzgo un crítico muy exigente y en absoluto convencionalista. Muy a menudo me he sentido decepcionado ante las obras consideradas maestras de los grandes monstruos y sigo estandolo. Es por ello por lo que además de acaparar cuanto de ellos ha llegado a mi poder, esperando encontrar el modelo de lo que yo considero una obra maestra no he descuidado nutrirme de infinidad de obras de autores sin importarme su palmarés, buscando en ellos lo que en los otros no encontraba y a veces me ha sido muy grato hallar entre las medianias y en desconocidos "gracias a la critica y a la falta de demanda de su producción" valores que como mínimo podrian estar a la altura de los consagrados, si no en cantidad si por lo menos en calidad, sin que esta manifestación pretenda sobrevalorar a esos desconocidos sino mas bien poner en su lugar a los encumbrados. En pocas palabras, no quiero desmerecer ninguna obra maestra pero si ponerlas al nivel de mi juicio que siempre ha esperado algo mas de ellas.


Y volviendo al pequeño accidente del que hablé, fué que trás estar muchas horas leyendo me quedé adormecido con las primeras luces de la alborada. Se sentia una agradable brisa tras una noche de calma chica tropical. Habia perdido totalmente la conciencia de cuanto me rodeaba y sentia la paz que bien quisiera en el momento de mi muerte, ese duerme vela en el que estás ausente de todo pero que sientes inmensamente tu existencia. Poco a poco el libro que habia estado leyendo se fué escapando de mis manos y aunque yo lo sentia resbalar no me importaba lo mas mínimo. Al caer golpeó mis pies como si una inmensa mole se hubiese desplomado sobre mi. Abrí los ojos sin saber quien era ni lo que era ni si quiera el sitio en que me encontraba, mientras una grandisima mariposa, negrisima, del tamaño de mi mano reboloteaba a mi alrrededor tratando de posarse en mi cabeza. Quien en aquel momento despertó era un amnesico total que sentia una indecible angustia y un miedo atróz a descubrir su realidad intuyendo en las embestidas de esa mariposa un terrible presagio. Ya repuesto pero todavia alucinado por esa sensación indescriptible comprendí que mi alma habia estado ausente en algún viaje astral dandome la oportunidad de comprobar lo desamparado que estaba sin ella. LA MARIPOSA ESTUVO EN LA CASA DURANTE TODO EL DIA. Recobrada la consciencia escribí una poesia que me salió como dictada y que no he querido modificar en lo mas mínimo a pesar de su falta de calidad e intrascendencia, pero que ha sido la causa de que ma haya inhibido en mi afan por comprar mas libros, dice así:





Vencido por el sueño en la alborada


Cuando cerraba mis ojos el cansancio


La mariposa de la muerte me acechaba


Y me arrancó el libro de mis manos.


¿Que libro pudo ser? Uno de tantos


De los dos mil que para mi recreo


He comprado en mis últimos tres años


Y la verdad a comprender no alcanzo


Por qué compre tantisimo al librero


Si no estoy para leer tal como veo


Y aún leyendo por diez no leeria tanto.





Ahora cuando cojo un libro, si a lo largo del primer capítulo no me dice nada lo aparto. Si logra interesarme en cierto modo lo leo hasta que me decepciona. El algunos, llego hasta el final generalmente sin pena ni gloria. Pero si tengo la suerte de que me emocione y veo que hay en el, algo que vale la pena aplazo su lectura para poder saborearlo en su momento, de forma que ya tengo algunos a los que acudo a releer poco a poco sin atreverme a seguir por miedo a que me defraude, releyendo muchas veces los capitulos o los párrafos que tienen garra.

No exijo mucho, me conformo con la grandeza de lo cotidiano, con lo que generalmente pasa al lector desapercibido, con lo que los críticos no encuentran y de lo que ni el propio personaje se percata aunque lo esté viviendo, pero que está ahí latente, esperando que alguien aprecie su carga de sentimiento, de decepción , de esperanza, de amor, de angustia de fracaso ante la incomprensión, de la lucha por la supervivencia sintiendose incapaz de traicinar las convicciones, de apego a una vida sin perspectivas o de depresión ante una decepción que puede empujarte a la muerte cuando nada te falta, todo aquello que se puede expresar haciendonos esbozar una sonrisa mientras sentimos que una lagrima se nos escapa.

No hay duda de que la escena representada será vista a través de un prisma y que cada lector ocupará un vertice diferente según su estado de animo o su propia experiencia pero la realidad, los hechos concretos ahí estarán por siempre escritos a la espera de ser decubiertos.

Traigo el ejemplo de "Aventuras, Inventos y Mistificaciones de Silvestre Paradox" de Pio Baroja, capitulos XIX y XX.

Sin entrar a comentar su estilo, ni la forma de plantear los hechos, trás una infinidad de fracasos que lo han llevado a la mas angustiosa de las miserias, un hombre de bien que en otros tiempos ha sido respetado, ya muy cargado de años se vé encerrado en su cuarto por los acreedores, que creyendo que tiene dinero no lo dejan salir si no paga sus deudas. Es Nochebuena y está hambriento. Su unica posibilidad es escapar a través de un traga luz pero está demasiado alto. Sus intentos para escapar a una libertad en la que solo le espera la miseria y posiblemente la carcel parecen inutiles. Tiene la suerte de estar acompañado en su encierro por un unico fiel amigo que está en su misma situación y que ha compartido su miseria y las últimas pesetas recibidas por los objetos que aún tenian algún valor y que ya habian empeñado mucho antes, están humillados en su amor propio y su dignidad está tan resquebrajada que no dudarian mendigar un pedazo de pan si pudieran, planteandose si lograran escapar donde podrian acudir para que les dieran algo de comer.
Trás las peripecias por conseguir el logro heroico de su fuga y ante la presencia de un mundo del que ya nada pueden esperar solo una luz endulza su amargura, la ilusión de conseguir veintiseis pesetas para poder sacar un billete de tren y dirigirse al pueblo donde nació. Es una nueva e insolita ilusión, volver al pueblo que abandonó porque alli no podia encontrar lo que buscaba, para volver al mismo lugar cincuenta años despues como refugio a su última esperanza.

domingo, 5 de octubre de 2008

REGALO DE NAVIDAD


Cuando la empresa Sufeco, S.A., (Sucesores Fernando Corral), promotora y constructora de la Colonia Corral y de los Apartamentos Valencia, de los que yo era Administrador, decidió marcharse de Benidorm, para realizar dos proyectos de gran envergadura en las ciudades de Sevilla y Huelva, concretamente los dos Parques Alcosa, (Alfredo Corral, S.A.), con mas de diez mil viviendas en cada uno de ellos, tanto los cuatro o cinco solares de los que disponiamos, como el stock de materiales de construcción que habia concentrados en uno de ellos, fueron vendidos a una empresa llamada Promotores Reunidos, S.A.

Como no consideraba interesante para mi , desplazarme tan lejos de mi entorno y el Director Gerente de Promotores Reunidos propuso contratarme, no lo pensé dos veces y me quedé con el, obteniendo además una importante mejora de sueldo. Mi Jefe cuyo nombre no voy a citar por cuestiones que algún día comentaré, fué para mi y sigue pareciendomelo una de las mejores personas con las que he tratado en mi vida y como muy buen empresario que era no perdió tiempo y comenzó las escavaciones de lo que iban a ser la Primera, Segunda y Tercera Fases de los Edificios Navasa, cuyo emplazamiento estaba en un solar tambien lindero a la carretera de circunvalación, frente a Los Apartamentos Valencia Bloques I y II. Entre el gigantesco socavón y la carretera se levanto un grandisimo letrero en el que se anunciaba la promoción de las viviendas que se iban a construir y la inmobiliaria de cuya venta se iba a encargar, siendo la Inmobiliaria Luis Polanco, sita en la Avenida de los Almendros la que se hizo cargo de la Exclusiva de Venta.

Se terminó la excavación sin que nadie pasase por la Agencia Inmobiliaria a interesarse por algún aspecto de la obra y mi Jefe todas las semanas se desplazaba a Benidorm, desde Madrid, con la esperanza de que hubiese cuajado alguna venta. El caso es que era un verdadero chollo, las viviendas normalitas se vendia a 499.400,- ptas. con una entrada de 50.000,-, 96 letras de 3.900,- y 75.000,- ptas. a la entrega de llaves. Digo que era un chollo porque además de tener un precio muy asequible, en relación a otras promotoras, la cantidad de amortización mensual 3.900,-ptas. era quizás mas baja que un alquiler. Esto me hacia pensar que la agencia no estaba empleandose a fondo y como me dolia ver la decepción de mi Jefe cada vez que llegaba, rescaté de entre mis papeles viejos una agenda en la que habia ido anotando como Administrador de Sufeco, S.A. los nombres y domicilios de las personas que se habian interesado por negociar la compra de una vivienda a través de nosotros si algún día decidiamos volver a construir y me planteé un programa de ventas. Lo primero fué comentar la idea a mi Jefe que la aceptó con gran beneplácito dada la inoperancia de la Inmobiliaria y a su lógica necesidaz de liquidez. Advertido de que si llamaba por telefono podria no encontrarme en la oficina ya que mis gestiones eran de calle organicé mi fichero y comencé mi labor, con un éxito tal que cuando regresó a la siguiente semana tenia sobre la mesa tres contratos de compra con sus correspondientes letras de cambio aceptadas. ¡Que entusiasmo aprecié en su gesto y con que alegria nos dirigimos a la Agencia para dar la noticia!. D. Luis Polanco noté que se sintió algo humillado pero componiendo el gesto me dijo: Sr. Cabrera, digame que comisión le tengo que pasar por cada venta que Vd. realice. Yo no quise aceptar nada en absoluto por mi condición de empleado de la Promotora, pero me insistió manifestando que a el le quedaban quince mil pesetas por cada venta y no era justo que no participase de ese beneficio en las ventas que yo realizara por lo que dió instrucciones para que en el gráfico de ventas se reflejase la C, inicial de mi apellido, para controlar mis logros y de esa forma asignarme periodicamente la parte de mi comisión que me correspondiese y que según el iba a ser importante. Paralelamente a las ventas que fuí realizando observé que algunas personas no compraban porque no disponian de las cincuenta mil pesetas de la entrada y sin embargo podian pagar una cantidad mas elevada de amortización por lo que propuse a mi Jefe financiar de forma paralela tanto la entrada como las 75.000,- ptas que tenian que pagar a la entraga de llaves, lo que mejoraba nuestros ingresos por papel negociable y los compradores no sentian sobre sí esa Espada de Damocles que suponia tener que afrontar de una vez esos desembolsos. Dicho y hecho. Todos los que se habian quedado dudosos en la compra la acptaron inmediatamente bajo estas nuevas condiciones y mis visitas a la Agencia eran diarias con dos, tres incluso hasta cinco compradores. Pasadas unas semanas los gráficos de la Agencia albergaban tantas Ces que pasaban casi desapercibidas las casillas cuyas ventas habian sido realizadas directamente por la inmobiliaria. Como estabamos acercandonos a la Navidad y el Sr. Polanco no respiraba le comenté que queria hacerle un buen regalo a mi esposa pero que no me atrevia hasta saber que cantidad se me iba a liquidar; muy sonriente y con un cinismo tan solo comparable a los politicos que yo se y me callo por no lastimar susceptibilidades, me contestó que no me preocupase que iba a recibir un muy buen regalo.
El día 22 de Diciembre, estaba comiendo cuando llegó a mi casa el ordenanza de la Agencia con un paquete casi tan grande como el. Le dije que se esperara para darle una propina y abrí la tremenda caja en la que encontré barras de turrón de todos los sabores, tortas imperiales , una botella de wiski y dos de champañ, frutas en dulce a mansalva y no se cuantas cosas mas, pero el sobre que esperaba no apareció por ninguna parte. Le pregunte al ordenanza si no le habia dado nada mas para mi y movio negativamente la cabeza. Saqué una pera en dulce para dejarmela como postre, volví a cerrar la caja y tomando una cuartilla le escribí:

Miré todos los rincones
mas no encontrando el talón
ahí te devuelvo el turrón
metetelo en los cojones.

Este fué el final de una hermosa amistad. A partir de ese momento me retiró el saludo y fuí considerado persona non grata en esa oficina, teniendo por desgracia que acudir a ella a mi pesar por razones de fidelidad a mi empresa. Y lo mas triste es que siempre fué él el que me prometió lo que yo nunca le pedí, por lo que en realidad se traiciono a si mismo y de paso recibí una lección que vale mucho mas que el dinero que pudiera darme.

sábado, 4 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE - TERCERA Y ULTIMA PARTE


El sueco aún hizo algo más por nosotros. Nos sacó de París y nos dejó en la salida a Evry, la más adecuada para nuestro viaje de regreso. Esto se dice muy pronto pero para salir de París y llegar a la carretera tardamos mas de dos horas.

De Evry a Lyón las etapas fueron mas bien cortas. El trayecto mas largo lo hicimos a bordo de un flamante Peugeot 404 recien estrenado en el que viajaban padre e hijo y en el que por primera vez en mi vida vi marcar en el cuenta kilometros velocidades por encima de los 150 km.

Una vez pasados Valance y Orange llegamos a Nimes, allí nos informaron que para ir a Marsella debiamos habernos desviado desde Orange hacia Avignon, pero aún pudimos rectificar por Arlés aunque a costa de hacer algunos kilometros mas. Llegamos a Marsella ya de noche y nos apeamos en el mismisimo Puerto. Como teniamos que preparar la cena buscamos un rincón apartado del transito, que estuviese protegido de la brisa, para que no se nos apagase el hornillo de alcohol y encontramos un recodo en forma de L, cuyo rabo mas largo, en paralelo al mar, se perdia en una oscuridad burlada por la hermosa luna llena que rielaba su resplandor sobre las aguas y nos permitia ver con la colaboración de los destellos de nuestro hornillo no solo nuestros rostros sino tambien las cosas que precisabamos para hacer la cena.

Me dejó Antonio preparando la cena y se fué a explorar aquel malecón que mejor cuidado podia haber sido un precioso paseo junto al mar. Estaban ya casi fritas las patatas cuando llegó con cierto apuro seguido de cerca por dos elementos con no muy buena catadura. Les pregunté en francés que querian y me contestaron con gran desfachatez que solo querian

fuego. Yo por entonces me defendia bastante bien con el francés, aunque ahora lo tango casi olvidado. Les dí fuego y por la forma que arroparon mi mano entre las suyas confirmé mi sospecha de que eran maricones. Cuando vieron las bolsas de la tienda de campaña nos invitaron a pasar la noche en su casa y no pude evitar un escalofrio que me recorrió desde la nuca hasta el último hueso de la rabadilla y con mucha educación decliné la invitación alegando cantidad de estupideces.

Una vez se marcharon, estuvimos mas atentos a las entradas y salidas del malecón, llegando a la conclusión de que se trataba de un amplisimo rincón romántico frente al mar, punto de encuentro de maricas y degenerados por lo que debiamos salir de allí de inmediato si no queriamos correr riesgos irreparables. Cenamos, recogimos e iniciamos nuestro peregrinar por las calles y avenidas cercanas al Puerto que veiamos mas iluminadas, arrastrando casi nuestra impedimenta y con un cansancio tan patente que casi podiamos hablar con el. Oimos música al pasar por una Boit. Era un semisotano decorado de forma sicodelica con una clientela de aspecto superexistencialista y unas francesitas apetitosisimas . Nuestra entrada en aquel antro cargados con la maleta de Vidal, mi mochila y las dos bolsas de la Tienda de Campaña, sin contar con nuestro aspecto, que debia ser deplorable, inquietó a la concurrencia y vino a empeorarse la situación cuando el mozo comentó en la barra que solo habiamos pedido un poco de agua. Regresó el mozo acompañado por el dueño que muy amablemente nos invitó a que abandonasemos el local.

Ya era bastante tarde, los bares estaban cerrados, pero en uno de ellos no habian retirado las mesas de la terraza. ¡Que felicidad poder sentarnos comodamente sin tener que rehuir al camarero!. Aquella felicidad duró unos segundos, tras los cuales apareció un individuo que tenia a su cargo la vigilancia de aquella zona y que con cierta rudeza nos invitó a que siguiesemos nuestro camino. Al ver que eramos españoles se mostró mas complaciente y se sentó con nosotros confesandonos creo que con cierto orgullo que era exiliado por la Guerra Civil. Empezó las criticas con pequeñeces que mas valia ignorar, tal era el cansancio que arrastrabamos, pero poco a poco se fué poniendo mas incisivo, ofensivo y detestable, esgrimiendo mentiras que no pude ignorar. Traté de desmentir sus errores y le invité a que se diese una vuelta por España y comprobaria que estaba equivocado. Pero ante su fanática y reiterada insistencia en defender mentiras evidentes y ante los insultos a España que ofendian mi dignidad, enfervorizado por mi orgullo patrio le dije que era un perdedor, mentiroso y amargado. Vidal, antes de que reaccionara aquel energumeno ya habia recogido la mayor parte del equipo y me arrastraba a trompicones mientras el jodido exiliado miraba a un sitio y otro buscando cualquier objeto que nos pudiera lanzar y despotricaba blasfemias y toda clase de insultos. Comprendo que con la leche que han mamado, los descendientes de tipos como aquel sigan manteniendo ese odio enfermizo hacia la derecha

Salimos de Marsella en un camión de carga de gran tonelaje. El conductor al ver que nos dormiamos nos invitó a que pasasemos a la litera. No os podeis imaginar lo amplia y confortable que era y estaba climatizada. Nos despertó un poco antes de llegar a Narbonne ya que el se dirigia a Toulouse y se apartaba de nuestra ruta a Perpignan. Desde Narbonne hasta la campiña de Perpignan viajamos en una berlina Citroën 2 CV. cuyo conductor, un chaval jovencisimo, demostró que estaba mas loco que una cabra por la velocidad con que tomaba las curvas en las que girabamos con tan solo dos ruedas en el suelo mientras el se reia escandalosamente, pero hay que reconocerle que manejaba aquel coche con tal habilidad que siempre que he subido en uno de ellos, me he acordado de él. Nos apeamos a media tarde en un lugar muy apropiado para acampar. Era una inmensa llanura y junto a nosotros un unico pero frondosisimo Olmo que nos protegia del sol del atardecer. Aunque aún quedaban algunas horas de luz decidimos quedarnos a pernoctar allí porque nos parecia imposible encontrar otro lugar mas apropiado. Bajo el Olmo Vidal se puso a escribir y yo imaginaba la hermosisima casa que podria construirse en aquella llanura inmensa. De pronto Vidal se abofeteo en la mejilla, enseguida ota vez y después otra. A mi tambien me estaban molestando algunos mosquitos que revoloteaban por mi entorno, pero como si de una aparición se tratase, de momento, se levantó relativamente cerca de nosotros una nube negra que se nos acercaba formando unas figuras amorfas y tremulas del tamaño de un gran edificio de diez plantas, para que os hagais una idea, como si fuese un tornado pero igual de ancho por arriba que por debajo. Lo que mas intimidaba era el sonido, murmullo, zumbido, que emitia aquel monstruo para el que no puedo encontrar ninguna onomatopeya que le encaje Cuando quisimos reaccionar ya se podian contar por cientos los mosquitos que nos asediaban, no quedandonos mas remedio que sacar la tienda con la mayor rápidez, abrir la cremayera y meternos de cualquier forma como si de un saco se tratara. No pudimos, sin embargo, evitar el que con nosotros entrasen tambien gran número de mosquitos que gracias a Dios pudimos casi eliminar con mucha paciencia. Estando en estas labores quedamos en la mas absoluta oscuridad, la terrible nube nos habia engullido y el zumbido era tan agudo que dañaba nuestros timpanos mientras sentiamos nuestros cuerpos empujados y apretados por aquel gigantesco enjambre que nos envolvia. Esa noche no cenamos. la mochila y demás bartulos habian quedado fuera de la tienda que no era mas que una gran bolsa en la que estabamos envueltos como dos grandes pedazos de carne, sin atrevernos a abrir ni siquiera para que entrara un soplo de aire fresco ante el temor de que en un segundo pudieran invadirnos miles de mosquitos.

Al día siguiente Antonio estaba hecho un pan de ronchas mientras yo no tenia ni una. ¿Alguien me lo puede explicar?. A pesar de no haber cenado salimos de allí tambien sin desayunar. El susto del día anterior nos empujaba a salir lo antes posible. La suerte nos acompañó y en un par de horas llegamos a Le Boulou. Estabamos desmayados, eran ya casi 24 horas sin comer y al entrar en la Boulangerie yo llevaba la bota de vino en bandolera y noté que el dueño del establecimiento le habia echado el ojo. No habiamos hecho inventario-balance pero suponia que iriamos justisimos para llegar a España sin pasar hambre, así que me dejé querer del dueño e incluso para incentivarlo bebí un trago empinando el codo lo mas alto que pude para que el vino se viese caer desde alto. Hizo efecto la estratagema y de inmediato me pidió que le vendiera la bota. Conseguí mucho mas de lo que me habia costado, además de llevarnos gratis la compra del día y dos bocadillos muy bien surtidos que nos comimos allí mismo, regando nuestro almuerzo con los últimos tragos que dimos de aquella bota de vino que, con tanto acierto, me equipó mi madre y que tan buenos servicios nos prestó.

De Le Boulou pasamos a la Junquera por donde atravesamos la Frontera de regreso a España y ya a la altura de Tarragona nos permitimos el lujo de desviarnos para bañarnos en el Mare Nostrum, en las playas de Salou y Cambrils. Nuestra última etapa de Auto Stop nos llevó a Valencia donde Vidal me sorprendió, demostando lo buen administrador que habia sido, dandonos el lujo de comer en un restaurante y sacar los boletos de regreso a Elda en Autobús, dejando como colofón final la entraga de 150 ptas. equivalentes al 50% de las trescientas Ptas. que aún nos habian sobrado de aquel viaje en el que dimos la vuelta a Francia en 4o días con un presupuesto entre ambos de 1.900 ptas. que nos permitió comer en restaurante, viajar en autobús y repartirnos aún 300 ptas. cuando regresamos. A partir de ese viaje nuestras vidas dieron un giro de 180 grados pero siempre nos quedó abierta esa puerta por la que curiosamente ambos hemos vuelto a pasar mas de una vez en busca de nuestro destino.



FIN DE UN VIAJE INOLVIDABLE

viernes, 3 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE - SEGUNDA PARTE



En mi cuarto día de soledad decidí dar una muy rápida escapada a Irún para comprar algunas cosas imprescindibles, pero, sobretodo recabar, via telefonica, cualquier información sobre Antonio. Mi desesperación ya estaba al límite.
Al ir a cruzar un paso de cebras, al otro lado de la calle, ví a Antonio que me observaba sonriente.
Cuando se puso la luz verde corrimos y nos abrazamos como en la mas tierna de las escenas de amor. ¿Serán maricas? imagino ahora que pensarian los que nos vieron.
Vidal habia terminado el recorrido de su viaje pero solo le quedaban setecientas pesetas. Podia mandar un telegrama a su padre para que le enviase un giro postal, pero esto podia retrasar como mínimo tres o cuatro días nuestra salida, por lo que decidimos aventurarnos con lo que disponiamos y trás facturar a portes debidos todas las maletas salvo la de sus objetos personales, recogimos la tienda y nos dispusimos a atravesar la Frontera a pie ya que estaba a doscientos metros del que habia sido mi campamento. Como mejor administrador delegué en Antonio la caja y la intendencia diaria que escatimó con unos resultados impresionantes como ya vereis.
Habia en nosotros un reto que estaba por encima de otras consideraciones. " Queriamos dar la vuelta a Francia aunque tuvieramos que renunciar a saborear paso a paso nuestro recorrido por ciudades y parajes que en verdad merecian la pena. Habia que tener en cuenta que Francia era muy grande y nuestras reservas muy pequeñas.
Llegamos a San Juan de Luz teniendo la suerte de ser recogidos casi de inmediato por unos recien casados que se dirigian a Burdeos y que regresaban de Pamplona donde habian disfrutado de las Fiestas de San Fermín en su viaje de luna de miel. ¡Que bien lo habian pasado y que agradecidos estaban por la acogida que les habia dado el pueblo navarro! Se veia en la forma en que querian corresponder a nuestros compatriotas pamplonicas revertiendo en nosotros todo el agradecimiento que sentian. Nos abrieron las puertas de su casa, nos invitaron a cenar y tambien alli pernoctamos, lo que para nosotros , en nuestras circunstancias supuso un verdadero lujo.
Al querer colaborar mi amigo Vidal cerrando las puertas del garage se aplastó un dedo y su grito de dolor fué el enunciado de los terribles días que pasó y me hizo pasar por el insoportable mal genio que su malestar le provocaba. Yo lo comprendia, pero llegó un momento en que no pude sufrirlo mas y lo abandoné, era la mejor decisión si no queria cometer un crimen, pero cuando mas convencido estaba de que mi actitud era la acertada me acordé que era él el depositario de todo nustro dinero, por lo que tuve que comerme todo mi orgullo y volver.¡Cuanto comprendí en ese momento a las mujeres que aguantan a sus maridos insoportables por el mismo motivo que a mi me movia.
El matrimonio de Burdeos fue genial, no solo nos hizo pasar una velada magnifica sino que además, al día siguiente nos preparó unos bocatas y nos llevó en el coche hasta las afueras para que reemprendiesemos el viaje.
Nos recogió un representante de vinos cuyo coche estaba hasta los topes de botellas y marrajas, teniendo que hacernos un huequecito para que pudieramos apoyar media nalga sobre alguno de los bultos y se empeñó en que entrasemos con el a todas las tiendas, estaderos, bares y chiringuitos que iba visitando y por cierto se fué alejando de la via principal metiendose por puebluchos y aldeas. Pero como en cada visita, para hacer boca , sacaban queso y entremeses con que acompañar el vino, nosotros nos poniamos las botas a pesar de las risas de nuestros anfitriones que comprendian nuestro desmayo y en francés hacian chistes de nuestro voraz apetito. Que lástima tener que abandonar a aquel hombre tan agradable y generoso. Nos regalo un par de botellas y nos despedimos, aunque nos dejó en un sitio que no habia mucho transito. En lo que quedaba de luz practicamente no tuvimos oportunidad; los poquisimos coches que circulaban iban a las aldeas que habian a diez kilometros a la redonda. Plantamos la tienda y preparé la cena. Solia hacer alguna sopa de fideos o de huevo y despues un baso de leche y unos trozos de queso de La Vach qui rit o Camenbert; a veces hacia patatas fritas o un buen bocadillo de sardinas o atún regados por unos buenos tragos de vino. La leche era optativa, ya que era un producto barato, como casi todos los alimentos de primera necesidad.
Al día siguiente tras desayunar sin interrupción ya que por suerte o por desgracia no apareció ningún coche, quisimos aprovechar la sombra de los chopos y la frescura de la mañana, avanzando por la carretera para hacer algo de ejercicio. Ambos lados de la carretera estaban cercados y tras las cercas habian hermosas vacas blanquisimas pastando. En aquella paz y belleza y con el estómago lleno me puse a cantar a todo pulmon: "Amor es gloria, amor es vida. Todo en la vida respira amor, etc." Y de un lado y otro fueron acudiendo las vacas que formando dos nutridos grupos a derecha e izquierda de la carretera nos escoltaron hasta que se me acabó el repertorio. El día iba avanzando de forma alarmante sin que nadie nos parara y el nerviosismo se hacia patente. Anocheció y tuvimos que pernoctar a un par de kilometros de donde nos dejara dos días antes nuestro amigo el enólogo y como al día siguiente en las dos primeras horas seguiamos en el mismo sitio, ante el pánico, decidimos ponernos uno a cada lado de la carretera decididos a tomar cualquier coche que nos parase fuera cual fuese su destino. Si el azar nos hubiese deparado un coche en dirección sur, nuestro recorrido hubiera terminado en las enormes praderas de aquella apacible campiña pero la suerte nos condujo al norte y muy al norte por cierto, nada menos que a París. Un Wolgswagen, nuevecito, conducido por un sueco de unos 35 años, rubio, con el pelo corto a lo militar, con una estatura por encima del 1,80 cms. muy delgado pero con apariencia atletica, introvertido y muy respetuoso tuvo a bien parar a nuestra altura y preguntarnos a donde íbamos. Le contestamos que hasta cualquier punto en dirección Paris y sin mediar mas palabras nos invitó a subir. No nos dió la alegria de comunicarnos su destino hasta que acampamos. Me imagino que no querria involucrarse sin saber que clase de tipos éramos y cuando descuibrió dos almicas de Dios no tuvo la menor duda en compartir su coche con nosotros. Nos consultaba para parar, para reanudar la marcha; para decidir el lugar de la acampada, incluso la hora de salida al día siguiente. Salvo que lo invitasemos, jamás entró en nuestra tienda. Siempre durmió en su coche y que nosotros sepamos durante el tiempo que compartimos el viaje solo se alimentó de croisant, de los que debia tener unas grandes existencias (nunca lo vimos reponer su despensa) y de lo que nosotros le ofreciamos, ya que a pesar de la avaricia impuesta por nuestra necesidad, nos preocupaba tanto su delgadez y su inanicción que temiamos por su salud y le pasabamos con la mayor solicitud bien fuera un par de huevos duros o un vaso de leche, o un buen trozo de queso, incluso a veces un buen bocata de sardinas con los consiguientes tragos de vino que al fín logro beber directamente de la bota. El sueco nos proporcionó la tranquilidad. Estar con el significaba tener resuelto nuestro transporte en casi la mitad de nuestro recorrido programado. Pasamos por ciudades tan importantes como Angulema, Poitiers, Tours, Le Mans, Chartres, Versalles,coronando en PARIS.
En Paris estuvimos casi un día completo. Sin el sueco no hubiesemos visto nada. El nos dió un paseo por Los Campos Eliseos, pudimos ver la Tumba del Soldado Desconocido, Nos llevó a ver Le Sacré Coeur en Mont Matre gozando sin ninguna prisa de toda su panoramica impresionante y sobre todo nos llevó a la Torre Eiffel. Destaco esta visita porque para subir habia que pagar un boleto cuyo importe variaba según la altura a la que que querias llegar. Habia tres tramos y el precio era prohibitivo para nosotros. El sueco ya habia sacado su boleto hasta la cúspide y nos preguntaba si ibamos a subir. Nuestras excusas, aunque rebuscadas, evidenciaban nuestra penosa situación economica y aunque al sueco mas bien no se le veia sobrado, miró con atención el fondo de su cartera, levantó sus ojos hacia el cielo no precisamente para orar y tras alzar y bajar su testa varias veces y tocar con la llema de su pulgar las llemas de sus dedos meñique, anular, corazón e indice por este órden tambien varias veces, hinchando el pecho y con una sonrisa casi de oreja a oreja EN SUECO, pero como si estuviese subtitulado por sus gestos y su alegria nos dijo: VAMOS A SUBIR LOS TRES, YO OS INVITO. Os aseguro que lo comprendí perfectamente porque de inmediato saco nuestros boletos y pudimos hacer algo que jamás volveremos a repetir en nuestras vidas y de lo que siempre hemos podido presumir a lo largo de ella, HABER SUBIDO A LA CUSPIDE DE LA TORRE EIFFEL.

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

miércoles, 1 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE PRIMERA PARTE


Mi amigo Antonio Vidal y yo eramos un par de soñadores recalcitrantes que imaginabamos, programabamos y sobre todo discutiamos, a todas horas, sobre cualquier cosa, incluyendo aspectos de nuestra vida presente y futura. Habiamos hecho un listado de las actividades que podian servirnos de trampolín para lograr mas altas y ambiciosas metas y la verdad es que poco a poco las habiamos ido descartando casi todas. No podiamos destacar en ninguna actividad atletica porque no estabamos dotados para ello, ni tener porvenir en el deporte ya que nosotros mismos conociamos nuestras limitaciones, incluso en materia futbolistica que por aquellos tiempos era una practica generalizada y una salida a considerar. En una palabra, no destacabamos en nada, de nada, de nada, pero habia algo que si nos ilusionaba y que siempre consideramos una posibilidad dentro de nuestras facultades, era algo intrinseco, que solo nosotros conociamos pero que nos sentiamos muy capaces de desmostrar en su momento. Nuestro proyecto, programado con pelos y señales era un soñado viaje a Hollywood, donde naturalmente descubririan nuestro talento interpretativo y pronto llegariamos a la cúspide de la fama. Eran los tiempos en que estaba de moda James Dean y nosotros queriamos emularlo añadiendo a las caracteristicas de su singular personalidad algunos otros matices de otros actores muy admirados por nosotros, así como algunas triquiñuelas de nuestra propia cosecha, fundamentalmente en la forma de andar y de mirar que iban a admirar al mundo entero. Aún recuerdo casi avergonzado de nuestra inocente ignorancia, como ensayabamos con la mas estricta seriedad y sin mas expectación, a Dios gracias, que nosotros mismos, tratando de ser severisimos jueces o entusiastas críticos que juzgabamos con la mayor ecuanimidad los gestos, poses y movimientos que de forma alternativa ibamos interpretando, escuchando atentisimos los consejos que mutuamente nos ibamos dando y así iban surgiendo las caras de amargura, de alegria, de incertidumbre y alguna que otra de bobo que eran las que mejor haciamos.

Me he visto obligado a hacer estos comentarios para que mis lectores tengan una clara idea de la formación, madurez y cordura de las que tanto mi amigo como yo eramos acreedores por aquellos tiempos, pero tambien quiero que no se precipiten en sus juicios y tengan muy en cuenta que nuestra "equivoca" formación era equivoca por la deformación de las formaciones llamemos experimentadas; que nuestra inmadurez era adorable porque era consecuencia de nuestra total ausencia de malicia y que nuestra cordura que aparentemente rayaba en la ignorancia no era mas que una muestra de la mas dulcisima y entrañable de las inocencias. Es decir, que a la edad en que actualmente la juventud ya se siente vieja, nosotros todavia eramos unos verdaderos adolescentes.

Juanito, me dijo un dia mi amigo Antonio, si te atreves, con poco dinero podemos recorrernos toda Francia en Auto-Stop. Yo no sabia exactamente que era eso del Auto-Stop y me pareció maravilloso. Lo de Hollywood era un sueño pero lo de Francia estaba a nuestro alcance. Teniendo en cuenta que no tendriamos mas gasto que la alimentación, solo habia que calcular el costo de un bocata y multiplicarlo por el número de bocatas que nos fuesemos a comer en el tiempo que durase el viaje, teniendo solo que tener en cuenta la diferencia en el costo de los bocatas según fuesen de jamón, de queso, de salchichón o de mortadela, aunque tambien podriamos deducir las existencias que pudiesemos llevar directamente desde casa. Hechos los calculos y comprobando nuestra liquidez aplazamos el viaje hasta primeros de Julio del que creo que fué año 1.960 . Vidal terminaria su ruta de viajante de la fábrica de su padre a primeros de dicho mes en San Sebastian y a mí me venia de perlas para poder ahorrar algo mas y recoger en metalico los regalos de mi santo y cumpleaños que se celebraban el 24 de Junio. Salí el día 1 de Julio de 1.960 con rumbo a San Sebastián donde me reuniria con Antonio en la Pensión..., mi impedimenta era bastante voluminosa y además repartida en tres bultos, lo que hacia mucho mas engorroso su acarreo: Una mochila, con cantimplora incorporada, de aquellas del Ejercito que luego heredó la Falange, grande y pesada con muchisimos apartados y bolsillos que se cerraban con hebillas y correas de cuero y en la que mi madre metió todo lo imaginable para mi desespero y que despues todo, todo, nos fue tan útil y necesario. Recuerdo como importantisimo: Una manta, ya que a pesar de la fecha en que salimos, hubo noches en las que pasamos verdadero frio. Un botiquin del que tuvimos que echar mano en mas de una ocasión, una bota de vino de la que ya hablaremos y un hornillo de alcohol que tan útil me fué para mis labores culinarias, además de la linterna, la botella de alcohol, las latas de conservas y dos fiambreras con tortillas y entremeses variados y dos barras de pan blandito y aún caliente cuando salí. La Tienda de campaña iba metida en dos bolsas de color naranja chillón . En una iban los elementos metálicos, no muy voluminosa pero muy pesada y en la otra la tienda propiamente dicha, no tan pesada pero si muy voluminosa. En pocas palabras un coñazo. Hice un viaje record. En dos días estaba en San Sebastian, habiendo cubirto cinco etapas: Elda- Madrid - Burgos - vitoria - Tolosa - San Sebastian, pero en la Pensión no hubo mas muestras de vida de Antonio que un recado telefonico para el Sr. Cabrera en el que decia que llegaria entre el cinco o seis de Julio. Para mi era prohibitivo instalarme en la pensión. Dejé una nota para vidal indicandole que me dirigia a Hendaya y que plantaria la Tienda lo mas próximo a la Frontera. Tuve que salir hasta las afueras en un taxi. Yo iba viendo el consumo del taximetro con gran desolación porque cualquier gasto extra me desnivelaba. Una vez llegué a un lugar decuado el taxista me pidió el doble de lo que marcaba el taximetro cuyo importe ya era lesivo. Viendo mi sorpresa me dijo que habiamos superado el perimetro de circuito para taxis y que tenia que cobrarme el retorno. ¿Que cara me veria para decirme? :" Se lo debia de cobrar pero no voy a hacerlo, deme solo lo que marca el taximetro". Muchisimas gracias, taxista desconocido, si te sirve, valga mi recuerdo como pago.

Muy pronto me llevaron hasta la misma Frontera, empezando de inmediato a buscar el punto mas adecuado para instalar la tienda. A no mas de doscientos metros se distinguia un lugar bastante frondoso y dado el calor que hacia senti deseo de instalarme alli. Era el cauce de un arroyo seco que tenia la frescura de su frondosidad y que lindaba exactamente con la carretera. Un punto de facil descripcion para que Vidal pudiera localizarme. Instalada la tienda me dirigi al telefono mas proximo para comunicar exactamente el punto en que tenia que encontrarme D. Antonio Vidal. Los que me conoceis podeis haceros cargo de la paciencia que debio tener el recepcionista conmigo cuando le hice repetir paso a paso la informacion que tenia que trasladar al Sr. Vidal, asegurandoos que no me quede tranquilo hasta que le hice prometer solemnemente que trasladaria mi mensaje palabra por palabra.

Ya instalado y con la seguridad de que cuando llegase Vidal a la Pension le darian exactamente nuestro punto de encuentro, me senti tranquilo, seguro y feliz y para celebrarlo abri una lata de sardinas y me prepare un bocata libando de la bota el riquisimo vino que con tanto cariño y acierto me habia pertrechado mi madre y que me supo a gloria. Quizas por el cansancio acumulado o por mis reiterados sobos a la bota o por ambas cosas a la vez, me entro un sopor dulcisimo que me sumio en un profundo sueño. Serian las ocho de la noche cuando desperte. La luz solar estaba muy disminuida pero todavia se veia con cierta claridad y como mi despertar fue tan sosegado como ni sueño pude contemplar, con estupor, que por doquier habian ratas del tamaño de una cobaya que se movian con rapidez inusitada por todo mi entorno. Mis exclamaciones de terror ante tal espectaculo (tengase en cuenta que la rata es el animal que mas me intimida de la creacion) asustaron naturalmente a las ratas que desaparecieron de inmediato, pero yo corri mas que ellas y en unos segundos estaba a gran distancia de la tienda sin importarme abandonar en ella todas mis pertenencias y sabiendome incapaz de volver aunque me hubieran dado todo el oro del mundo.
Ya sabeis que Dios nunca me ha dejado completamente solo aunque a veces se haya mostrado juguetçon conmigo, por eso, hizo coincidir mi aterrada huida con las Fiestas de San Marcial un dia grande por aquellos lares, lo que me permitio alimento y cobijo durante toda la noche, bañada por el chiri miri caracteristico de las latitudes del norte.
Como entraba de tapadillo en las tabernas y el ambiente era tan alegre y cordial no faltaba quien me preguntaba que me ocurria para estar tan aburrido y yo les contaba lo de las ratas que a todos les hacia mucha gracia y me invitaban con picadas de la tierra regadas por los chiquitos de chacolin que entraban como el agua y sabian muy rico. Fue notable el amigable acercamiento, sana la burla por mi temor a las ratas y generosas las invitaciones de aquellos vascos a las que no pude corresponder mas que con la expresion de mi agradecimiento. Ya de madrugada agotado y con los "chiquitos" que ya habian cumplido en mi la mayoria de edad solo deseaba encontrar un lugar donde tirarme a lo largo y sobar la medio mona que arrastraba. Mis pasos me llevaron a la tienda de campaña donde sin encomendarme a ningun santo me deje caer sin importarme un bledo las ratas y quedando dormido como un liron.
Me desperto por la mañana el susurro de una voz que hablaba y silvaba muy quedo, las palabras debian pertenecer al Vasco, ya que no pude reconocer ni una sola, pero si se que sonaban dulces y tranquilizadoras. Abri la cremayera de la tienda y pude ver delante de ella y de espaldas a mi un hombre vestido de forma elegante pero con gran sencillez que sacaba comida de sus bolsillos y la ofrecia a los pajaros. En pocos minutos los pajaros se posaron en los hombros, brazos, incluso cabeza del extraño que los animaba con silvos y palabras que debian significar cosas muy bonitas. Se sento en una piedra, que parecia habia sido instalada alli por el mismo ,quedando de cara a mi. Yo no me atrevia ni a moverme ante algo tan inusitado y sublime, pero el hombre me animo a que me acercara muy despacito y cuando estuve a su altura me dio unos puñados de comida y los pajaros comieron de mis manos y se posaron en mis hombros y en mi cabeza como si me conocieran de toda la vida. Es una de las muchas emociones con las que a lo largo de mi vida me ha premiado la naturaleza y el hombre como parte de la misma.

FIN DA LA PRIMERA PARTE

viernes, 26 de septiembre de 2008

MI TIA LAURA

Era la mas joven de los veintiún hermanos de mi padre y se habia criado y educado con los privilegios que su condición de hija del Sr. Notario le otorgaban; los mejores colégios, las mas distinguidas amistades, los mas apuestos pretendientes, etc. Su aspecto físico iba en consonancia con su posición. Su ostentación no era mas que pura y llanamente su extraordinaria personalidad, que hacia que cualquiera que se le acercase sintiera el respeto que inspira la presencia de una gran dama. Era mas bien alta, morena de pelo y tez blanquisima, con una belleza genuinamente noble, sin maquillaje alguno, elegantisima e impecable en el vestir y en el hablar y con una sonrisa que por lo delicada, mas bien se intuia, sin descomponer jamás la serenidad de su semblante y trasmitiendo una sensación de bienestar que invitaba a estar a su lado.
En su casa siempre se vivió con desahogo económico, pero sin derroche ni opulencia, teniendo en cuenta que en las fechas en que estoy situando el inicio de este relato, en España, todavia habia mucha necesidad y era un privilegio el que en una casa pudiese olerse con frecuencia a café con leche y pan tostado. Yo se que en la de mi tía se olia a eso y es mas tambien a mantequilla por que algunas veces habia untado un trozo de pan y me lo habia dado y su café con leche era de verdad y no de leche en polvo y achicoria o malta como tomabamos los que teniamos ese privilegio en los estratos algo menos favorecidos. Su esposo, mi tio Hipólito, que era primo hermano de mi madre; era mas bajo que ella, de aspecto agradable y con una visible fortaleza física, además de una simpatia que derrochaba a raudales; estaba bien situado con varios negocios que funcionaban más o menos y un importante patrimonio inmobiliario. Mis primos Pedro Antonio, Guillermo y Mari Laura fruto de este matrimonmio feliz, a todas luces, eran en verdad unos hijos ejemplares. Pedro Antonio por su reconocida bondad, Guillermo por su innegable inteligencia que lo hacia destacarse en los estudios y Mari Laura un alma de Dios a quien todos querian por su ingenuidad y dulzura. Completaba el entorno de la ejemplar família Rosa, la señora que hacia las labores de la casa y "Olga", la perra mas bonita que recuerdo haber visto. De tamaño mediano, toda blanquisima y con unos ojos oscuros que hablaban. Lo que mas recuerdo de mi tio son sus regresos del trabajo, alegre, cariñosisimo con todos y con mi tía espectacular como si de un novio se tratara, colmandola de caricias, besos y atenciones. Mi tia tambien lo adoraba y era gratisimo verlos pasear los domingos por El Casino Eldense, protegidos del sol por la sombrilla que mi tia solia usar los días calurosos.

Dejemos pasar unos cuantos años en este ambiente de felicidad y Pedro Antonio ya estará a punto de casarse, Guillermo en el final de su carrera y Mari Laura es novia de un chico de excelente familia que está enamoradisimo de ella. Practicamente ya estaban colmados todos los sueños que rondaban por aquel hogar, pero no estamos en el Paraiso. Mi Tía Laura trás un gran suspiro dejó de existir, y a lo largo de aquel larguisimo y casi interminable suspiro ¿Que importancia pudo tener para ella la próxima boda de Pedro Antonio o el fín de carrera de Guillermo o las ilusiones de Laurita en su flamante relación sentimental?. Y para mi tio y mis primos ¡ Que inmenso dolor, que perdida irreparable, que terrible desgracia!. Muy bien, pero ¿despues qué?. NADA TIENE IMPORTANCIA, NADA, NADA, NADA. Cuando no se habian repuesto todavia de la muerta de mi tia, Mari Laura se marchó con ella. Nadie daba crédito a aquella desgracia sin fundamento. Laurita habia muerto desnucada en un accidente de coche intrascendente. Su novio iba conduciendo y no tuvo el mas mínimo rasguño o contusión ¿Quien se lo diria a su padre? ¿Podria encajar esta nueva desgracia? Si, la encajó y además superó tambien la muerte de Pedro Antonio unos años despues y la de Guillermo casi de inmediato, ambos murieron de infarto. Ya completamente solo, entregó su alma a Dios en el Asilo de Ancianos de Monovar siendo mas joven que el que esto suscribe, "habiendo tenido la previsión unos meses antes, de poner todos los bienes de que disponia, (de los que naturalmente ya no pudo disponer), a nombre de su queridisima nuera, que tuvo la gentileza de acompañarlo hasta la misma puerta del Asilo. Ya veis que tonteria, Las Monjitas digeron que el pobre habia muerto de pena.

lunes, 22 de septiembre de 2008

" TRANQUILO "



Yo tenia una finca grandísima en Caprala, en una zona agreste y montuosa en la que aún podian verse animales salvajes que desgraciadamente ya estaban desapareciendo de nuestro entorno.
Siempre he amado la naturaleza y cuando disponía de tiempo me daba una vuelta por aquellos predios, cuyos árboles de cultivo eran tan sólo el recuerdo de lo que en otros tiempos habian sido. Los pinos, las chumberas y los matorrales habían invadido las pequeñas parcelas apareciendo sólo de vez en cuando entre la frondosidad, algun almendro u olivo, solitarios, tratando de elevar sus ramas para buscar la luz y la supervivencia entre la maraña salvaje que los rodeaba.
De trecho en trecho podia encontrarse también alguna higuera que, a pesar de tener sus ramas y su tronco carcomidos por los años, aún podia, si estabamos en temporada, endulzarnos con alguna breva diezmada o algún pequeño higo dulcísimo.
Había algunas cuevas que daban su frescor y cobijo a los pocos que se internaban a través de sus cañadas en busca de aventura, porque realmente era una aventura pisar aquellos parajes mas propios para cabras y alimañas que para el pie del hombre.
Nunca me crucé con nadie en mis incursiones por aquellos vericuetos ya calcinados, ya sombríos, pero siempre bellísimos. A menudo me sentía como el monarca de un reino sin mas súbditos que los animales salvajes que lo habitaban; las tórtolas que oia arruyarse el la frondosidad con su sonoro Ruu, Ruu, las cabras que se dejaban ver en el atardecer, tan esbeltas, por lo alto de los más escabrosos riscos, los zorros que zigzagueaban con su cola casi en paralelo al dorso olfateando el rastro de alguna presa, las perdices que a veces explosionaban su vuelo a un metro escaso de distancia compensando mi susto inicial por una satisfacción inmensa, y así la infinidad de conejos, torcaces, serpientes, etc. que por uno u otro lado aparecían sin darme a veces siquiera tiempo para poder exteriorizar mi asombro.

Una tarde llegué al pie de la cuesta donde empezaba la finca y al bajar del coche se acercó hasta mi un perro flacucho, herido en el costado y con una apariencia famélica y enfermiza que me produjo cierta aversión, incluso temor. Lo rehuí y subí la cuesta con precipitación, mostrándome lo menos amigable que pude para evitar que me siguiera. Conseguí mi proposito y ya en mi reino me olvide de todo contemplando aquel entorno que tanto me relajaba y que siempre me aportaba algo nuevo que poder admirar. No me alejé mucho porque solo disponia de tres horas si queria salir con la luz del atardecer.
Estaba allí, echado junto al coche, esperando paciente mi regreso.
Yo llevaba jugueteando en mis dedos el papel de una madalena que acababa de comerme y haciéndolo una bola se lo lance como si de una piedra se tratara, para intimidarlo, pero el perro se levantó, la olió y se la tragó sin masticar. No obstante, su distracción me permitió subir al coche y salír de allí lo mas rápido que pude. Por el retrovisor pude ver como el perro me seguia con gran ansiedad, como si en ello fuera su vida y me dió tanta lástima su desesperada insistencia que pensé: " Si paro el coche, abro la puerta, y el perro sin tener que insistirle o ayudarle sube al coche, me lo llevo a casa y cuando se reponga ya veremos que hago con él"
Habrán adivinado que nunca salió de mi casa, en cuya parcela de 3.500 m2 se sintió el rey como yo lo hiciera en la finca de Caprala.
Jamás se permitió entrar al recinto de mi casa. El techo que a mí me cubria siempre lo consideró sagrado. Nunca hizo ninguna necesidad ni grande ni pequeña en el recinto de la parcela, siempre salia para ello a los alrededores, y siempre me obedeció en todo con una sumisión y respeto fuera de lo común. Cuando queria algo de él se lo explicaba como si fuera una persona y él lo comprendía exactamente como yo se lo habia explicado.
Era un enemigo temible de los gatos que no osaban acercarse a mi recinto so pena de morir en sus fauces, pero un día llegó mi hija a casa con un gatito. Temiéndome lo peor me acerque a él con el gatito en las manos diciendole: " A este gato no debes hacerle dáño, este gato es nuestro amigo" y mientras le hablaba acariciaba su hocico con la suavísima piel del minino.
No hizo falta insistir, jamás le hizo ningún daño, ni siquiera mostró ningún tipo de enfrentamiento.
Decidí llamarlo TRANQUILO, porque no se inmutaba por nada. Cuando pasaban o tornaban junto a el, se limitaba a abrir un ojo para después cerrarlo de inmediato, sin aparentemente mostrar la más mínima atención, pero si aparecia por las inmediaciones alguien que él consideraba peligroso, con una actitud fuera de lo común se le enfrentaba con el mayor rigor, sin permitir que pasase de las puertas del camino, con una agresividad impropia de su carácter.
Era una mezcla de setter y bretón, de color blanco con manchas marrones y ya llegó a nosotros con la cola cortada luciendo tan solo un pequeño muñón que inutilmente movia si buscaba otro fin que no fuera mostrar su regocijo.
A veces lo llevábamos al pueblo y para que no nos siguiera a todas partes le decia: " Tranquilo, tú no puedes entrar en las tiendas, está prohibido, quédate aquí cuidando del coche y no te muevas".
Nunca osó levantarse ni moverse sin mi permiso, aunque nos estuviese viendo desde lejos. Sin embargo, bastaba un solo gesto para que se reuniese con nosotros de inmediato.
A mis hijos Fran y Ana los acompañaba al colegio y puntualmente volvia a recogerlos a la salida. ¿Qué extraño mecanismo le ayudaria a intuir la hora?
En mi casa todos mimaban y jugaban con tranquilo, pero cuando yo llegaba, ya no habia nadie más para él. Si estaba alegre, saltaba a mi lado de alegría, pero si me veia triste andaba silencioso, pegado a mis piernas y conpungido como si mis preocupaciones fueran más suyas que mías.
Apoyaba su cabeza en mis rodillas y me miraba con tal expresión de tristeza que me veia obligado a cambiar el chip aunque solo fuera para no verlo tan abatido.
Un día mis hijos jugaban con un pajarito que aún no volaba y yo los insté a que lo pusieran en una rama para que a los padres les fuera más facil localizarlo y alimentarlo. Lo situamos en la rama de un naranjo y nos metimos a la casa para comer. Poco después empezó a llover intensamente y a mitad de comida notamos como arañaban suavemente la puerta de la cocina. Cual no fue nuestra sorpresa cuando tras la puerta vimos a Tranquilo, empapado, llevando en la boca entreabierta, con toda la ternura que una madre pudiera tener para su bebé, al pajarito que había sido derribado de la rama por el viento y por la lluvia y al que Tranquilo había salvado.
Lo sacamos de la cuna de sus fauces y lo secamos no sin antes felicitar con efusión aquel ser al que no sé cómo calificar, porque desde luego no era un animal como a tales se califica, ni un humano tal como nosotros lo reconocemos. Yo creo que era mucho más.
A veces llevaba en su mirada escrito con MAYUSCULAS " He hecho esto porque creí que debia hacerlo, pero no se si va a gustaros" y cuando comprobaba que lo habia hecho bien, por nuestro regocijo, saltaba de alegria.
Le ponia la comida en la esquina del corral y siempre esperaba a que le autorizase a empezar ya con una palabra, ya con un gesto, pero no impaciente ni con desasosiego, sino "tranquilo" y educado.
Ultimamente, cuando le instaba a que comiese, tímidamente y como si me pidiera perdón, se retiraba de la comida y se alejaba. A los pocos días descubrí el misterio; detrás del corral habia parido una perra y el, muy cortés, le cedía su comida. Impresionado por su gesto lo llamé y le dije:" Pero hombre, podias haberme dicho que eras padre y hubiese puesto comida para los dos " y acercándonos a donde estaba la perra y la camada contemplamos gozosos aquella hermosa estampa mientras la perra, para que pudiese ver mejor a los cachorros levantaba la pata trasera mientras los amamantaba. Desde entonces comieron juntos la doble ración y algo más.
Sería interminable contar todas las increibles hazañas que Tranquilo hizo en los doce años que vivió con nosotros y de las que he omitido la inmensa mayoria no porque las haya olvidado o porque me parezcan de menor interés que las que he referido, sino en verdad porque harian interminable esta historia.
Si cualquiera de sus hazañas escritas u omitidas es digna de que Tranquilo permaneciese siempre en nuestro recuerdo, en su conjunto, es tal su palmarés que dudo haya habido perro con más méritos en los confines del mundo.
Una mañana el hombre que venia a hacer las labores de la huerta me dijo que habia encontrado al perro muerto y que lo habia enterrado. Me sentí desposeido como si me hubiesen usurpado algo que a mí sólo correspondía, pero ¿qué iba a hacer? Comprendí su actitud y no quise reprocharle lo que habia hecho en su ignorancia.
Sé que tampoco lo hubiera comprendido, pero desde entonces, siempre que lo revive mi recuerdo, después de sentir la alegría de haber tenido un tan buen amigo y la tristeza de haberlo perdido, no puedo además, evitar el verlo enterrado, sin respeto, por una mano extraña y sin el calor de mi última caricia y noto una punzada que, inevitablemente, me duele como una espina en el corazón...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

MISERIA O GRANDEZA




El otro día, tras escribir un articulo, pensé que las generaciones futuras lo leerían, luego recordé la terrible cantidad de papeles que se tiran cuando se hace una limpieza general y me pareció mas difícil. Pero siempre al menos me queda una puerta abierta a la esperanza de que alguien, quizás antes de tirarme a la basura, por pura curiosidad, lea lo que de una forma u otra se haya podido conservar. Esta necesidad espiritual no creo que sea otra cosa que mi encubierto anhelo de eternidad.
Los grandes personajes no corren ese riesgo. Sus biografías están en todas las bibliotecas que se precien y sus nombres se repiten en todos los libros de texto pasando a formar parte de la cultura de muchísimos estudiosos, que entre otras cosas, ven compensados sus esfuerzos al saber contestar a las preguntas que, sobre aquellos, se hacen en los concursos de televisión. Me apena que muchas personas con méritos mas que suficientes para haber formado parte del grupo de los inmortales hayan pasado su vida en el mas oscuro de los anonimatos.
Siempre he sentido curiosidad por conocer el baremo por el que se puntúan "los méritos" que dan acceso a la inmortalidad y según mi criterio nunca se ha tenido en cuenta de forma efectiva "el sacrificado esfuerzo". ¿Cuantos científicos, por poner un ejemplo, se habrán dejado la vista delante de sus microscopios, día tras día, año, tras año, en su intento de lograr ese descubrimiento que los llevase a la gloria.? Decepción tras decepción y sufriendo la falta de medios al que su fracaso les empujaba, han seguido luchando sin ver ni por asomo el mas mínimo galardón que los premiara. ¿Toda una vida de esfuerzo carece de valor? ¿El merito solo radica en el hallazgo, aunque sea casual? ¡Nunca se levantará una estatua al valor del esfuerzo y el sacrificio de alguien que luchó en la vida sin éxito!. Lo que cifra en el baremo de la historia es el éxito, casual o no, logrado sin ayuda o apoyado en el trabajo de muchos fracasados que dejaron abierta la puerta del camino que se debía seguir. El récord es el récord, ¿quien recuerda a los segundos, aunque el vencedor haya obtenido la victoria por una centésima. ¿Que importa a veces la verdad, cuando el mundo ha elegido a su héroe.?.
Yo no voy a dedicar este articulo a los que alcanzaron la gloria por el éxito, casual o no, ni tampoco a los que no la alcanzaron nunca por haber seguido un camino equivocado, aunque reconozca que su esfuerzo en la decepción, tiene tanto merito como el del que alcanzó la gloria. Tampoco voy a hablar de nosotros, que en nuestra humildad disfrutamos de las mejores riquezas: Amor, amistad, bienestar económico, fé en el futuro, incluso la posibilidad de una inmortalidad mas o menos efímera si es que nuestros escritos llegan a manos de otras generaciones. Tampoco quiero hablar de los pobres, de los necesitados, de los afligidos, porque todavía tienen esperanza de escapar de esa condición.
Quiero hablar de los pobres de espíritu que sufrieron nuestra humillación y nunca se rebelaron, de los ignorados, pues todos los conocíamos y jamás quisimos saber de su vida, ni nos importaron sus penalidades, sus angustias o sus anhelos. De los desposeídos porque todos ellos tuvieron una familia o al menos una madre que algún día los colmó de besos, para después quedarse completamente solos; de los tontos porque nunca nos acercábamos a ellos con bondad y por eso nos rehuían con temor; de los locos porque a veces no podían aguantar nuestros insultos y creíamos que eran gritos incongruentes sus sollozos de impotencia.
Por eso quiero hacer un humilde homenaje a todos los tarados de mi pueblo, de los que nos mofábamos en nuestra insensibilidad pensando que bajo una apariencia tan grotesca no podía haber un alma divina.
Honor a tí "Tano", que recibías lo que te daban pero que nunca pedías. Nunca supimos lo que habia bajo la venda que siempre rodeaba tu cabeza. Algunos decían que tapaba un tercer ojo que tenias en el cogote. Bendito seas "Paquico El Tonto" que llevabas tu casa a cuestas; mantas cruzadas en el pecho a lo militar, cuerdas, sartenes, cacerolas y cantimploras que colgaban por debajo de tu chaqueta y en los bolsillos o colgados en ristra, platos de aluminio y cucharas de madera y un bote de tomate vacío como vaso. Gloria a ti "No tene dentes" humilde gangoso, retrasado mental con flequillo a "lo hospicio" y apariencia grotesca al que un día dieron una paliza de muerte porque mordió en la oreja a un rapaz que lo acosaba y al que quiso demostrar que sí tenia dentes. Hermosa sea por siempre "La Yaya" cuya mayor satisfacción era que le dijeran que era guapa y cuyo último refugio fue el Hospital Municipal donde limpiaba las salas de los enfermos hasta que Dios quiso llevársela con El. Y también "El Azafanero", aquel hombretón que siempre llevaba varias chaquetas aunque fuera verano y del que se decía que en una de ellas llevaba cosidos todos los ahorros de su vida y al que una noche atacaron en su cueva y le robaron dejándolo medio muerto y sin un céntimo.
¿Que pensarían estos personajes cuando se quedasen en el silencio de la noche aún mas solos de lo que siempre estaban?, ¿Le pedirían a Dios? ¿Les quedaría alguna lágrima para desahogar su desconsuelo? o ¿verdaderamente tendrían la dicha de ser tan tontos o tan locos como para no darse cuenta de su miserable situación? Bendita locura si por ella no se sintieron nunca desgraciados. Pido a Dios que no tuviesen nunca un solo momento de lucidez, ni siquiera en su muerte. ¡Que perdidos y aturdidos se hubiesen tenido que ver en ese momento. Mejor que llegasen todos al Cielo, guiados por el tercer ojo del Tano y anunciados con toda pompa por el ruido de las sartenes y las cacerolas de Paquico El Tonto.

domingo, 14 de septiembre de 2008

RACISMO Y XENOFOBIA O INSTINTO DE CONSERVACIÓN

Ante todo pido disculpas a las excepciones que pudiera haber en las afirmaciones que pueda hacer a lo largo del presente escrito.
En España convivimos con varias minorias étnicas. Unos, los hemos visto deambular en nuestro entorno, otros, los hemos tenido como vecinos, otros han sido sus víctimas y otros, solo han oido hablar de ellos, pero nunca creo que hayan oido lindezas. Precisamente de este último grupo, si no han tenido ningúna experiencia que los haya convencido de lo contrario, es de donde habran salido los ecuánimes defensores de esas étnias minoritarias, no tan minoritarias en otros aspectos (vease la población carcelaria y verán que la étnias minoritarias son mayoritarias en la actividad delictiva), pero claro está solo se rasca el que le pica. Las etnias minoritarias realizan sus actividades a lo largo y ancho de las poblaciones, pero suelen agruparse en barrios en los que la propia policia se siente incómoda. La entrada de uno o más de estas étnias en cualquier establecimiento implica muchos riesgos para su propietario, incluso para los demás clientes, el cruzarte con un grupo de ellos por cualquier lugar apartado produce deshazón y temor justificado y meterte en sus barrios no es mas que una temeridad. Las reiteradas quejas ante sus desagradables actitudes de convivencia y las de las victimas de sus desmanes, se ven ahogadas ante una inexplicable impunidad y ante el fundado temor de las represalias que pudiera acarrear cualquier muestra de enfrentamiento. Pues bien, los pocos que se atreven a ello los califican "legalmente" de racistas y xenofobos. ¿No creen Vds. que mas bien es una muestra de defensa propia? Ahora esta situación se ha hecho extensiva con los inmigrantes, pero no con las personas que fueron a España para trabajar y vivir dignamente, sino con los delincuentes que basan su suprvivencia en la extorsión, el robo y el crimen. ¡Que narices de racismo y xenofobia!. Benditos los inmigrantes y las étnias minoritarias, cuantos mas haya mejor, que trabajan, conviven y se integran por su intachable conducta ya que gracias a ellos España tambien crece y se enriquece, pero un no rotundo a los desperdicios humanos que son tan solo parasitos que restringen nuestras libertades y que además nos roban y a veces nos matan. Preguntenle a los taxistas por poner un ejemplo. No quiero que queden fuera de la canasta nuestros paisanos aficionados a las mismas prácticas, leña con ellos pero sobretodo quiero plasmar mi mas severa e indignada oposición a esos juececillos que tienen tan pocas luces que cuando alguien exterioriza sus sentimientos, basado en la mas rotunda verdad, demostrada y por todos conocida, los sentencian por el solo hecho de tratar de defenderse, acusandolos además de racismo y xenofobia. Vaya Vd. a saber el racismo y xenofobia que le iba yo a tener a cualquier preciosidad de la étnia minoritaria si no supiera que por el solo hecho de tratar de hacer amistad con ella podria encontrarme con una navaja en el cuello. Lástima que por culpa de algunos retrasados mentales que realizan actos evidentemente xenofobos, que a todos nos averguenzan, algunas grupos de la élite no ultrajada y algunos esnobistas trasnochados califican con esos terminos a los que solamente exteriorizan su instinto de conservación. Mas realismo y menos esnobismo. Ya se acordarán de mi cuando tengan un punzón o una navaja en el cuello.

jueves, 11 de septiembre de 2008

RIZANDO EL RIZO

Estoy en un país que me sorprende en muchos aspectos.
Los negativos hoy en día se padecen en casi todos los paises, quizás aquí con mas intensidad, pero solo de forma relativa, no quedándome la menor duda de que existe una lista muy larga de los que ya quisieran parecerse al que me ha dado acogida.
Los positivos seria prolijo relacionarlos por lo que voy a remitirme a uno en concreto que en mis latitudes europeas está arraigando pero de forma completamente opuesta. Me refiero a la buena costumbre de decir las cosas por su nombre.
Aquí es expresión natural dirigirte directamente a una persona que no conoces distinguiéndolo de los demás por su color;
"Eh, tú, negro, ¿a qué tienes los guineos (platanos)? En Europa podria ser motivo para que te multasen o denunciasen por racismo, aquí lo unico que puede pasar es que se vuelva otro negro cercano pensando que se lo dices a él. Creo que en Europa, cuando hablas de los negros, debes decir, si no lo han cambiado, "personas de color" para no discriminarlos. Creo que hay más discriminación en esa forma de expresión impuesta pues además de seguir discriminándoles se rehuye del color natural de su piel y eso conlleva a vistas claras rechazo a su color y temor de ofenderlos por algo que va implicito en sus características raciales de las que todos debemos estar orgullosos.
Aquí, si el mesero que te atiende es grueso, no se ofende porque le llames gordo, ni el manco o el cojo al que requieras su atención tampoco se ofenderá porque le digas mocho. Se empeñan en Europa rehuir la palabra ciego sustituyendola por invidente, creyendo quizás que el ciego va a ser menos ciego sabiendose invidente, o como si la palabra ciego implicase algún menosprecio. En cuanto a los inválidos los denominan minusvalidos (menos validos), por qué? Si es que queremos hacer una distinción en cuanto a las posibilidades de cada cual tendriamos que ser mas elevados. Hay una inmensa cantidad de invalidos, perdón minusválidos que son mas válidos para la comunidad que infinidad de válidos que no sirven para nada. Mejor seria haberlos llamado " impedidos", que es menos peyorativa y su significado etimologico se ajusta mas a la realidad. Está impedido para remar un manco , pero puede ser un fabusolo escritor, recuerdese a Cervantes por ejemplo; está impedido para jugar al futbol un cojo pero puede ser un magnifico atleta en paralelas o anillas por poner ejemplos deportivos en los que mas taras pueden tener los impedidos, pero en lo demás son personas completamente normales, juzgo por lo tanto que al crear la palabra minuválido pretendieron huir de los inadecuados sinónimos que habian empleado los diccionarios en su definición: "lisiado", "tullido" y claro está hubo que crear una palabra en cuya definición no aparecieran términos tan traumatizantes. Lo lamentable es que mejoraron la definición y se olvidaron del calificativo que sigue siendo peyorativo. Cualquiera de los validos, por analogia a minusválido puede estar en cualquier momento impedido para realizar una función, pero nunca nos llamaran minusválido. Mejor seria haber cambiado la definición " "impedido" en el diccionario que podria haber sido: Persona incapacitada para algunas actividades de forma temporal o permanente, pero apta en todas las demás. Esto es de pena. Y no digamos de otras muchas que dan risa. ¿A quien se le ha ocurrido la infamia de calificar de "Restaurador" al hostelero? ¿Que restaura? ¿Los guisos?. Los verdaderos restauradores se vén obligados ahora a decir soy restaurador pero no de cocina. ¿Y las imposiciones de las feministas, no son tambien un poema? ¿Quien cuando vá al medico se extraña de que lo atienda una hermosa señorita? ¿Por qué pretender que se les llame medicas? Despues no podriamos decir voy al médico porque se sentirian desplazadas. ¿Saben estas señoras que en castellano hay palabras unisex como en las peluquerias? ¿ Por qué se sienten ofendidas cuando se las llama La Juez y pretenden ser Juezas. Si llamo al taller para hablar con la mecanico o el mecanico pienso que me entenderan y no estaré haciendo ninguna discriminación, pero si pregunto por la mecanica y el que me atiende es locuaz quizás me haga una disertación sobre la parte de la física a la que pertenece. Figurese que vá al cuartel a preguntar por la "soldada" o que un machista, que los hay en demasiá, perteneciese a la secreta y pretendiera que lo llamasen "policio". Aberraciones pueden haber muchas, pero llevarlas a tales extremos raya en locura. Lo grave es que nuestros Academicos de la Lengua acepten estos desaguisados.

CONCATENACION

Gota a gota resbalando del alero,
de la lluvia, de la nieve, del rocío;
gota a gota, del verano de mi hastío,
del tedio que socava mis cimientos.
Gota a gota se nubla mi semblante
mostrando con crudeza el desaliento;
gota a gota se agota mi entereza
y vaga ya sin luz mi pensamiento.
Empapada de dudas, mi cabeza,
se ahogaba gota a gota de tristeza
hundiéndose en un mar de desconsuelo.
Y ¿Cual fue mi pecado y mi torpeza?
¡Era tan simple y pobre mi deseo!...
"Encontrar un cobijo que me diera
más calor en el frio de mi invierno"

miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL LLANTO


El llanto es la expresión más sublime de nuestros más profundos sentimientos, ni se le invita ni puede eludirse, simplemente surje..., a veces en silencio, otras como una explosión. Puede acudir en el hogar, en el trabajo o en la misma calle; por amor, por ira , por dolor, por tisteza, por impotencia, por decepción...
Es terrible no poder llorar con plenitud hasta llegar a ese ¡Ay madre! que tanto desahoga y aún mucho más tener que tragarse las lágrimas entre mudos sollozos para que no te vean, para que no te escuchen, para que no te aturdan con inútiles frases de consuelo.
En todas las casas, en las empresas y en todos los lugares públicos, deberia haber un lugar unicamente destinado al llanto. Su rotulo podria ser "PARA LLORAR".
Para llorar, se necesita un sitio ovalado, sin esquinas, tapizado en papél secante, recogido y abrigado para evitar el frio de la soledad. Para llorar, el pensamiento debe de estar por encima del plano de la consciencia, procurando analizar desde todas las perspectivas, incluyendo la cuarta dimensión y olvidando si es necesario la razón, para justificar la sinrazón y el desencanto.
El llanto surge a pesar de la luz, de la distancia, de la ausencia de afectos, incluso a pesar de la no existencia. Si se llora hay que morir un poco en cada lágrima, en cada sollozo.
Si cuando se llora, por cualquier resquicio, llega a nuestra alma la luz de un pensamiento que alarga nuestros labios haciendonos esbozar una sonrisa, la caricatura de una sonrisa, incluso una mueca que recuerde una sonrisa, podemos estar a un paso de nuestra salvación.

NO HAY NADA MAS TRISTE QUE NO HALLAR UN RAYO DE ESPERANZA
DESPUES DE HABER LLORADO AMARGAMENTE.


martes, 9 de septiembre de 2008

MI AVENTURA MADRILEÑA - Segunda Parte

En mis quehaceres en Midco, S.A., pude observar que en las liquidaciones de Seguridad Social venian pagando un 4% de la base de cotización por concepto de Mejorada de Mutualismo Laboral y yo sabia que esa Mejorada no era asimilable a la actividad que la empresa realizaba, es decir, estaban pagando una millonada por algo que después no les iba a repercutir. Tambien ví que los empleados de las secciones de alimentación carecian del Carnet de Manipuladores de Alimentos, que era y sigue siendo imprescindible para este tipo de trabajo, lo que podia ocasionasionarles una cuantiosa multa y además ciertos impuestos los estaban pagando sobre el volumen total de ventas, cuando por la diversidad de productos que se vendian , estos impuestos solamente repercutian sobre algunos de ellos y siempre por un porcentaje menor de lo que se venia pagando, con lo que tambien estaban teniendo una pérdida absurda. En pocas palabras, ví una posibilidad de afianzar mi puesto en la empresa y ni corto ni perezoso preparé un informe dirgido al Director de la misma D. Plácido Arango, (hoy todo un personaje, aunque debe ser muy mayor), y lo dejé sobre su mesa. Al día siguiente el encargado de mi sección, que ni me conocia, me localizó diciendo mi nombre a viva voz y me concertó una entrevista con el Sr. Arango a petición del mismo, lo que dejó a todos, incluso al Jefe de Sección muy intrigados. Me uní con ellos a la sorpresa pero sin decir una palabra de lo de mi informe. No fué D. Placido quien me recibió sino el Sr. Lara, un Jefazo de la multinacional que estaba en viaje de inspección y que por lo que supe superaba en el organigrama de la empresa al propio Sr. Arango. Era mejicano, todos los inversionistas tambien lo eran, así como los puestos de mayor entidad estaban a cargo de mejicanos . El Sr. Lara tenia todo el aspecto de un ranchero de Texas, incluso lucia el caracteristico sombrero. Tras una larga conversación sobre los temas de mi informe y otros aspectos de la empresa me pidió que le hablase sin interrupción de cualquier tema que se me antojase, instandome, cuando hacia alguna pausa, a que siguiese. Mi monologo se me hizo eterno y lo orienté a las aspiraciones que me habian conducido a Madrid y a mi sueño de poder traerme a mi esposa y a mi hijo de los que estaba separado ya muchos meses. Parece que le complació la forma en que me expresé porque una vez terminada mi disertación decidió contratarme nada menos que con la categoria de Jefe de Personal y con un excelente sueldo, permitiendome un espacio de cadencia para que pudiera seguir en la Citröen hasta que finalizase el mes.
Ante la buena nueva, saqué hasta el último céntimo ahorrado y conseguí alquilar un apartamento en la calle Carnicer, muy ceca de su esquina con la Murillo, a la altura del que cro desaparecido Cine Cristal y del legendario Mercado Maravillas. El apartamento era pequeño, lo suficiente para nosostros tres, pero estaba hecho una pena. A la cama de matimonio le faltaba una pata y estaba apoyada sobre dos ladrillos y el resto de los muebles estaban hechos una verdadera ruina, pero yo sabia que cuando Ana viniese lo iba a transformar. En mi primera inspección en solitario, al tratar de abrir la puerta de cristal de la galeria,que estaba encajada, se me rompió el cristal, que terrible desgracia ya que
aún faltaban unos días para cobrar en la Citröen y me habia quedado con lo justo para pasar el resto del mes, teniendo en cuenta que habia pagado la fianza y dos meses por adelantado de alquiler. No podia por otra parte dejar el cistal en esas condiciones ante la inminente llegada de Ana, ya que por esas fechas hacia bastante frio y decidí emplear mis últimos fondos en la reparación.
Salí a la calle y enfrente mismo de mi puerta habia un pobre tullido vendiendo loteria . Le pregunté donde podria encontrar un cristalero y me informó detalladamente, despues me pidió que le comprase un decimo. Me dolió en el alma no poder atender su petición. Ante su insistencia tuve que explicarle que apenas llevaba dinero para pagar el cristal pero el me insistió diciendome que me iba a tocar y yo volví a lamentarme de no poderlo atender despues de haber sido tan amable. Y aquí volvió a intervenir la Providencia. Ese pobre tullido, que se ganaba a duras penas su subsistencia con las propinas que recibia por cada venta, en un Madrid inmenso y a una persona que jamás habia visto me dijo: "Llevese el decimo que le va a tocar, ya me lo pagará cuando pueda", pero hombre le contesté, si Vd. no me conoce de nada y el me dijo, no importa, yo sé que Vd. me lo vá a pagar. Aunque fuera lo último que hiciera en mi vida le pagaré el decimo en el momento en que cobre, le dije y me marché. Era viernes y al día siguiente mi decimo salió premiado con quince mil pesetas, busque al tullido y le dí mil pesetas de propina, recuperando lo pagado por el cristal y quedandome todavía dinero suficiente para recibir a Ana con cierta olgura economica. A PESAR DE QUE VIVÍ EN ESA CALLE MAS DE CUATRO MESES JAMAS VOLVI A VER A AQUEL ANGEL.
La llegada de Ana y de mi hijo Juan recien cumpliditos los dos años fué la culminación de todas mis ilusiones, me sentia seguro de mi mismo, en una empresa de porvenir y con un cargo envidiable. No se puede describir la escena de nuestro encuentro ni voy a tratar de hacerlo, eso queda para mi solo, permitirme que no lo comparta, si os diré que mi hijo con dos añitos recien cumplidos me cantó de principio a fin la canción La,La,La de Masiel y a partir de entonces no hubo vecino que no le pidiese que la cantase. Con la llegada de mi esposa, aquél esperpento de vivienda se transformo en un verdadero hogar como yo sabia de antemano, quedando precioso con los retoques y arreglos que Ana le hizo. Sin duda esa epoca fué una de las mejores que recuerdo de mi vida porque jamás hubo mas cabida en ella que mi esposa, mi hijo y mi trabajo.
Que fabuloso porvenir si el Sr. Lara no se hubiese marchado a Mejico antes de incorporarme definitivamente a la nueva empresa. Se hizo cargo de mi contratación definitiva el Jefe de Administración, hoy tambien un gran personaje, pero que mencionaré utilizando las siglas de su nombre J.R.N. por no ser muy loables los comentarios que tengo que hacer.
J.R.N. no se vió muy complacido con mi contratación, tengase en cuenta que todos los fallos por mí detectados eran de su exclusiva responsabilidad y desde el primer momento trató de anularme. Cualquier tipo de comunicación se hacia por medio de memorandum y siempre siguiendo el curso reglamentario. Yo dependia directamente de J.R.N., así que todas mis informaciones, hallazgos y propuestas tenian que pasar por sus manos, y el, impunemente,las trasladaba a Dirección General como suyas. Trabajos que a mi me habian costado muchisimas horas de esfuerzo, que no me habian sido encargados, sino que los hacia por mi propia iniciativa, J.R.N. se los apropiaba y los presentaba como suyos llevandose todos los honores. No he conocido jamás un hombre tan cinico y perverso como el.
Todo lo descubrí a raiz de un estudio de rentabilidad de mercado que me fué costosisimo teniendo en cuenta que tenia que conjugar muy escrupulosamente "espacio ocupado, costos de stocks, espleados que se requerian para la atención y mantenimiento, margenes comerciales de los productos, historial de mermas controladas y sin controlar y un sin fín de aspectos que bien hilvanados nos iban a proporcinar información real sobre las secciones que se debian ampliar, reducir e incluso anular. Surgiendo de mi tabajo conclusiones tan enfrentadas que incluso parecian absurdas pero que bien estudiadas demostraban que secciones cuyo volumen de ventas era muy aceptable, en realidad no eran rentables.
Este trabajo me llevó algún tiempo y la secretaria del director general pasaba a veces por mi despacho y en broma calculaba conmigo los royos de papel de calculadora que habria gastado. Yo a veces le comentaba lo que estaba haciendo y concretamente le hable bastante sobre este trabajo. El informe lo pasé a J.R.N. y a los pocos días entró la secretaria del Sr. Arango en mi despacho y me dijo: " Sr. Cabrera le voy a decir una cosa pero me tiene que prometer que no vá a decir nada que me pueda perjudicar, J.R.N. está en la sala de juntas con el Sr. Arango, Con D. Amilcar Corrochano (Jefe de Compras) y con D. Juan Antonio Escudero (Jefe de Ventas), presentando y explicando en la pizarra, como suyo, el tabajo que Vd. hizo últimamente. Ya lo habia hecho antes con otros trabajos pero no me atreví a decirselo, pero cuando he visto que lo felicitaban despues de todo lo que le ha costado a Vd. hacerlo me he indignado tanto que he venido a decirselo.
A partir de entonces no volví a hacer otra cosa que no fuera cumplir estrictamente con lo que por mi cargo me correspondía, mientras el canalla de J.R.N. me instaba diciendome ¿Es que se le han acabado las ideas Sr. Cabrera?
Mi hermano Guillermo me visitó, tenia entre manos un negocio que parecia muy bueno y estaba dispuesto a pagarme lo que alli cobraba si me iba con el ya que necesitaba una persona de toda su confianza. Ana habia regresado a Petrel en ´las últimas semanas de su embarazo y acababa de parir a Tomás y yo me moria por abrazarlos y J.R.N. era un dique imposible de salvar, así que me presenté en su despacho con el escrito de mi dimisión, no sin antes decirle lo canalla, cinico y mezquino que era.

ASI TERMINO MI AVENTURA MADRILEÑA.

lunes, 8 de septiembre de 2008

MI AVENTURA MADRILEÑA - Primera Parte

El año 1967 para mi "aciago y explendoroso" me merché a Madrid a abrírme camino. Mi impetú era irrefrenable y mi ilusión quizás mas un sueño que una esperanza. Sabia que si fracasaba iba a sumirme en el estado de depresión del que acababa de salir y seria muy dificil que me recuperase. Intuia que de aquél viaje dependia en gran parte mi futuro y las palabras "viaje a Madrid" llevaban implicitas todas mis esperanzas y mis quimeras. Dejé a Ana, mi esposa con un hijo de algo mas de un año y para que subsistiesen, lo justo para un mes a duras penas. Yo me llevé algo mas de dos mil pesetas.
No tenia ningún programa, ni experiencia en ningun tipo de trabajo, ni preparación suficiente como para solicitar un empleo concreto. Solo disponia de unos conocimientos mas teóricos que prácticos, una gran fé en mi mismo y la ayuda de Dios que se manifestó en mas de una ocasión de forma expontanea y siempre cuando mas lo necesité..
Para ahorrar, cogí mi maleta y me fuí a la carretera a hacer auto-stop, alguien me llevó a lo que por entonces se conocia como "Curva de Santa Barbara" y allí se manifestó Dios por primera vez. Ví acercarse un Renault Dauphine amarillo que paró a mi altura. ¡Que sorpresa tan grande cuando nos reconocimos! El conductor era mi amigo Antonio Vidal Berenguer, que pocos años después se haria monje benedictino en El Monasterio de Silos (Burgos), desde donde creo, aún recordará nuestras andanzas, pero eso es otra historia, lo cierto es que por aquel estonces habiamos pérdido el contacto y no sabiamos nada el uno del otro, lo que sin duda reafirma mi convicción de que nuestro encuentro fué guiado por la mano de Dios. Nuestra sorpresa fué in crescendo cuando descubrimos que ambos íbamos a Madrid, que los dos pretendiamos cambiar de horizontes para abrirnos camino y que la decisión no habia sido premeditada sino siguiendo un impulso que se habia transformado en necesidad. Habiamos decidido salir el mismo día, a la misma hora y habiamos tenido la suerte de encontrarnos, de forma tan inusual,unos segundos despues de haber llegado yo a ese sitio. ¿No son demasiadas casualidades? Que grande fué nuestro mutuo apoyo en todos los abatares que nos acontecieron, que reconfortante la compañia de un fraternal amigo, que sensación de bienestar al no sentirnos solos; los animos que nos trasmitiamos, el generoso y sentido consuelo en los momentos en que la angustia y la impotencia se transformaban en llanto.
Nadie puede imaginar eso si antes no lo ha vivido. Las cartas que enviaba a mi esposa trataban de ser alentadoras pero estaban escritas con lágrimas, sacabamos, no se de donde, fuerzas de flaqueza en nuestra lucha contra reloj, ya que sus medios eran escasamente mayores que los mios y en conjunto una pequeña miseria que decrecia de forma alarmante y el retorno con las manos vacias nos aterraba, a mi especialmente.
Que patético peregrinar por las oficinas de empleo donde a veces nos facilitaban alguna dirección, pero que cuando llegabamos habian decenas de personas para cubrir un miserable puesto de trabajo. De los periodicos tambien obteniamos información, pero siempre habian terribles colas en las que reconociamos a otros muchos que ya habian coincidido con nosotros en otros intentos, con el mismo afán pero con la cara de amargura que, sin duda, nosotros tambien reflejabamos. Por la noche en la pensión escribiamos infinidad de cartas para solicitar los empleos en los que se exigia acompañar el Curriculum Vitae y jamás recibimos respuesta a una sola de ellas. Lo importante era que cualquiera de los dos consiguiera un empleo; viviriamos de ese sueldo mientras el otro encontrase algo también, pero la suerte no nos acompañaba. Por fín "el premio", no pudo llegar mas a tiempo. En la C/. Joaquin Garcia Morato, creo recordar nº 179, la empresa Mecanización de Oficinas nos dio la oportunidad, de trabajar como vendedores de maquinas calculadoras, con un sueldo: Tres mil quinientas pesetas al mes mas comisiones. Esto nos permitió mantener nuestras esperanzas, ya que las comisiones se pagaban inmediatamente después de cada venta y era imprescindible que ingresasemos algo de inmediato. Fichabamos por la mañana y provistos de una calculadora de aquellas de manivela no muy pesada, pero que al mediodia nos parecia un saco de harína, cogiamos cada cual una ruta y nos volviamos a encontrar en la oficina a la hora de fichar. Nos dirigiamos a la pensión a comer y por la tarde la misma operación, contandonos despues todas las incidencias y anecdotas de la jornada y a pesar de nuestros problemas nos reiamos a lo grande con las caidas de Antonio o nos emocionabamos cuando surgia alguna buena posibilidad de venta fuese cual fuese el que la habia conseguido. Yo no quise desaprovechar mis visitas y trás cumplir con mi cometido solicitaba un puesto de trabajo en las empresas que creia que valian la pena.
Un día acudí a una Agencia de la Casa Citröen que mostraba unas magnificas instalaciones, teniendo la suerte de ser recibido por su propietario. No tendria mas de treinta y cinco años y era afable y respetuoso. Que bien me sentí en su despacho tratado con respeto y consideración, cosa no muy frecuente en mi peregrinar que en la mayoria de los casos te recibian de mala gana y con una palpable impaciencia mientras trataba de hacer ver las excelencias de nuestro producto. No le interesó ni la calculadora ni ninguno de los productos que llevaba en catálogo, pero charlamos un buen rato y viendo que mi conversación le agradaba le dije: "Ya vé que soy un malisimo vendedor, pero me encantaria, si fuese posible, trabajar para Vd. en cualquier puesto, que me ofrezca" y entonces llegó la temible pregunta ¿ Y que labor podria realizar? ... ¿.....? Yo era aprendiz de mucho pero maestro de nada. De coches sabia por entonces los mismo que mi hijo o quizás menos. Ni siquiera habia tenido ninguno y del funcionamiento de una Agencia de Automóbiles tampoco tenia la menor idea, pero la Providencia puso en mi boca una frase que le hizo gracia: "Puedo desde barrele las instalaciones a presiderle el Consejo de Administración, dentro de estas dos escalas a Vd. corresponde asignarme el puesto." D. Simón Mamam Péres que así se llamaba, judio y magnifica persona, habia delegado todo el peso de su empresa a uno de esos hombres que se encuentran con lupa; integro, competente, trabajador nato, que llevaba el control de todo de una forma impecable. Estaba asediado de trabajo y mi misión no fué otra que ayudar a ese hombre en su labor. De forma paciente y a un nivel de compañerismo envidiable me fué imponiendo en todos los quehaceres, de tal forma y con tal acierto que llegó el momento en que podia delegar en mi cualquier función que el no pudiera atender, con toda confianza.
Hay algo curioso que me ha pasado en otras ocasiones y que me molesta muchísimo. Recuerdo, datos fechas y nombres que no han sido relevantes en mi vida y en otros casos olvido el nombre de personas que como este caballero encomiable han significado tanto para mi. Por más esfurzos que hago no consigo recordar ni el nombre de Pila de este magnifico señor que con tan buen talante me acogió como un verdadero compañero. Si recuerdo el nombre de Maria del Pilar, una administrativa dulcisima y bondadosa que hablaba muy suavecito y que diariamente gastaba una caja de pañuelitos de papel por una persistente moquita que no le remitia y que la llevaba mártir. Pensabamos que era un resfriado crónico pero al fín supimos que se trataba de una fistula en el cerebro. No sé que habrá sido de ella pero siempre que la recuerdo veo en su cara esa alegria distante y agridulce de los elegidos.
Mi salida de Mecanización de Oficinas prácticamente no me distanció de Antonio Vidal, mi queridisimo amigo, ya que lo unico que cambió fueron las idas y regresos del trabajo que como es obvio, tuvieron desde entonces itinerarios difrentes, pero no dejamos de compartir todo el tiempo libre del que disponiamos. Nos habiamos instalado en la Peníón Falfes, daban bien de comer, estaba limpia aunque sin ningún lujo y sobretodo era muy económica. Un domingo ví en la prensa un anuncio en el que se solicitaba personal para cubrir el Departamento de Cuentas por Pagar de una empresa llamada Midco, S.A.. Era un trabajo que comenzaba a partir de las 7,30 de la tarde, compatible por lo tanto para mi, que terminaba a las siete en la Casa Citröen y que podia redondearme un sueldo que me permitiese traer a Madrid a mi esposa e hijo. Las oficinas estaban situadas en el número 123 de la C/ Gúzmán El Bueno, y casi anexas a unos grandes almacenes de su propiedad llamados AURRERA y situados en los bajos del Edificio Parque de las Naciones, muy cerquita del Palacio de Loterias. Conseguí el puesto, pero tuve que renunciar a la cena porque la media hora de que disponia desde mi salida de la Citröen la consumia en mi desplazamiento hasta Guzmán El Bueno y el trabajo en Midco, S.A. por razones de urgencia nos ocupaba como mínimo hasta las doce y media de la noche y en muchos casos hasta las dos de la mañana.
En la Pensión Falfes atendia la mesas un solteron muy amanerado que tenia todas las trazas de ser marica pero que jamás nos faltó a nadie al respeto y como se percató de que nunca venia a cenar me dijo: "Juan, te vás a morir, estás en los huesos. ¡Dios sabe que harás por las noches! Le conté exactamente lo que me pasaba y de forma exageradamente amanerada me dijo: " Ah no, eso no lo puedo permitir, e instandome a que lo acompañase me llevó hasta una mesa que habia en un rincón, en la que se apilaban los platos limpios y en cuyo angulo, apoyado en la pared habia una lámina enmarcada, con unos galgos tratando de dar caza a una liebre. La separó de la pared y me dijo: "Aquí, en este rinconcito, detrás de este precioso cuadro, te voy a dejar todas las noches la cena. Cuando termines dejas aquí mismo los platos y los cubiertos que yo los retiraré. ¡No quiero que te dejes ni una miguita." Nunca me faltó la cena y a veces incluso me dejaba un vaso de vino. Dios siempre está presente, lo que ocurre es que nunca tratamos de verlo. ¡Bendito sea Pedro, aquél mesero cuya vida es para mi una incognita pero que abrazaria con cariño a pesar de su condición si algún día tuviese la dicha de volver a verlo. Mi pluriempleo si que hizo disminuir casi totalmente mi contacto con Antonio Vidal. Por la mañana teniamos el tiempo justo para asearnos, vestirnos y despedirnos hasta el día siguiente ya que por la noche cuando yo regresaba el estaba dormido. Una mañana se despidió de mi, volvia para Elda, su aventura madrileña habia terminado, ya iniciaria una aventura muchisimo mas sublime, pero antes de marcharse sacó todo el dinero que tenia en la cartera y despues de retirar lo necesario para su viaje de regreso tomo el resto y me dijo, Juan, quiero que aceptes este dinero, yo me voy para casa y allí no voy a pasar ninguna necesidad, tu lo necesitas mas que yo. A pesar de mis protestas no permitió que se lo rechazase. Se lo acepté porque sabia que me lo daba con todo su corazón. Gracias Antonio, sabes muy bien lo que tu gesto significó para mi y quiero que sepas que le dí un muy buen uso a tu dinero. La verdad es que a pesar de estar tantisimo tiempo sin ver a mi esposa, no hubo persona mas fiel que yo ni hombre mas entregado a su trabajo. Nunca busque otra mujer ni gasté un solo centimo para darme el mínimo capricho.

FIN DE LA PRIMERA PARTE