sábado, 25 de diciembre de 2010

UN VIAJE ACCIDENTADO


Antes de salir de casa, cada uno de los pasajeros que coincidieron en la Terminal para abordar el autocar que debia trasladarlos hasta el mismo destino, habian comprobado que su equipaje estaba completo y que incluso llevaban aquellos objetos no imprescindibles, pero que de olvidarlos, seguro que después los echarian de menos. Se despidieron de sus familiares por última vez al llegar el taxi que los trasladaria hasta la Terminal o lo hicieron al subir al autobús quienes fueron llevados hasta allí por algún familiar o amigo en coche propio, yendo poco a poco alojandose en sus respectivos asientos después de haber facturado debidamente sus maletas, conservando solamente su equipaje de mano.

El viaje era largo y antes de abordar, el que mas y el que menos habia dado una vuelta por los lavabos para hacer una última necesidad, al menos, hasta que llegasen a la primera parada, tres horas, después de la salida.

Como los asientos eran númerados, todos tuvieron que conformarse con el compañero que por azar les correspondió, no pudiendo la mayoría, evitar la tensión lógica del saludo inicial ante la incognita del talante de quien a cada uno o una le pudiera haber correspondido.
Parece que la suerte no le dió la espalda a nadie en el reparto y todos se sintieron complacidos con quienes durante dieciseis horas les iban a acompañar. Tras el intercambio de alguna frase de cortesia cada cual se puso lo mas cómodo posible, dandole la inclinación mas apetecible a su asiento, bajando o retirando el posa piés o corriendo a su antojo la cortina de la ventanilla, etc., sin descuidar, los experimentados, el mantener al alcance de la mano alguna prenda de abrigo, dada la excesiva refrigeración que se suele padecer en este medio de locomoción, en los viajes largos.

NO HAGO ESTE VIAJE PORQUE DEBA, SINO PORQUE QUIERO HACERLO, le escupió en la cara el pasajero del asiento 7-p a su compañero del 8-v.
CADA UNO DE NOSOTROS TENEMOS UN PRESENTE, PERO ESTE VIAJE ES PARTE DE NUESTRO FUTURO INMEDIATO, le contestó el 8-v al 7-p, mientras con el pañuelo se enjugaba la saliba que le habia salpicado el rostro trás cada acento de la frase que le habia propinado su compañero.

Ambos se quedaron por unos instantes pasmados por las estupideces mutuas que se habian dirigido y ya hicieron todo el viaje sin dirigirse la palabra limitandose a sonreir amablemente cuando se cruzaban las miradas.

La Azafata y el Segundo Conductor, ocuparon los asientos, no númerados, situados en la primera fila, a la derecha del conductor sin haber podido terminar de largarse los improperios que habian empezado a decirse en el Hostal, mientras se ventian y que habian quedado congelados en sus labios al tener que acomodar a los pasajeros, pero aún seguian lanzandose miradas de odio y de rencor que no pasaban desapercibidas ante los tres matrimonios que ocupaban los números del 1 al 6, que viajaban juntos y que al estar ya en la última etapa de su madurez o al principio de la tercera edad, según la benevolencia con que se les mirara, ya conocian perfectamente el leguaje de las miradas.

Hubo algunas filas agraciadas con el encuentro de varón y hembra y algunas otras quizás no menos felices al haber coincidido chicos con chicos o chicas con chicas a pesar de que, en todos los casos, sus aspectos eran mas o menos agraciados y sus edades no siempre coincidentes. El resto del autocar lo ocupaban un grupo de estudiantes acompañados de un profesor y una profesora en su viaje de fin de curso.

Lo gracioso era que la Azafata realmente era novia del Conductor que al verla tan irritada pensó que el mal genio de su novia era porque se habia enterado de que la habia engañado esa misma tarde. El ayudante que era el verdadero culpable del enfado disfrutaba oyendo las estúpidas escusas del novio, metiendo toda la cizaña posible para que el enfado que en verdad recaia sobre él, su amante, lo trasladara hacia su novio para así evitarse la situación tan violenta que estaba pasando ante las miradas de ira y los achuchones que por lo bajini le endosaba la Azafata. Los matrimonios del 1 al 6, que por las palabras que cazaban al vuelo y por los gestos de unos y otros ya estaban al corriente de toda la trama, se sonreian a hurtadillas, pero como a los viajeros del 7-p y 8-v todavia les rondaba el conato de conversación que habian tenido mutuamente y era muy posible que las risitas de los matrimonios surgieran en recuerdo a su incomprensible estupidez, quisieron cada uno por su parte enmendar la nota, aclarando en lo que cupiera lo que habian pretendido decir, pero con enfasis suficiente para que no pasase desapercibido para los matrimonios que sin duda todavía seguian burlandose.

" PARTE DEL FUTURO INMEDIATO DEL QUE LE HABLABA, YA NO ES SIQUIERA PRESENTE SINO QUE PASO DEFINITIVAMENTE AL PASADO", dijo el del asientp 8-v.
NUESTRO AMIGO DEL 7-p HERIDO EN SU AMOR PROPIO PORQUE SU VECINO LE HABIA TOMADO LA DELANTERA, COMO YA TENIA PREPARADA LA ARENGA QUE IBA A DECIR, SIN IMPORTARLE QUE VINIERA A CUENTO O NO CON LO ACABABA DE ESCUCHAR, CONTESTÓ, PROCURANDO MATIZAR, PARA ASEGURARSE DE QUE IBA A SER ESCUCHADO POR LOS MATRIMONIOS:

"NUNCA PRETENDI DECIR QUE ELUDO MI DEBER. "SI DEBO, TAMBIEN VIAJO AUNQUE NO QUIERA". EL DEL 8-v QUE YA ESTABA MAS CALMADO AL HABER SOLTADO SU FRASE DE FORMA TAN REDONDA, PRESTO ATENCIÓN A LO QUE SU COMPAÑERO LE DECIA Y CON EL AFAN DE SER MAS CORTÉS QUE LA VEZ ANTERIOR PERO SIN ANALIZAR SI LO DICHO TENIA ALGO QUE VER CON LO QUE EL DIJERA, PRECIPITADAMENTE CONTESTO SIN DARSE CUENTA QUE INCURRIA EN UN GRAVE ERROR DE INTERPRETACION: "YO TAMBIEN SI DEBIERA TENDRIA QUE MARCHARME. NO PODRIA SOPORTAR LA VERGÜENZA DE QUE ME SEÑALASEN CON EL DEDO". A LO QUE EL VECINO QUE TAMBIEN HABIA YA PRESTADO ATENCIÓN, DESPUES DE HABERSE TRANQUILIZADO CON LA EXPLICACIÓN DADA, SINTIENDOSE OFENDIDO POR LA INSÓLITA CONCLUSIÓN A LA QUE SU VECINO HABIA LLEGADO Y CONTESTÓ: "AQUI EL UNICO QUE DEBE ES USTED Y NO SE LO QUE DIJO ANTES DEL FURURO, PERO ESTOY SEGURO QUE NO VA A LLEGAR A EL SI VUELVE A INSULTARME CON ASQUEROSAS MENTIRAS.

¡¡¡¡¡CAYENSE USTEDES!!!! DIJO LA AZAFATA DIRIGIENDOSE A SU NOVIO Y AL AYUDANTE QUE NO DEJABAN DE MOLESTARLA, EL UNO CON SUS EXCUSAS Y EL OTRO CON SUS INTRIGAS, PERO ESA ORDEN, LOS MATRIMONIOS PENSARON QUE IBA DIRIGIDA A ELLOS QUE NO PARABAN DE CUCHICHEAR SOBRE EL MENAGE A TROIS DEL CONDUCTOR, LA AZAFATA Y EL AYUDANTE, MIENTRAS QUE NUESTOS AMIGOS DEL 7-p y 8-v PENSARON DE INMEDIATO QUE LO DECIA POR ELLOS QUE HABIAN SUBIDO YA EN DEMASIA EL TONO DE SUS INSULTOS. ASÍ QUE SINTIENDOSE TODOS ALUDIDOS EMPEZÓ CADA CUAL A DESPOTRICAR, SOLTANDO TODO EL VENENO QUE LLEVABAN DENTRO Y DEJANDO AL DESCUBIERTO LO QUE SE SABIA, LO QUE SE IMAGINABA Y HASTA LO QUE DE MOMENTO NADIE HABIA CAIDO EN LA CUENTA. PUDIENDO DAR GRACIAS DE QUE EN EL MOMENTO MAS ÁLGIDO DE AQUEL MAREMAGNUM LLEGABA EL AUTOCAR A LA PRIMERA PARADA.

Esta crisis de buenos deseos por incomprensión mal interpretados, estas cínicas hipocresías entre los que incurrieron en las mismas traiciónes y esas sarcasticas e inoportunas burlas que solapadas o abiertamente proceden de quienes sin duda han sido o serán sus victimas en cualquier momento por ley de vida, llegaron a tal extremo que, en la primera parada del recorrido cada cual recogió sus maletas y se fué por otros derroteros, lo que me hace pensar que la trifulca que se encadenó entre el conductor, la azafata, el ayudante, los matimonios y nuestros amigos del 7-p y 8-v, fué muy similar, aunque solo sea en cuanto a las consecuencias, a la que se desencadenó entre el resto de los viajeros de aquel autobús que solo puedo comparar por los hechos allí acaecidos en tan corta pero intensa convivencia, con nuestra mas reconocida Institución Politica de Entedimiento, LA O.N.U., cuyos encuentros suelen terminar de forma tan parecida a la de nuestro autocar que SI VOLVIESE A LA VIDA NUESTRO INOLVIDABLE MANOLO CARACOL, SEGURO QUE LE CANTARIA: "QUIEN TE PUSO SALVAORA, QUE POCO TE CONOCIA".

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿QUÉ DÍA ES HOY?

¿Os había dicho alguna vez que desde niño siempre me gustaron los Jueves?
Había algo muy especial en ellos y es que por la tarde no teníamos colegio, pudiendo dedicarla totalmente a jugar. ¡Qué hermosas aquellas largas tardes de verano, jugando fresquitos, en el patio de la fábrica, en la balsita que había junto a la entrada del cuarto donde se alojaba la caldera de la calefacción del Cine "Ideal Cinema" y por donde también se accedía a la parte trasera de su inmensa pantalla, o abrigado en invierno, al calor del brasero, en la mesa camilla del salón de mi tía Antonieta, madre de mi primo José Fernando, jugando al Palé, (Monopoly), con mis tambien primos, Guillermo y Rodolfo y en algunas ocasiones acompañados por otros amigos de la calle, entre ellos Josanso, al que le venia ese sobrenombre porque su padre se llamaba Jo...sé - Sán...chez - So...ria - JOSANSO, que era su nombre comercial y por lo tanto el nombre con el que nos dirigiamos a su hijo y amigo nuestro Juanito, quiero decir Josanso.
Era éste amigo un verdadero soñador al que todos le tomabamos el pelo. Tenía una pasión fuera de lo común por todo lo militar, especialmente por la aviación, siendo su sueño hacerse piloto cuando fuera mayor.

Como su padre tenía un negocio de materiales eléctricos, entre los que vendía aparatos de radio de las marcas Philips, Telefunken, Marconi y algún que otro hecho por él mismo, con su propia marca "Josanso", - que por cierto siempre dieron un magnifico resultado- a veces, en el hermoso patio de su casa se amontonaban muchísimos cajones de madera, embalajes de los productos que se recibían para la venta, entre los que tambien vendia vajillas, según creo recordar.
Rodeando el patio por la primera planta de la casa había una terraza que se comunicaba con las dependencias del piso primero.
Un buen día, nuestro potencial piloto quiso hacer prácticas de vuelo sin motor y no se le ocurrió otra cosa que apilar todos los cajones de los embalajes formando una torre que llegaba hasta la barandilla del piso primero, por la que nuestro intrépido aviador, con mucho tiento, alojó sus piés en el interior del último de los cajones y después agazapándose en el mismo como si estuviera en la cabina de uno de aquellos Cazas de la Primera Guerra Mundial, sujetándose con una de sus manos a uno de los barrotes de la barandilla de la terraza se atrevió a hacer un pequeño balanceo, flexionando el brazo suavemente, para que la prueba resultase lo más veraz posible. Gozó por unos segundos de su tan genial vuelo, pero de repente tuvo que hacer un aterrizaje forzoso cuando uno de los cajones de la base se desplazó con el consiguiente derrumbe de aquella improvisada Torre de Babel, con el resultado de múltiples lesiones en la cabeza y rostro; dos costillas lastimadas y un brazo roto, sin que eso le hiciera cejar en su empeño de ser aviador costase lo que costase.
NO PUDO SER, NO LO ACEPTARON POR MIOPIA.
Es una lástima porque tenía verdadera vocación este querido amigo mío al que le perdí la pista en lo cotidiano pero no a lo largo de la vida, coincidiendo con él muchas veces, en las que pudimos comprobar que nuestra amistad estaba intacta. Tales eran nuestras recíprocas muestras de cariño. Me consta que siempre fue una excelente persona y
NO SÉ SI SERÁ POR SU VOCACIÓN FRUSTRADA O PORQUE NO LE MARCHABAN BIEN LAS COSAS, SIEMPRE QUE ME CRUCÉ CON ÉL VÍ EN SU MIRADA UN CASI IMPERCEPTIBLE BRILLO DE TRISTEZA.

Cuando jugabamos al Palé, me apodaban "El tío Sellesico". El tio Sellés era un hombre cuya fortuna era incalculable. Había barrios enteros de Elda que eran suyos, además de ser dueño de varios cines entre ellos, el Coliseo, el Alcazar, el Cervantes y el Teatro Castelar, pero era tal su aspecto de indigencia, que a pesar de estar en tiempos de necesidad, se dice que en más de una ocasión, hubo quien le dio una moneda de limosna y él se la tomó. Pues bien, como cuando terminabamos el juego, casi todas las calles y construcciones del Monopoly eran mías, me llamaban "el tío Sellesico".

Este buen señor estaba casado con una dama tan aplicada como él en estas cuestiones de ahorro. No tenían hijos ni familia allegada y estaban atendidos por una criada que recogieron cuando todavía era casi una niña. Solo salían los domingos a pasear y lo hacian con un matrimonio con el que tenian una gran amistad de toda la vida, vaya usted a saber por qué y terminaban el día viendo algún estreno de los que echaba alguno de sus cines, normalmente el Coliseo, donde ocupaban siempre una platea que naturalmente tenían reservada, creo recordar que era la platea nº 9. No es que tenga importancia este dato, lo expreso como muestra de lo que la mente a veces puede guardar sin ninguna razón.

Cuando murió el matrimonio, la criada heredó lo suficiente como para poder vivir con cierto desahogo, pero la verdadera GRAN FORTUNA la heredaron los hijos de aquel matrimonio con el que siempre pudieron contar. Lo sé a ciencia cierta porque aquellos nuevos millonarios eran primos hermanos míos.

Cuando no había tiempo para jugar al Palé, soliamos jugar a las cartas.
Una tarde me sentía tan a gusto que pensando en voz alta dije: "Dónde mejor que aquí podiamos estar, jugando a las cartas amigablemente y calentitos... " y mientras exteriorizaba mi opinión se acercaba hasta nosotros un joven que vivia en la casa de mi tia Antonieta y que era sobrino de su marido José Bertomeu, un caballero de los de Tara, que lo había alojado en su casa y le habia dado trabajo en su negocio de Almacen de Curtidos, el cual oyendo mi exaltado monólogo me respondió: "LOS NAIPES NO LOS DEBERÍAIS TOCAR NI PARA HACER CASTILLOS CON ELLOS. Mejor estaríais en la calle pasando frio que aquí calientes jugando a las cartas".

Aquellas palabras, que también sin ningún sentido me quedaron grabadas, las comprendí más tarde, siendo ya algo más que un adolescente, cuando me dí cuenta del peligro latente de los naipes y de cualquier otro juego de interés, que pueden transformarte, sin que te des cuenta, en un ludópata, con las consecuencias que ello acarrea.

Mi tío Berto, como cariñosamente lo llamaba su esposa, no tuvo la muerte dulce que merecía; su cáncer de estómago segó su vida sin que jamás nadie oyese de su boca una palabra subida de tono, ni antes ni después de su enfermedad, que lo consumió dejándole con solo la piel sobre los huesos. Muy lejos estábamos por entoces de pensar que mi primo José Fernando, todo fuerza y vitalidad acabaria sus días de forma idéntica a su padre.

Pero donde verdaderamente disfrutábamos era en el patio de la fábrica, ¡inmenso!; los carros de mulas descargaban constantemente grandísimos tablones en él y con menos frecuencia también algún camión, que por aquellos tiempos eran escasísimos. Solian ser REOS, UNOS CAMIONES MILITARES, adquiridos por procedimientos más o menos ortodoxos, cuyo precio en el mercado estaba fuera del alcance de la mayoría, teniendo en cuenta que el parque móvil de España, recién entrado el año cincuenta, era paupérrimo, entre otras cosas por el BLOQUEO INTERNACIONAL QUE PADECÍAMOS POR LA AYUDA QUE PRESTAMOS A LOS ALEMANES EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL CON LOS VOLUNTARIOS DE LA DIVISION AZUL.

Mi primo José Fernando era un baúl de ideas y mi primo Guillermo era el que las materializaba, aunque él tambien aportaba de vez en cuando alguna, que generalmente tenía algún matíz sádico. Una de ellas fué hacer una GUILLOTINA. Salió perfecta, podria decirse que a escala de una de verdad. Tenía unos setenta centímetros de altura y su cuchilla, obtenida de un torno de carpinteria, se deslizaba a lo largo de los dos pilares laterales para caer con su peso de casi un kilo sobre una base parecida, en su proporción, a los tocos donde trocean los carniceros.

Estas actividades llenaban todos los espacios de nuestro tiempo y nos provocaban un entusiasmo fuera de lo común, ya que todos participábamos, más o menos, bien fuera en la construcción del artefacto o en la cacería de los pobres animalitos (especialmente lagartijas) que nos servirian como víctimas propiciatorias en nuestros juegos, o fabricando pólvora con clorato potásico, azufre y un poquito de carbón en polvo; o bien haciendo espadas...., todo ello, para futuros juegos o si se terciaba para hacer más espectacular el que llevavamos entre manos.

Y así, semana tras semana es como consumíamos las tardes de los jueves que, aunque solo sea por la añoranza de aquellos que viví, siguen siendo el día de la semana que me inspira mas cariño, aunque desde hace muchisimo tiempo esté en dura competencia con los sábados que han llenado de ilusión otras etapas de mi vida que, no sé por qué misterio, nunca podrán compararse con las de mi niñez.

EL HOMBRE, ESE SER IMPREDECIBLE

Cuando en la tierra surgieron los primeros vestigios de vida, según los científicos bruscamente, por una emanación del medio ambiente ante el influjo de ciertas condiciones físico-químicas, se dice que los primeros seres vivientes fueron las bacterias, que a pesar de su microscópico tamaño, ofrecen una estrctura y propiedades bien definidas y "específicamente distintas" que, sobretodo, se traducen por las reacciones químicas que resultan de sus diferenciados metabolismos.
Los virus filtrantes que atraviesan incluso el cristal, ya ofrecen diferenciación de formas y de reacciones ante el medio, fijadas en su carácter específico, que distingue a unos de otros y a todos los de un grupo de todos los demás.

También se dice que de igual modo que la vida surgió en un momento preciso, también desaparecerá de forma tan brusca como se inició, teniendo en cuenta que en los términos científicos,  bruscamente signifique cientos de miles de años.
¿A dónde quiero llegar? Muy sencillo, simplemente a que desde su origen, la vida se mostró con caracteres diferenciados congénitos sin una explicación coherente, y en la evolución de las distintas especies fue insignificante la posibilidad de convivencia y promiscuidad.
Esto dió lugar a un evolucionismo diferenciado con las consecuentes especies que han ido apareciendo sobre la faz de la tierra a lo largo de millones de años, mas de dos mil millones según los expertos.
Pero según parece, esa evolución no progresó de forma proporcionada en las distintas especies en cuanto al intelecto, aunque sus instintos se fueran enriqueciendo en virtud de sus propias experiencias que de forma aún no definida se trasmite en los animales de forma inequívoca.

El hombre, contrariamente a los animales, se deja llevar por las apariencias y solamente, si es muy escrupuloso, necesitará mas de una evidencia para llegar a una conclusión. Son pocos los que ante ella, profundizan para no sacar una conclusión falsa, cosa que deberíamos hacer constantemente porque, lamentablemente, las evidencias pueden ser en muchos casos engañosas y lo que nos parece bueno puede llevarnos a un final desastroso.
Este problema no existe en los animales porque ellos actuan impulsados unicamente por su instinto. Pero, ¿en qué momento de la evolución el hombre empezó a prescindir de su instinto?... He aquí una pregunta que no es fácil de contestar y cuya respuesta solamente puede ser puramente especulativa, pero si alguna opinión tuviera que dar, sin duda me quedaría con el momento en que se percata de su facultad para pensar.

Lo que sí es evidente, y además comprobable, en la actitud del hombre, es que tras someter un hecho al análisis de su pensamiento, muchas veces, su actitud no coincide y a veces ni siquiera responde a la conclusión obtenida en el análisis previo a la acción, lo que demuestra que existen unos impulsos coercitivos, o unas necesidades espirituales, según el caso, que influyen en nuestras decisiones y que nos obligan, a veces, a actuar en contra de nuestros propios intereses y cómo no, de nuestro propio razonamiento.
No debe por ello quedar en entredicho el valor de nuestro razonamiento, aunque a veces, si insistimos mas allá de la apariencia podremos percatarnos de que en las actuaciones en que no hemos obrado de acuerdo con nuestro análisis previo, es porque inconscientemente hemos tenido en cuenta factores que, de una forma u otra, podrían afectar al hecho razonado de tal forma que lo que podría parecer que va en contra de lo bueno en "apariencia", es lo que realmente nos "interesa."
ESTAS ACTITUDES PODRÍAN SER EL RESIDUO DE NUESTRO INSTINTO, VINCULADO A NUESTRA RAZON.
Pero debemos ser muy cautos cuando sintamos esa tendencia a ir en contra de nuestro propio razonamiento. Podemos, incluso debemos, sacrificar a veces nuestros intereses, podemos mutilar nuestro ego y dar nuestro brazo a torcer en cuestiones más o menos intrascendentes, pero jamás debemos de traicionar nuestros principios.
EL HOMBRE QUE NO RESPETA SUS PRINCIPIOS SE TRAICIONA A SI MISMO Y A LOS DEMÁS, y si prescinde de ellos se transforma en alimaña.

Seria demencial concebir una vida auspiciada por el medio idóneo, regalada de los mejores alimentos y usufructuaria de los mejores placeres si tuvieramos que prescindir de unos principios que enriqueciesen nuestro espíritu. De ahí nuestras normas, nuestras reglas y nuestras leyes, que nos exigen el estricto cumplimiento de sus mandatos. Generalmente son obligaciones que no haría falta que estuvieran escritas, ni seria preciso que su inobservancia estuviera sancionada para que su cumplimiento se llevara a efecto por pura convicción, como algo normal y conveniente, pero si volvemos a nuestros orígenes y evidenciamos las variaciones en cuanto al comportamiento de los seres microscópicos que dieron lugar a nuestra existencia, no creo que nadie se lleve las manos a la cabeza porque no coincidan todos nuestros criterios, ni credos, ni a veces los mas elementales conceptos de belleza o de ética.

Hasta aquí esta diferenciación podria ser buena porque enriquecería nuestro entorno, dando diversidad a un conjunto homólogo. Lo malo es que esta diferenciación a veces provoca choque de intereses y de credos entre las partes y no es fácil la aceptación o sometimiento de ninguna de ellas, provocando conflictos que con el tiempo han dado lugar a todas las lacras y enfrentamientos que hemos padecido a lo largo de nuestra historia.

EL TEMOR AL ENFRENTAMIENTO CONDUCE AL SOMETIMIENTO Y ÉSTE AL RESENTIMIENTO Y AMBOS AL ODIO QUE INEXORABLEMENTE NOS VUELVE A ENFRENTAR AÑADIÉNDOSE UN NUEVO ESLABÓN A LA CADENA DE NUESTRA HISTORIA.

Cuando un lider consigue la convivencia pacifica de culturas diferentes, pongamos por ejemplo a Tito, en la que fue YUGOSLAVIA, estuvimos presenciando un milagro social. La muerte del lider reaviva los resentimientos de las distintas etnias con las consecuencias que todos conocemos.

¡Qué bomba de relojeria habría sido España si se hubiesen mantenido conviviendo los musulmanes, los judíos y los cristianos! Ni el más optimista de los sociólogos habría apostado por la posibilidad de una convivencia pacífica a través de los siglos, de igual modo que jamás ha sido posible una convivencia pacífica entre judios y palestinos.
¿Y quién tiene la razón en éste o en cualquier otro conflicto? No quepa duda de que variarán los criterios según el lugar, el credo, la tendencia política o simplemente la simpatía que cada cual le tenga a cada bando.
Pero ¿quién tiene derecho a juzgar? Y si alguien lo tiene ¿es incuestionable su veredicto? ¿Quién está capacitado y autorizado para enmendar un posible error si lo hubiera? ¿CÓMO ENTONCES PODRÁ IMPONERSE UNA VERDAD QUE POR INCOMPATIBLE NUNCA PODRÁ COINCIDIR CON EL CRITERIO DE CADA UNO DE LOS BANDOS? ¿TENDRÁ QUE HABER ALGUIEN QUE SE IMPONGA? ¿HA ESTADO ALGUNA VEZ BIEN VISTO EL QUE SE IMPONE? ¿QUÉ CONSECUENCIAS LE ACARREARÁ A LA LARGA SU IMPOSICIÓN?

El hombre está predestinado a auto destruirse. Va implícito en su constitución desde sus orígenes porque, como ser superior, potenciado por millones de seres unicelulares que lo forman y que no han renunciado nunca a su individualidad, carece de una identidad propia y el único camino para conseguir esa identidad le conduce indefectiblemente a su autodestrucción. Por lo que nuestra existencia pasada, presente y futura fue, es y será mientras dure, un maravilloso milagro.

jueves, 16 de diciembre de 2010

SOLILOQUIO ANTE LA MUERTE

Has estado tan cerca de mí tantas veces que ya te profeso un gran afecto. A veces te he llamado con ansiedad y con cariño, anhelando de ti lo mucho que te pareces a una madre.
En ti nunca hay animosidad y siempre nos acoges con ternura. Curas nuestro dolor y borras nuestros pesares; elevas nuestro espíritu y tu luz hace que veamos todo con mayor claridad.
Pero aún así, siempre temí los caminos tortuosos e inquietantes que a ti nos llevan y no tuve la fuerza, ni el valor, ni el ánimo para perseverar en mi deseo de alcanzarte, consciente de que jamás cejarás en ese empeño que algún día lograrás aunque mi renuncia laudable nunca fue más que un proseguir, igual que tú jamás cejaste en lo que tarde o temprano lograrás y al que con gusto me someto.

Mis ilusiones, tal como antaño las concebí no pueden adecuarse ya a las circunstancias actuales. Ante el mundo ya no tengo necesidad de saberme en el pensamiento de los demás, ni de sentirme contemplado con admiración, ni me considero acreedor de ningún discurso de alabanza, ni merecedor del tiempo que los demás me quieran dedicar, que siempre consideraré como un privilegio.

Me conformo con que respeten el espacio que ocupo.

No hay nada fuera de mí que me sea imprescindible, ni nada de lo que conservo que me sobre; tampoco creo que haya nada que me inquiete como para sentir temor, ni tengo ningún deseo que pueda robarme el sueño; pero sí creo que debería de haber otra existencia en la que pudiera enmendar mis errores y un lugar en el que poder ser feliz recordando los buenos momentos con quienes los propiciaron antes de que sea demasiado tarde.

Solo hay una muestra de vanidad a la que no renuncio y esta no es otra que sentirme orgulloso de mis hijos, con todas sus virtudes y todos sus defectos que por lo insignificantes ya ni se los veo.

Podría hablar de propósitos, pero siempre fui consciente, en mi debilidad, de lo difícil que es llevarlos a efecto y creo sinceramente que "es mejor no hacer lo que se debiere a dejar de cumplir lo que se prometiere" CONTANDO SIEMPRE CON LA INFINITA MISERICORDIA DE DIOS, QUE ES LA QUE ME SALVARÁ.
De ahí el que me guste tanto ese verso de Sabina que dice en una de sus canciones: " Las mejores promesas son esas que no hay que cumplir" y yo añado "y que sin embargo se cumplen".
Así me gusta más: "Hacer las cosas sin haberlas prometido"

En fin, son tantísimas las cosas que me hubiera gustado hacer a lo largo de la vida; las metas que hubiera querido cruzar; los éxitos que quise alcanzar; esas cosas grandes que ansiaba conseguir para después poderlas ofrecer..., que ahora cuando en el catálogo de mis posibilidades ya nada es realizable pienso que lo único que puede llenar mi corazón de satisfacción es llegar a la noche y a modo de oración poder decir antes de acostarme: "Señor, ha pasado todo un día sin darme cuenta de lo que he hecho. no ha debido haber en el nada importante porque lo recordaría, pero tampoco debo de haber hecho nada malo porque me siento feliz".

lunes, 13 de diciembre de 2010

MI PÁGINA DE ESCRITORIO - BELLEZA POTENCIAL

  • Cuando requiero su presencia aparece ante mí con su blancura inmaculada, como una llanura nevada que antes nadie holló, con esa capacidad que parece limitada pero que me consta que se expande, en sí misma, pudiendo llegar hasta donde yo le proponga. La interrogo dirigiendo mis ojos a su nitidez, pero no hallo respuesta; está vacia. La contemplo con mayor atención y tampoco puedo hallar más respuesta que el silencio. Entonces, mi mirada, que sigue clavada en su albor impoluto, en una introversión inconsciente, busca en mi pensamiento la idea que ella me niega y al creer que la hallo, si tengo duda, mi lucidez se resiste a plasmarla por temor a restarle prestancia a su albura, sospechando que mis frases puedan ser deleznables; puros garabatos incompatibles con la perfección de su silencio impoluto, donde cabe todo el ilimitado potencial de belleza que se puede acoger en sus también ilimitados margenes. Esa belleza de blancura virgen, de novia virgen que danza sobre lagos helados en la estepa nevada, es la que quiero que dibuje con las pisadas de sus piés minúsculos mis frases meritorias, para que entonen en total armonía con su pulcritud.

  • Pero no siempre podemos dialogar con la belleza ni tenemos la elocuencia para hablar de ella, sintiéndonos incapaces de plasmar los giros de su irrepetible danza de blancura infinita y nos perdemos cada vez mas en ese mundo donde solo pueden habitar Los Armiños.
  • Desesperado a veces ante mi impotencia, me rebelo por lo que empiezo a considerar insolente desafio, y dejándome llevar por la ira, vierto sin pudor, sobre su pureza, mis pobres palabras en castigo como revancha a su pulquérrimo silencio. Teniendo que enmendar lo errado, después arrepentido, comprobando que lucen mucho más las páginas en blanco que todo el contenido de un mal libro.
  • Por eso, cuando creo que mejor me siento, es cuando sin las iras de la vanidad maltrecha, mi pensamiento, sin arrogancia se humilla ante la albura de la nívea pagina y tras largo espacio ensimismado en ella, decide desistir de todo intento de ensuciar con banales pensamientos su pureza prístina, volviéndola a guardar esplendorosa como cuando llegó a mi ¡tan limpia!, QUEDANDO EN ESTOS CASOS MI CONCIENCIA TRANQUILA, SIN TEMOR A LA INEVITABLE CRÍTICA Y SIN NINGÚN REMORDIMIENTO EN LO QUE A MIS LECTORES LES AFECTA, POR EL TIEMPO QUE LES HUBIERA HECHO PERDER MOSTRANDO MI INMUNDICIA.

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿SON ESTOS VIEJOS DE HOY AQUELLOS NIÑOS DE AYER?


Cuando yo era un niño, había unos Campamentos auspiciados por el Frente de Juventudes de la Falange, que acogian a quienes lo solicitaban, previa la correspondiente autorización de sus padres. Yo fuí a uno de esos Campamentos cuando tenía ocho o nueve años. Estaba situado en lo que con mucha imaginación podia parecer un Oasis, sobre las dunas de la costa del término de Guardamar, pueblo agrícola y pescador, distanciado a varios kilómetros del Campamento al que hago alusión.

EN AQUELLOS AÑOS LA PALABRA TURISMO ERA PARA TODOS UNA DESCONOCIDA.

Nuestro "Oasis" carecia de muchas cosas, entre otras, las palmeras, teniendo que ser los pinos, las chumberas y los arbustos sus sucedáneos.Tampoco podia verse ningún lago a la sombra de alguna fresquísima espesura paradisiaca porque ni habia lago, ni fresquisima espesura, pero sí contaba con un pozo, protegido por una caseta de mamposteria ordinaria, enmedio de una solana desangelada, cuya agua dejaba mucho que desear por su blandura y su puntito salino que no la hacia apetecible salvo cuando la sed apremia

Los pinos, la mayoria, ralos y retorcidos, habian crecido teniendo que soportar las embestidas de los vientos costeros y no podian evitar que se apreciase en ellos ostensiblemente, la inclinación de sus troncos y de sus ramas hacia el interior como si fueran gorras con desproporcionadas viseras sobre cuerpos encorvados, que apartando la vista al mar parecian otear en busca de algún otro lugar, donde vivir mejor, olvidando en su afán lo imposible de su quimera por su fatal anclamiento.

Salvo en algunas zonas en que formaban pequeños bosquecillos, los pinos se distanciaban unos de otros, intercalándose entre ellos algunos matorrales de los que aún recuerdo algún que otro madroño y muchísimas adelfas, algunas de ellas gigantescas, asi como gran número de Piteras y Chumberas que bordeaban el entorno de casi todo el Campamento.

Pero donde a mi me gustaba jugar era bajo la sombra de los pinos aunque estuviera empobrecida por el raquitismo de sus ramas, víctimas de la voracidad manifiesta de la Procesionaria que las menoscababa, comiéndose sus hojas, las agujas que otrora entonaron con el viento a coro, los dulces y armoniosos sonidos que desde el mar, los navegantes, siempre quisieron creer que eran los Cánticos de las Sirenas.

De todos los insectos que por allí se arrastraban, volaban o se escondian bajo tierra, me solia entretener jugando con los escarabajos, muy variados en sus formas y tamaños; mi preferido, sin duda, era el Escarabajo Pelotero, que con sus patas traseras modelaba una bola con el excremento de cualquier animal, QUE DE ALGUNA FORMA YO TRATABA DE FACILITARLE, y después la empujaba con sus patas como si de una pelota se tratara, driblando cualquier dificultad, hasta llegar al lugar idóneo donde la camuflaba, no sin antes depositar en su interior los huevecillos que garantizarían su descendencia.

Era también un encanto contemplar a los Zapateros, tan seriecitos y afanosos, con sus dos puntitos negros en la parte inferior de sus libreas rojas de las que emergian unas cabecitas mínimas en las que no me explico como podian asentarse ese par de antenas, que sin duda los desequilibraba, viéndolos a cada momento de espaldas al suelo, mostrando sus pancitas brillantes de un negro intenso, pataleando por un segundo para después, con suma facilidad, volver a su postura normal como si nada hubiera pasado.

Los saltamontes también eran muy apreciados por mí; los habia de varios tamaños y colores.
Me gustaba acariciarlos, evitando que se lastimasen las patas traseras que los impulsaban y cuando ya los habia observado atentísimamente, los lanzaba al aire, no pudiendo evitar la extraversión de mi júbilo a través de mis risas y mis arrebatados saltos, cuando al verlos volar exhibían el tornasol de sus alas al trasluz de los rayos del sol.
A las arañas y los alacranes me limitaba a matarlos, aunque a veces en compañía de otros niños hicimos algún que otro rito satánico con estos últimos, metiéndolos en un circulo de fuego del que tras tratar de salir y fracasar en todos sus intentos, acababan con su vida clavando sobre si mismos la uña venenosa de su cola como si de un ritual se tratara, en una variante de harakiri.

Pero de todos los insectos, fue siempre a las chicharras a las que le tuve un mayor respeto. Me gustaba localizarlas guiado por el sonido de sus cantos, y después observarlas atentamente.

Las veia pulcras y con un sello de distinción que invitaba a conferirles una alta jerarquia. Siempre les he profesado un sentimiento que no se cómo calificar y su canto, lejos de molestarme siempre me ha hecho compañia y me ha dado una sensación de paz. A veces pensaba que lo que para la inmensa mayoría no era mas que una estridente machaconería y para otros, una muestra de júbilo del animal, realmente era una penitencia por alguna maldita deuda que tenia con la naturaleza, estando sentenciada a pagarla con ese interminable maratón de canto, por los siglos de los siglos.

Conforme se iba acercando la noche no podia evitar pensar en mi familia; mis padres, mis hermanos, mis abuelos..., a los que tantísimo añoraba. Lo que tambien añoraba, aunque guardando naturalmente las distancias, era el botijo de agua fresquísima que solía haber en la ventana del salón de mi casa, junto al patio, teniendo en cuenta que a esas horas mi cantimplora estaba casi vacía y su inapetecible agua hecha un verdadero caldo.
Los recuerdos que desfilaban por mi memoria iban formando poco a poco un nudito en mi garganta, pero, aunque parezca mentira, cuando con mi pantaloncito corto, mi camisa azul y mi boina roja, en posición de firme veia arriarse la bandera al son del cornetin, me transformaba en un hombre capaz de tragar con su saliva su tristeza, y en ese momento ya no tenia ocho años.

Ahora no estoy en el campamento pero si estoy ausente de mi familia. No tengo ocho años, sino sesenta y ocho. Añoro mas que nunca a mis padres y a mis abuelos, aunque sé perfectamente que están en el Cielo, como espero que estén tambien todos mis tíos y la mayor parte de mis primos ya muertos, pero... he aquí el milagro. No están ellos, PERO ESTÁN MIS HIJOS Y MIS NIETOS , que entonces no estaban y que tuvieron que esperar muchos años para poder existir.

LA VIDA ES UNA CADENA A LA QUE SE VAN ACOPLANDO NUEVOS ESLAVONES Y EN ELLA NO EXISTE EL "YO", PASAMOS A OCUPAR EL LUGAR QUE ANTES OCUPARON OTROS, A SER PARTE DE UNA GENERACIÓN DE LA QUE NO SE SABRÁ MAS QUE LO QUE QUEDE EN EL RECUERDO DE LOS QUE NOS SOBREVIVAN. POR ESO NUESTRA IDENTIDAD ES TAN EFÍMERA, AUNQUE NUESTRA PRESENCIA TÁCITA Y LATENTE SIEMPRE PERMANEZCA..

El hombre que empezó a forjarse a los ocho años, es ahora tan frágil como aquel niño que empezaba a vivir y como entonces, conforme se acercan mis noches no puedo evitar pensar en mi familia y sentir mis añoranzas; y al verme tan lejos, de aquel lugar, PARA MI INACCESIBLE y ante la incognita de un tan precario futuro, sin más bagaje que un ramillete de arcanas ilusiones irrealizables y de inestinguibles recuerdos irrepetibles..., despues de tantos años..., como ya me ocurrió y me ha ocurrido en tantas ocasiones..., cuando me aprieta la añoranza y siento el nudo en mi garganta, me trago con la saliva mi tristeza, echando mano de aquella entereza antigua, totalmente infantil, que surgia en mi corazón cada vez que al son del cornetín se arriaba mi bandera.

jueves, 9 de diciembre de 2010

PARA MI HIJA, COMO UN APERITIVO DE LA QUE LE DEDICARÉ EN SU PROXIMO CUMPLEAÑOS.

Cuando pienses a veces sin razón

que no te extraño por no haberte escrito,

pon la mano en tu pecho despacito

y sentirás latir mi corazón.

Tu tambien vas volando libremente

por esas salas de mi pensamiento

por eso tu inconsciente me presiente

igual que en mi inconsciente te presiento.

Yo estoy dentro de ti y es mi ilusión

ocupar un pequeño rinconcito

y estar por no estorbarte quietecito

sin que sientas ni mi respiración.

Pero si alguien un día se atreviera

a intentar de algún modo lastimarte

surgiria de ti como una fiera

esgrimiendo muy alto el estandarte

de la alcurnia y blasón de los Cabrera

paradigmas de honor. ¡Que Dios Te Guarde!.

SERENIDAD

¡Qué hermoso debe de ser

morir bajo de un olivo;

bajo una parra o un chopo;

bajo una higuera o un pino!

En la casa solariega,

sin las prisas ni los ruidos

morir tranquilo y con fe,

morir en Dios y contigo.

VARIACIONES SOBRE LA MISMA FRASE

Todo lo que me hizo lo que era..., se esfumó

Todo lo que me hizo lo que soy..., se aleja

Todo lo que fuí cuando yo era..., se marchó...

Todo lo que un día deba ser..., ya llega.

Pero no volverá, ni se irá, ni vendrá nunca,

Lo que pudo haber sido y no fué... ¡dulce quimera!.

martes, 7 de diciembre de 2010

LAS PELICULAS, OTRAS COMPAÑERAS


No dudo que todos tenemos algunas películas favoritas que no nos cansamos de ver. También las hay que nos causaron un gran impacto cuando las vimos, pero cuando hemos tenido oportunidad nos ha dado pereza volverlas a ver.
Para elegir una película, el titulo puede influir a la hora de seleccionarla; la sinopsis puede que nos ayude a decidir, pero quien definitivamente elegirá el tema será nuestro estado de ánimo. Y ES QUE EL CINE ES LA VIDA MISMA.

No estamos siempre igualmente dispuestos para una misma cosa, ni preparados para iniciar una determinada tarea, ni inspirados para poner en orden nuestro pensamiento. Sin embargo, podemos, en medio de la apatía mas exasperante, intuir un proyecto que nos transforma en un instante de poltrones redomados en diligentes infatigables, de igual modo que en cualquier otra ocasión podemos sufrir una decepción en plena euforia y sumirnos en la más monolítica de las apatías.

Lo que diferencia la vida real de la del cine es que las personas, a diferencia de los personajes, en cada instante podemos elegir nuestra linea de conducta, pudiendo salirnos "digamos de nuestro guión" rozando o incluso superarando lo absurdo hasta extremos insospechados, aunque no haya mas propósito en ello que demostrarnos que nuestra libertad de acción no tiene límites.
Lo malo es que ciertos alardes en este aspecto PUEDEN NO CONSIDERARSE COMO GENIALIDADES y podrían afectar seriamente la carrera y la fama del que se excediera, por muy transitoria que científicamente se calificase su locura o por muy elocuente que fuese su discurso en defensa de la libertad.

Lo que sí es cierto y en esto incluyo el supuesto anterior, es que no siendo posible actuar de dos formas diferentes en un mismo momento, aunque seamos conscientes de que podríamos cambiar nuestro talante y nuestro diálogo de mil formas diferentes, invariablemente, siempre tendremos que decantarnos por una determinada que es la que va a marcar nuestra linea de "actuación", porque ¿QUÉ OTRA COSA ES LA VIDA?

Y ES AQUÍ CUANDO LLEGA UNA PREGUNTA QUE NO TIENE RESPUESTA INTANGIBLE Y QUE PODRÍA PONER EN DUDA NUESTRA CREENCIA INALIENABLE DE QUE SOMOS DUEÑOS Y POR TANTO ÚNICOS RESPONSABLES DE NUESTROS ACTOS:

¿ELEGIMOS NOSOTROS NUESTRA FORMA DE ACTUACIÓN EN CADA MOMENTO DE NUESTRA VIDA O LA ELECCIÓN QUE REALIZAMOS ESTA IMPUESTA POR LAS CIRCUNSTANCIAS, LOS CONVENCIONALISMOS, LOS ESTADOS DE ANIMO, LAS DECEPCIONES, LAS APATÍAS, LOS ENTUSIASMOS INCONTROLADOS, LOS AFANES METAFÍSICOS, LOS MIEDOS AL FRACASO, LOS TEMORES A LA CRÍTICA, ETC.?

¿QUÉ CLASE DE LIBERTAD ES ESA CUYOS LIMITES, SALVANDO LÓGICAMENTE LOS DERECHOS DEL PRÓJIMO, NO ESTÁN IMPUESTOS ÚNICAMENTE POR NUESTRO PERSONALISMO CRITERIO?

LA VERDADERA LIBERTAD NO PUEDE EXCLUIR JAMÁS EL DERECHO A EQUIVOCARSE.

AL ERROR NUNCA SE LE DEBIERON APLICAR EPÍTETOS QUE FUERAN SINÓNIMOS DE FRACASO O DE INCOMPETENCIA, MÁXIME CUANDO EL ERROR JAMÁS ES ABSOLUTO Y MENOS TENIENDO EN CUENTA QUE COMO MÍNIMO CONTRIBUYE A LA IDENTIFICACIÓN DE LA VERDAD AUNQUE SOLO SEA POR EXCLUSIÓN.

Los personajes en el cine están siempre circunscritos a su guión. No importa que los mortales que los observamos hagamos todo tipo de esfuerzos mentales para sacarlos de su destino fatídico. Podremos detener el desenlace apagando el reproductor, pero siempre quedará un trágico final pendiente sobre sus cabezas, aunque siempre podamos reiniciar la película hasta llegar al culmen de la felicidad y volvamos a apagarla cuando va a iniciarse el declive que los conducirá a la tragedia.

Quizás es esto lo que motiva la pereza de volver a ver algunas películas por grande que haya sido el impacto que nos causó cuando la vimos por primera vez y es que sabemos que irremisiblemente vamos a volver a sufrir sin que el no siempre hermoso final compense nuestra inevitable angustia.

Por eso son pocas las películas que no nos cansamos de ver y éstas no son otras que aquellas cuyos personajes actúan como nosotros hubiéramos querido actuar si hubiésemos estado en su situación, viéndonos en la pantalla plano a plano, escena tras escena, no importando saber que no estamos rodeados de un mundo exquisito, (aunque de serlo, para mí mucho mejor), ni siendo necesario que al final triunfen nuestros personajes ni sus proyectos, (aunque me encanta cuando así ocurre), porque nos conformamos tan solo con que siempre hagan lo que a nuestro criterio es conveniente y que de su esfuerzo obtengan la recompensa necesaria para poder sacar adelante sus familias, llegando a un final lleno de esperanza, con un espacio inmenso por delante que se abre como una promesa ante sus ojos que ríen con sus pequeñas satisfacciones y que lloran ante el gozo inefable de sus sencillas emociones.

Dentro de las películas que no me canso de ver se encuentra Las Noches de Cabiria que por cierto no se ajusta al patrón que he marcado como película peculiar según mi criterio. Por eso la cito como excepción, como también hablaré como excepción de Marcelino Pan y Vino de Pablito Calvo q.e.p.d..

En Las Noches de Cabiria se sufre y se llora, pero COMO PASO A PASO vamos viendo que Cabiria está ganando todo aquello que ya nadie va a poder arrebatarle, siendo mucho lo que pierde, es tantísimo más lo que gana que nadie se siente estafado por la pérdida, especialmente cuando después de haber estado llorando tantísimas horas amargamente, aparece en su semblante esa sonrisa dulcísima, tan expresiva y tan llena de conformidad y de esperanza que su insignificancia se engrandece hasta una cota tan alta de sublimidad que creo que no hay varón que la vea que no sienta un inmenso deseo de amarla, con la ternura con que se presentaría, si pudiera materializarse, el amor mismo.

SI CUANDO SE LLORA, POR ALGÚN RESQUICIO, LLEGA A NUESTRA ALMA LA LUZ DE UN PENSAMIENTO QUE NOS HACE ESBOZAR UNA SONRISA, ESTAMOS SOLO A UN PASO DE NUESTRA SALVACIÓN.

En Marcelino Pan y Vino dudo que haya nadie que no llorase cuando Jesús le dice a Marcelino que ha sido un niño muy bueno y que por ello quiere concederle el deseo que le pida. Marcelino no lo duda y le dice que lo que el más quiere es ver a su madre. Jesús lo toma en su regazo y le pregunta ¿dónde está tu madre? y el inocente niño le contesta absolutamente convencido: está en el Cielo con la tuya. Jesús lo acuna en sus brazos y le dice: ahora mismo estarás en el Cielo con tu madre pero debes dormirte. Y Marcelino contesta: - Si, si, llévame pronto

Dios mío, benditas lagrimas que brotan sin ser llamadas en una explosión de dicha emocionada.

EL LLANTO ES LA EXPRESIÓN MÁS SUBLIME DE NUESTROS MÁS PROFUNDOS SENTIMIENTOS y cuando surge espontáneamente, sin ira, sin dolor, sin tristeza, sin impotencia, sin decepción... sino por todo lo contrario, es como un bálsamo que cura las heridas del alma y nos empuja a desear ser mejores.

lunes, 6 de diciembre de 2010

¡QUE PEQUEÑO ES EL MUNDO!

Van a cumplirse ya diez años de mi salida de España y de mi llegada a Isla Margarita (Venezuela) como primer destino en la huida de mi mismo. Allí encontré a una joven preciosa llamada Yoneida, que fue mi dicha y mi tormento y pudo ser la causa de mi muerte.

Después de su salida de Isla Margarita, caí en una terrible depresión y tuve que pagar las consecuencias de un amor pluscuam-imperfecto en el que mi orgullo ganó todas las batallas, pero no así mi corazón que jamás pudo borrar la terrible herida que en él me había dejado.

Yoneida era la alegría misma; la reina de aquel presente y la que había elegido como guardiana de mi futuro, llegando a quererla casi tanto como terminé odiándola.

Siempre hablé de ella, a mi actual esposa, como el ejemplo que no debía de seguir, pero finalmente, con la suspicacia que caracteriza a la mayor parte de las mujeres terminó comprendiendo lo locamente enamorado que había estado de Yoneida, a pesar de lo mal que se había comportado.

¡QUÉ GRANDE HA DE SER EL AMOR EN UNA MUJER, PARA QUERER HACER LLEGAR AL SER AMADO NOTICIAS DE LA MUJER QUE ANTES ÉL QUISO, SIN MAS PRETENSIÓN QUE VERLE FELIZ!.

Ya hace algún tiempo, quiso Milena que le facilitara los datos personales de aquella chica con la que había convivido en Isla Margarita, confesándome que estaba tratando de localizarla lo cual se me antojó una empresa imposible y no tuve inconveniente en darle LO ÚNICO QUE ME QUEDABA DE ELLA ADEMÁS DE SU RECUERDO: SU NOMBRE Y SUS APELLIDOS.

Anteayer me comentó que ya la tenía localizada y hoy estaba radiante de alegría porque Yoneida le había mandado un correo en el que me manifestaba su cariño y su alegría por saberme vivo y en "buen estado de salud", haciéndome saber que jamás se había desprendido del celular que le regalé con la esperanza de que algún día la llamara.

A mí se me han olvidado todos los rencores y no he tenido que emplear ninguna frase de despecho cuando le he escrito, porque nada le tengo que reprochar, que no sea, el que no supiera valorar el inmenso cariño que siempre le profesé.

No he podido tener en la cabeza otro pensamiento que no fuera el de ella durante todo el día y no se por qué me ha venido a la memoria una novela de Gabriel Miró cuya frase final siempre odié porque no encajaba con mis sentimientos de adolescente: " Lo que no podré explicarme nunca, es cómo habiéndola querido tanto, he podido vivir sin Elena".

A lo largo de los cincuenta y pico años transcurridos después de la decepción de aquella frase, que a lo largo de la vida se ha ido imponiendo, debido a los incontables episodios amorosos que a lo largo de mi vida han tenido ese mismo final. el que la vida me haya obligado a aceptar como algo real e inevitable la tan por mi vilipendiada frase, no significa que no siga odiándola y además vea en ella una connotación de fracaso y de decepción que no sabéis cuánto me pesa.

Pero no voy a entrar en disquisiciones que pretendan reivindicar mis convicciones, ni trataré de hacer una reposición de aquellas etapas de mi vida que en verdad, ENCIERRAN MÁS AMOR Y TERNURA DE LO QUE PUEDAN IMAGINARSE POR LA LIGEREZA CON QUE TRATO EL ASUNTO.

Espero que no se enoje Dios conmigo si Le pido que proteja a todas las mujeres a las que he amado y han dejando una huella en mi alma.

En cuanto a la frase final a mis desencantos, no puedo repetir la que tanto me hirió en la adorable etapa de mi adolescencia...; por más que lo intento no puedo olvidar mis sentimientos y odio y odiaré a aquel personaje que la dijo, con el que fatalmente me ha tocado tener que convivir en todos y cada uno de mis fracasos. SERIA DESHONESTO CON VOSOTROS... Y CONMIGO MISMO SI LO HICIERA.

domingo, 5 de diciembre de 2010

LOS AMIGOS

Cuando mi hijo Juan Ramón estudiaba en el Colegio Lloret, según cuenta en una de las entradas de su blog, tenia un profesor llamado D. Antonio, cuyo apellido creo recordar era Sarabia, quien de vez en cuando les contaba los chascarrillos que a su vez le había contado a él su amigo Sarasate.
Me hizo gracia a mi "su tal amigo", que siempre pensaron todos que era imaginario y que aún así, de inmediato, lo quise tambien como amigo mio.
No podía haber sido otro su apellido: "Sarasate". Glorioso, ya en sí, por su tocayo el insigne violinista y además vocablo que no se por qué, me pareció desde el primer momento que se expandía al proninciarlo haciendo intuir, una corriente de información fluida e interesante, lo suficientemente profunda como para no tener prisa en tomar la palabra cuando fuera él el que estuviera en posesión de ella.

¡QUE INMENSO PLACER PODER MANTENER UNA CONVERSACION INTELIGENTE DISFRUTANDO DE LAS PALABRAS DEL QUE TE HABLA Y COMPRENDIENDO SU MENSAJE QUE TE SEDUCE Y QUE TE ENRIQUECE!.

Yo tuve en mi juventud un buen amigo muy dado a sacar conclusiones y a dejarse caer alguna que otra sentencia. Entre otras cosas decia: Cuando estés gozando de una compañia y el gozo sea mutuo, NUNCA SE TE OCURRA DESPEDIRTE, NI MIRAR EL RELOJ, NI PENSAR EN LAS COSAS QUE TIENES QUE HACER.
NO HAY NADA MÁS IMPORTANTE QUE SACAR EL MÁXIMO PARTIDO A LAS SITUACIONES QUE NOS PROPORCIONAN UNA SANA FELICIDAD.

Él es tambien el que trató de decirme un día, o al menos así yo lo comprendí: ES IMPORTANTE GOZAR EN ESTA VIDA DE TODO AQUELLO QUE DESEAMOS, HASTA LOS LIMITES QUE IMPONGA NUESTRO PROPIO CRITERIO, PARA QUE DESPUÉS NO NOS QUEDE LA MENOR DUDA DE QUE SOLO PODREMOS ALCANZAR LA PLENITUD DE NUESTRA FELICIDAD CUANDO SOLO EXISTA EN NUESTRO PENSAMIENTO UN ÚNICO DESEO: ALCANZAR LOS ANHELOS DEL ALMA.

Pero hay otro amigo cuyo recuerdo siempre me ha sobrecogido y aún me sobrecoge y me dasasosiega y me embarga y hace que me llene de reproches y que me lleguen las lágrimas, por él y por mi. Señor ¿por dónde vagaría mi alma cuando le ignoré? ¿Como pude actuar así, si yo mismo no me reconozco?

DE ESTE AMIGO DEL QUE TANTO PODRIA HABLAR SIEMPRE PARA BIEN, SIEMPRE ME SURGE UN RECUERDO IMBORRABLE, "SU CONFORMISMO ANTE LA VIDA" INCLUSO ANTE MI, SU AMIGO.
SIN UN REPROCHE, SIN NINGUNA INSISTENCIA, VINO A ADORNAR MI NEGATIVA A SU PETICIÓN DE AYUDA EN UN MOMENTO EN QUE TANTO LO NECESITABA CON UNA SONRISA SINCERA DE COMPRENSION, PORQUE EN SU CABEZA NO CABÍA EL QUE LE DIERA LA ESPALDA POR TAN POCO A NO SER QUE REALMENTE NO ESTUVIERA A MI ALCANCE.

YA VEIS, APRENDEMOS EN LA VIDA UNAS VECES POR LAS PALABRAS Y OTRAS POR LOS SILENCIOS

Debemos ser MUY cuidadosos con nuestras decisiones. Nuestra desidia puede inducir al error y este puede dar paso a nuestro fracaso o al de los demás por nuestra negligencia, que en definitiva equivale a ser un fracaso nuestro. Lo sé porque de mis errores, aquellos por los que he hecho sufrir a los demás, son los que más veces han llamado mis lágrimas.

Es bueno que siempre tengamos un amigo del que echar mano en cualquier momento, al que podamos contar nuestros chascarrillos y podamos pedirle de vez en cuando consejo. ¿Qué importa que sea real o imaginario?. Lo importante es que esté con nosotros cuando lo necesitamos.
No quiero tener que volver a lamentarme por no tener su consejo cuando lo he necesitado. Por ello, me voy a quedar con Sarasate que promete ser el más honesto y el más fiel y lo creo porque sé que es el que mejor me conoce.

No os extrañe pues que más tarde o más temprano empiece alguno de mis escritos diciendo: "Esta mañana he visto a mi amigo Sarasate", lo cual, entre otras cosas siempre me será gratificante, porque se que de inmediato, como una ráfaga, van a estar presentes en mi memoria D. Antonio y mi hijo Juan Ramón surgiendo del pasado para situarse cada cual en su actual perspectiva, sin que de ella, por lo óbvio, haga falta que D. Antonio pregunte: "Cabrera, ¿eres feliz?"

sábado, 20 de noviembre de 2010

ANÉCDOTAS AMERICANAS 1

Queridos hijos:

De forma desenfadada y sin seguir en algunos casos un orden cronológico, voy a contar algunas anécdotas, situaciones e historias que he vivido desde que salí de España.

Trataré de describir los ambientes con la mayor fidelidad, asegurando que todo lo que expreso es la verdad sin un ápice de exageración, a pesar de que algunas situaciones puedan pareceros inverosímiles.


En estos relatos quiero ser sincero hasta la médula y es por ello por lo que no voy a omitir algunos pasajes que pudieran herir vuestros sentimientos, ya que si no lo hiciera así, además de falsear la verdad me engañaría a mí mismo y mi deseo es mostrarme ante vosotros con todas mis miserias y mis virtudes si las hubiere.
Solo desearía que al juzgar mis errores aplicaseis todos los atenuantes de los que sea acreedor, teniendo en cuenta que estaba solo ante un mundo nuevo, con la carga, de mis sesenta y cuatro años a las espaldas y sin poder hacer planes ni a medio ni a largo plazo debido a mis múltiples achaques, que en algunas ocasiones me hacían dudar si volvería a ver la luz del nuevo día.

Cuando llegué a Isla Margarita (Venezuela), a las 6 h p.m. del día 16 de enero de 2.006, estaba previsto que viniera a recibirme "El Piña", el célebre compañero de Tomás, mi querido hijo y hermano vuestro.
Antes de mi salida habíamos tenido varios contactos telefónicos y así lo habíamos acordado.

Por la razón que fuere, "El Piña no apareció por el aeropuerto.
Cuando llegué estaba empezando a anochecer, con una puesta de sol preciosa. La sala de espera no era muy grande y en ella había muy pocas personas, y al no encontrarlo recurrí a los dos números telefónicos que me había facilitado para el caso de alguna emergencia.
Angustiosamente para mí, ninguno de ellos contestó a pesar de mi incansable reiteración.
Yo tenía dos razones de peso para permanecer esperando en el aeropuerto. La primera: para mí era inimaginable que me dejase allí plantado y quería creer que de un momento a otro aparecería con una explicación satisfactoria.
La segunda: como nunca pude imaginar que no iba a aparecer y mucho menos que si esto sucedía no iba a contestar a mis llamadas, no presté mucha atención a la dirección que me había dado, ya que de por sí era complicada y ambigua "antes de los ranchos de...? zona de tierra batida ?
¿Quién iba a imaginar que no viniese a recibirme? ¿Cómo iba a suponer que no contestase en ninguno de los dos teléfonos?
Lo cierto es que tras dos horas de espera y ya completamente de noche un taxista me dijo que creía conocer ese paraje pero no me aseguraba dejarme en el punto exacto.
Hoy no me hubiese aventurado a coger el taxi, me jugué la vida, pero yo tenía todavía la mentalidad europea y ni pasó por mi mente la mínima inquietud.
Durante algunos kilómetros la carretera estaba bien iluminada, pero después, el coche parecía que iba a ser engullido por las fauces de un terrible lobo ya que la falta de iluminación y de señalización en el asfalto disminuían de tal modo la visibilidad que a pesar de los faros no se distinguía nada a mas de cuatro metros frente a nosotros en aquella oscuridad absoluta.

De vez en cuando me acordaba de esos extraños parajes que hemos recorrido juntos, camino de algún pueblecito de La Mancha, por donde no se veía ningún vestigio de civilización, ni coche, ni ser viviente, que incitó, en un momento dado a que alguno de vosotros exclamara: " Ya hace más de dos horas que no nos cruzamos con ningún terrícola".

Lo más inquietante es que en esos viajes yo sabia que estaba en La Mancha y aquí no tenía ni la más remota idea de lo que podía aparecer ante nosotros en cualquier momento.

A intervalos, lejísimos y a una gran distancia una de otra, parecía divisarse alguna luz , no más intensa que la de aquellas velitas que sobre un corcho flotaban sobre el aceite en un vaso y que se encendían la noche de Ánimas en algún lugar recogido de la casa, por aquellos años en que aún se hacían todas aquellas benditas cosas con muchísimo respeto.
Las cosas que cuando cogí el taxi no pensé, empezaron a acudir a mi mente y a inquietarme. Yo llevaba una cantidad importante de dinero y aunque no sabia todavía el grandísimo riesgo que estaba corriendo, (aquí te matan por robarte el celular), lo intuía. Por otra parte, creo que el taxista, que gracias a Dios resultó ser una buena persona, también estaba nervioso, empezando a sentirse incómodo en esa situación, por lo que casi al unísono decidimos volver al aeropuerto. "Será mejor que se aloje en un hotel y yo al amanecer iré a recogerlo para seguir buscando a su amigo,"
La búsqueda empezó con las primeras luces del alba de un día oscuro y lluvioso. No podíamos dejarlo para más tarde porque si "El Piña" salia de su casa antes de que yo llegase, solo Dios sabe a qué hora hubiese regresado y podría volver a repetirse la historia del día anterior.
Después de muchísimas peripecias llegamos a la que pensamos era su casa. Estaba en un paraje aislado, casi solitario. Formaba parte de un conjunto residencial de ocho viviendas de las cuales solo una estaba terminada y las restantes en diferentes etapas de construcción. Algunas de ellas no tenían más obra que algo más de los cimientos.

La infraestructura de lo que iban a ser servicios comunes estaba en un estado lamentable, con las calzadas sin pavimentar, con el consiguiente barrizal y algún que otro socavón de cierta peligrosidad. Este complejo se encontraba a más de una hora del aeropuerto y algo más de media hora de Porlamar que era el núcleo urbano más cercano y quizás la población mas importante de la isla.

Cuando llegamos, serían las seis de la mañana. Golpeé suavemente la puerta y con voz audible pero queda, dije:

- Rafael, soy Juan el padre de Tomás - y volví a golpear la puerta con los nudillos repitiendo la misma letanía sin encontrar respuesta.

La demora me extrañó porque si era "El Piña el que había dentro, los datos de identificación que le estaba dando no podían crear en él la más mínima inquietud, pero también es cierto que yo no tenía seguridad de que esa fuese su casa, por lo que empecé a agregar a mi copla algunas variantes en el estribillo como

- Espero que sea ésta tu casa y no me haya equivocado; ¿tienes algún problema? Soy Juan, y llegué ayer de España...

De pronto, oí como despasaban suavemente un cerrojo, después otro y tras éste otro, en el mas sepulcral de los silencios.

Yo estaba atónito y el taxista me miraba interrogante y sorprendido, y ambos nos quedamos petrificados cuando al entreabrirse la puerta, entre el marco y la hoja y a través de la ranura abierta apareció el cañón de una pistola de repetición, un nueve largo capaz de atravesarme a mí y a tres más que estuviesen en fila.
En la todavía penumbra del amanecer, con un cielo oscuro y nublado, en un país desconocido y en un paraje despoblado, con el temor de haberme equivocado de casa y el cañón de una pistola apuntándome a la cabeza podéis imaginar a qué ritmo iba mi corazón.

De pronto, posiblemente después de haber comprobado mi identidad, cambió completamente el chip, encendió las luces con gran rapidez y se mostró completamente afable y sorprendido como si mi llegada hubiera sido para él una sorpresa.

EL TAXISTA HABÍA SALIDO CORRIENDO CAMPO A TRAVÉS, Y HUBO QUE LLAMARLO VARIAS VECES PARA QUE VINIESE A COBRAR Y DESPEDIRLE.
No le hice ningún reproche ni él me ofreció ninguna excusa por no haber venido a recibirme, quedando por mi parte tan perplejo que si no hubiese sido por la bolsa en que llevaba todos los encargos que me había hecho hubiese creído que mi presencia allí era, para él, una sorpresa.
CONTINUARÁ....

sábado, 13 de noviembre de 2010

SOMOS LOS CAMPEONES MUNDIALES


Los jóvenes de esta etapa en la que estamos viviendo, van a ser testigos de un cambio en la hegemonía económica del mundo, porque, como ya vengo advirtiendo por más de una década, el problema económico de los países desarrollados consiste lisa y llanamente en que los costos de producción de su producto interior bruto superan EN MAS DE DIEZ VECES  el costo del p.i.b. de los países que hasta hace poco, e incluso ahora, se siguen considerando tercermundistas.

El menor precio de la mano de obra para la obtención de las materias primas, así como para su trasformación, crea una corriente imparable que se traduce indiscutiblemente en un menor costo de producción y así irremisiblemente en un precio mas reducido a la hora de la venta y por lo tanto la entrada por la puerta grande a un mercado que solo se mueve por egoísmos.

Vean ustedes qué fácil resulta comprender que los zapatos españoles (POR PONER UN EJEMPLO), apenas se vendan ante la oferta de este mismo artículo, con las mismas características y con un precio exageradamente mas económico. Y es que, mientras estos países carentes de producción industrial tenían que someterse a nuestros productos, las crisis podían producirse por cualquier razón, normalmente ajena a la competencia, pero cuando era por ella, los países competitivos tenían los costos de mano de obra muy similares al resto de los demás países productores y los desfases podían nivelarse con cierta facilidad, cosa que ahora es imposible porque los desfases son desorbitados.

Ante este estado de cosas fuimos perdiendo no solo las ventas que realizábamos en esos países tercermundistas YA INDUSTRIALIZADOS, sino también las que realizábamos en los países que por gozar de un mayor estatus que el nuestro importaban nuestros productos que seguían siendo competitivos. 

La evolución de los países que antes nada tenían que ofrecer y que ahora no solo se abastecían a si mismos, sino que también plantaban cara a los que antes los tenían sometidos, frente a la nuestra que ya había llegado a situarse casi a la par de los países mas desarrollados provocó el que no solo perdiéramos a los clientes del exterior antes citados, sino que los propios españoles, primero tímidamente y después como norma, empezáramos a comprar los productos de aquellos países tercermundistas para ahorrarnos sabrosas cantidades tras las compras de esos productos, en algunos casos diez veces mas baratos que los productos nacionales.

¿No recuerdan las famosas tiendas de todo a cien en las que por una moneda que habríamos sido capaces de perder por no agacharnos a recogerla, comprábamos productos que resultaba imposible para nuestra comprensión que se vendieran tan baratos, cuando de ahí comía el tendero, el almacén que los distribuía, los fabricantes de las materias primas, las empresas que los fabricaban y los sueldos de los que los confeccionaban SIN CONTAR LOS GASTOS DE TRANSPORTE Y LOS DERECHOS DE ADUANA.?
Los logros de los trabajadores, apoyados por unos sindicatos sordos a los razonamientos de la clase empresarial y la nula intervención del gobierno en la mayor parte de los conflictos, para actuar, cuando lo hizo, con el desacierto que le caracteriza, fueron erosionando los últimos recursos con los que contaba nuestra producción; me refiero a LA CALIDAD, QUE LAMENTABLEMENTE FUE TAMBIÉN EMPEORANDO PARA NO TENER QUE SUBIR UNOS PRECIOS QUE YA HABÍAN PERDIDO SU COMPETITIVIDAD COMO CONSECUENCIA DEL INCREMENTO DE LOS COSTOS DE MANO DE OBRA, GRACIAS A LOS LOGROS QUE IRRACIONAL Y SISTEMÁTICAMENTE FUERON ARRANCANDO LOS SINDICATOS A LA CLASE EMPRESARIAL EN FAVOR DE LOS TRABAJADORES. Y COMO EL AZÚCAR EN SU JUSTA MEDIDA ENDULZA, PERO SI NOS PASAMOS EMPALAGA, LLEGO EL CONSABIDO MASIVO CIERRE DE EMPRESAS, HABIÉNDOSE LLEGADO A UN PROMEDIO EN ALGUNOS PERIODOS DE UNAS TRESCIENTAS DIARIAS.

Y en este estado de cosas ya no hay marcha atrás.

Para poder competir de nuevo, tendríamos que ponernos a LA ALTURA DE NUESTROS COMPETIDORES EN CUANTO A LOS COSTOS DE MANO DE OBRA, es decir, tendríamos que trabajar por la comida y muy poco más. Y no creo que nadie esté por la labor.

POR ELLO PIENSO QUE LA MAL LLAMADA CRISIS DURARÁ TODO EL TIEMPO QUE EL ESTADO PUEDA LLENAR NUESTRAS BARRIGAS Y ATENDER NUESTRAS NECESIDADES CON UNOS FONDOS QUE CADA VEZ SON MAS PRECARIOS, CONSECUENCIA LÓGICA DE UN PARO IN CRESCENDO, DE UNAS COTIZACIONES DECRECIENTES, DE UN AUMENTO DE SUBSIDIOS ALARMANTE Y DE UNA DEUDA EXTERIOR E INTERIOR IMPAGABLE

Lo malo es que si el gobierno no tiene el valor de hacer frente a la situación anulando aquellos logros, prerrogativas y prebendas propagandísticas, otorgadas en aras de LA INCOMPETENCIA DE GOBIERNOS IRRACIONALES, LAS MAS VECES POR LA PRESIÓN DE UNOS SINDICATOS INCOMPETENTES, a costa de las reservas PARA LAS PENSIONES DE LOS ESPAÑOLES QUE CONTRIBUYERON para DISFRUTAR DE UNA JUSTA JUBILACIÓN, poniendo en peligro este derecho inalienable, como ahora ocurre, podríamos encontrarnos en un estado de insolvencia tal, que seria imposible pagar las pensiones CON TODAS LAS CONSECUENCIAS QUE SE PUDIERAN DERIVAR.

En cuanto a los trabajadores, me temo que tendrán que renunciar, aunque sea temporalmente a alguno de esos logros de pacotilla de los que tanto presumió un gobierno incompetente que no supo medir en su día sus limitaciones, enseñándonos el caramelo para que después, TENGAN OTROS QUE SACÁRNOSLO DE LA BOCA, siendo entonces ellos los que CON TODO EL CINISMO DEL QUE SON MAESTROS, harán culpables de esas mermas a quienes solo tratan de enderezar sus desaguisados. después de llevarnos a donde nos ha llevado y de donde veremos cómo salimos.

CONCLUSIÓN: Mal endémico de los países desarrollados, mejor soportado por los que fueron menos despilfarradores y por los que tuvieron políticos con mas visión de futuro, en una escala decreciente hasta llegar a nuestro país que ha sido uno de los menos afortunados.

DIAGNOSTICO: Empeoramiento de la situación día a día sin visos de mejoría que no sea precaria y a expensas de acabar con los poquísimos fondos de reserva que quedan para el pago de las pensiones y aumento del paro superando la cota del 40% si Dios no lo remedia.

SOLUCIÓN: Ninguna. En todo caso cambiar de inmediato de Gobierno. Seguro que el que se elija tendrá mas luces que el actual y al menos podrá buscar alternativas que sin sacarnos de la ruina de momento, nos sirvan para poder sobrevivir.

CONSEJO: Preparen sus pasaportes para volver como en otros tiempos a la emigración y espero que todos tengan la misma buena acogida que nosotros dimos a quienes hasta hace poco nos visitaron con el mismo fin.


¿No son acaso nuestros votos
las llaves que en verdad nos encadenan
repartiendo entre un grupo de mediocresla impunidad para el logro de sus gocesque nos humillan y nos envenenan?


¡Democracia intocable! Andas muy coja.

Si pronto no te aplican dos muletas

serás sin remisión mofa y escarnio,

de aquellos que te humillan y deshonran

amarrando sus nalgas al escaño.

Por eso les será muy divertido

aún a costa de insidias y de engaños

lograr que su Programa de Partido

deje con sed a la mitad de España

y su suelo ya casi repartido

por lograr el apoyo desabrido

de los Grupos de mas baja calaña.



lunes, 8 de noviembre de 2010

ESTAMPA MARINERA


En el muelle suspiran los barcos amarrados añorando sus largas singladuras. Emergen sus cascos embreados y vuelven a sumergirlos al compas de las ondulaciones de las aguas, que son los espectros que llegan hasta ellos, de aquellas olas que sucumbieron maltrechas en el espigón del puerto.

. Una aspiración profunda y tres espiraciones suaves, esa es la cadencia, con un ritmo imperturbable lento y sosegado. En todo lo alto del mástil cimbreante de un velero, una gaviota mecida por su balanceo, sugiere un gigantesco metrónomo que pianisimo, repite en el aire, el compás de las ondas.
En el achicharradero de las cubiertas desnudas bajo un sol de mediodia de pleno verano, solo se ve el ir y venir de algún marmitón que arroja al mar los desperdicios de la cocina mientras masculla una retahila de improperios y bajo la toldadura de los barcos los tripulantes escriben y leen sus cartas o juegan a los naipes mientras esperan la hora del almuerzo.
.
En tierra, en una pequeña cala que se hunde como un dedo en la piel de la costa, dos pescadores calafatean un pequeño y viejo palangrero apuntalado en sus costados, mientras ellos se protegen del sol a la sombra de unas arpilleras que hacen de toldo sobre cuatro estacas. No lejos, a tan solo un tiro de piedra, un carpintero trata de ajustar las tablas machiembradas de un velero a golpe de martillo, expandiendo casi como un eco el estruendo de sus golpes, desacompasados del ritmo marcado al unísono por los mástiles, en respuesta insolente a su aburrida monotonía.

Unos niños lanzan al agua un taco de madera y achuchan a un perro para que lo recoja, insistiendo una y otra vez, pero el perro muy cauto, ladra, salta y mueve la cola junto a ellos ignorando totalmente sus requerimientos hasta que desisten.

El marmitón más diligente, a toque de campana, avisa a la tripulación que la comida está servida y los pocos que, ajenos al barco, por allí deambulan, sienten que sus estómagos les pide como mínimo un adecuado refrigerio.
.
Y en esta calma chicha que solo invita a la holganza o a la siesta, no puede imaginarse que esos mismos hombres que rien y discuten y bromean, en otras tantas veces se verán obligados sin demora a sacudirse el sueño y la pereza, cuando ya mar adentro, las ondas que tímidas los mecen se transformen en olas gigantescas; cuando el pianisimo de sus mastiles sea un molto grosso en el furor de la tormenta y los cascos de sus barcos acunados en el muelle ahora, se vean golpeados y empujados peligrosamente hacia el imprevisto laberinto de los acantilados de la costa.
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Pero, ¿quién piensa en eso ahora?, si el sol les curte la piel, si pueden gozar la brisa, si se duermen una siesta al acabar la comida y recuentan sus ahorros y calculan cuanto habría si dejaran de fumar hasta esa fecha prevista y le escriben a sus novias con faltas de ortografia, salvadas por esos besos que ponen en cada linea.
.
Todos somos marineros en este mar de la vida, todos tenemos tormentas, todos pasamos vigilias, todos hacemos recuento para ver si se podría... tú en tu casa, sobre el mar, y yo en tierra que es la mia.

viernes, 15 de octubre de 2010

COSAS DE MI NIÑEZ II


Cuando yo era pequeño, muy pequeño, recuerdo que si mi madre amasaba, era para mi como una fiesta. Yo la contemplaba absorto mientras hacía la masa, espolvoreando lo justo de harina para que la masa fuese sobándose adecuadamente. Mientras, literalmente, yo metía la nariz en el tarro donde guardaba la levadura cuyo olor era un aroma que me extasiaba.

Cuando ya tenía sobada la masa y se disponía a modelar las barras y los panes, me daba un pequeño trozo para que yo también modelase mi panecito, que después ponía a cocer sobre la plancha de hierro de la cocina de leña que solía encender en el invierno para, además de guisar, mantener calentito el entorno. Otra cosa era en el verano, durante el cual la cocina de leña permanecía apagada y sólo podia cocer mi pan en la pletina del hogaril de carbón, donde mi madre guisaba y donde lógicamente, mi panecito no se cocía adecuadamente, quedando por unos lados semicocido y por otros chamuscado, sin que ello fuera óbice para que me lo comiera despues de rascar de su corteza las partes carbonizadas, dejando en el ambiente un aroma casero, a pan tostado, que para mi siempre ha sido entrañable.

Mi ingreso en Las Carmelitas supuso mi primer contacto con los niños que muchos años después serían mis definitivos amigos de pandilla, aunque en el periodo carmelitano nuestra amistad fue muy superficial y más bien me incliné por otros amigos de los que conservo inolvidables recuerdos.
No haria honor a la verdad si negase que indiscutiblemente mi mejor amigo de aquella etapa fue Paquito Bellot hijo de uno de los hermanos Frascos muy conocidos y queridos en Elda y de Milagros, una señora gruesa que lucía su pelo blanco recogido en un moño muy caracteristico en la mayor parte de las mujeres de aquellos años y cuyo semblante, adornado por unos bellisimos ojos azules me recordaba la imagen que yo creía que debían tener las hadas buenas de los cuentos. Siempre estaba sentada frente a su máquina de aparar y me preguntaba si Paquito era aplicado, encargandome que cuidase de él, a pesar de que ambos éramos de la misma edad, sólo que él era un poco mas bajito. Estas recomendaciones que me daba su madre a mi me llenaban de orgullo y me infundían un sentido de responsabilidad digno de encomio.
Muy amigo de Paquito, y por lo tanto también amigo mío, era Joaquinito Cantó cuyos padres tenian una panadería a la entrada de la calle San Roque, frente a la casa de la abuela de José Maria Amat Amer, en el suelo de cuyo salón jugué algunas veces a las guerras con los soldados de plomo de José Maria, anécdota esta que dudo recuerde mi querido amigo ya que nuestra edad por aquel entonces era de las del primer babatel.
Pasada la panadería de Joaquinito había un callejón que conducía a la Placeta de Santa Ana y allí vivía mi amigo Paquito en una TERCERA PLANTA, motivo quizás del enclaustramiento de su madre que por su gordura y por el terrible asma que padecía no recuerdo que saliera nunca a la calle salvo el día de su entierro.

Algo más alejado vivia mi amigo Rafael Maestre que al permanecer en el Colegio de las Monjas más tiempo del conveniente, como a mí también me sucedió, le pusieron el sobrenombre de "El Monyo", mote que nunca aceptó, no por él, sino por el agravio que pudiera corresponder a la sagrada institución a la que el mote involucraba.
Mi amigo Rafael, incluso de niño, siempre fue apacible y bondadoso y no recuerdo haberle visto ninguna acción reprobable. Además procuraba que nos enmendásemos cuando no íbamos por el buen camino haciéndonos unas consideraciones con tal fundamento que aunque creo que jamás le hicimos caso, siempre me quedó por ello cierto remordimiento.
Por lo que yo lo conocí le daría un sobresaliente a pesar de que no tuve con él mucho trato cuando dejamos de ser niños, pero algo me quedó de su recuerdo que me emociona al revivirlo, aunque nunca fuera el amigo más divertido. Fue director teatral durante muchos años y ya hace también muchos años que murió. Sirva mi recuerdo como humilde homenaje.

De los amigos que formamos con los años la Peña Los Chispos seleccionaron las monjas a un grupo en el que me incluyeron a mí para hacer un cuadro en una función teatral que promovió el colegio. Creo recordar, si no me falla la memoria, que: Vestidos de monaguillos con un improvisado traje de papel de seda azul, empezaba apareciendo yo por una esquina del pequeñísimo escenario cantando: "Con permiso de ustedes ¿pueden pasar unos cuantos monagos para cantar?" _ y de inmediato salia Santiago Mellado diciendo; Ya está aquí Rompe Esquilas y Vinagreras y nuestro inolvidable Luis Cremades q.e.p.d. aparecía entonando" Y también ha llegado el apaga velas""Podéis pasar, podéis pasar," decíamos los tres a coro y asomándose José Maria Amat, José Miguel Sastre, nuestro también inolvidable Jorge Bellot q.e.p.d., José Maria Marí, los Enriques Almodóvar y Planelles y quizás alguno más que no recuerde, todos con una cara de bordes que habrían sido el terror de cualquier sacristía, a coro decían "CON SU PERMISO" y nosotros contestábamos "LOGRADO ESTA" y después de invadir el mini escenario cantábamos a coro la canción de los monaguillos.
No he de decir que fue un éxito impresionante teniendo en cuenta que nos habían retirado el chupete hacía poco tiempo.

La casa que hacía esquina frente al Colegio de las Monjas, tenía instalada una tienda donde se vendían exclusivamente alpargatas de todas las formas y colores, todas ellas de muy buena calidad.
Tanto de la casa como de la tienda eran copropietarias tres o cuatro hermanas, todas ellas solteras y físicamente poco agraciadas, a las que se las conocía por "Las Guapas".

Las vísperas de la Pascua por esa tienda pasaba todo el pueblo ya que la tradición era calzarse esos días con alpargatas y esa tienda era merecidamente la más famosa del pueblo.
Antes de abrir el establecimiento, las hermanas se turnaban para acudir a la peluquería y en pleno apogeo de la venta era gracioso ver, a todas ellas, estrenando vestido; el pelo de permanente y maquilladas a su mejor criterio, atendiendo al público en un derroche de profesionalidad y con unas ganas de vivir que movía montañas. Sin embargo, ni aún así, hubo incentivos suficientes para que al menos una de ellas fuese solicitada por alguno de sus clientes para algo más que para que le vendiera un par de alpargatas, que yo sepa. Y puedo asegurar que no me hace gracia el que algunas personas tengan que renunciar al bien más supremo con que Dios inmerecidamente nos ha premiado, sea cual sea el motivo que les impida acceder a ese bien, para mi tan preciado.

Frente a las "Guapas", por la entrada de la calle San Roque, habia una pequeña plazuela y en su centro una fuente.
Las fuentes estaban repartidas por toda la población ya que a pesar de que en las casas había agua, ésta era de mala calidad y familiarmente la llamabamos agua del canto, vaya usted a saber por qué, mientras que el agua de las fuentes públicas era potable y además de muy agradable tomar. Provenia de un nacimiento local llamado Nacimiento de Santa Bárbara, que surgía en el paraje conocido por ese nombre, precisamente junto a una de las muchas curvas que por allí hacía la carretera general que conducía a Madrid por aquellos tiempos y donde en una ocasión intemporal tuve un encuentro providencial con mi amigo Antonio Vidal, del que hablé en mi entrada titulada "Mi Aventura Madrileña".

Del nacimiento de Santa Bárbara hasta una casa cuya última propietaria fue Esperancita Alonso - mi madrina-, casa ya hace mucho tiempo desaparecida de la calle Antonio Maura, debido al derribo de la misma para poder prolongar la calle Nueva hasta la carretera de Monóvar, fue instalado un conducto de agua del diámetro de un real de plata para premiar la lealtad demostrada al rey Felipe V por uno de mis antepasados, que al ser requerido por el monarca para que le pidiese lo que pudiese desear, éste, ni corto ni perezoso le pidió tener agua potable en su casa, conformándose con que el chorro no fuera mas grueso que el diámetro de un real de plata. Y como por aquellos tiempos y en el de las hadas la palabra dada la cumplian hasta los reyes, a su casa llegó el chorro deseado, quedándose su familia con el mote de "los del real de plata", pudiendo ser testigo de la presencia de aquel inapreciable bien, hasta que se demolió la casa por el motivo antes mencionado, pudiendo declarar bajo juramento que ese chorro de agua se vertía a una balsa que regaba las huerta de la casa mencionada, donde entre otras instalaciones habia una almazara, a la que acudí muchas veces con mi padre siendo niño, pudiendo jugar a los barcos en la balsa y beber del caño que estuvo vertiendo sus aguas ininterrumpidamente por más de trescientos años.

Pero nos habíamos quedado en la plazoleta de las Monjas, frente a "Las Guapas" y vuelvo a ella, para en ella terminar esta entrada.

En la esquina que emparejaba con la calle San Roque, había una casa muy hermosa de dos o tres plantas que sólo daba muestras de vida a través de una de las puertas de su gran portón que era el único hueco de la casa que se abría a la calle de vez en cuando. El resto de las puertas y ventanas siempre las recuerdo cerradas.

En un lateral del portal de esa casa, solía sentarse un hombre que cuando los guardias municipales le obligaban a asearse, se mostraba como muy agraciado, lo que podríamos decir, un hombre guapo, pero normalmente iba más bien desarrapado, sucio y con una barba desaliñada, aunque nunca perdiera su arrogancia.
Estoy hablando del Azafranero, un personaje culto y de hablar distinguido procedente de una familia sin duda venida a menos y al que sólo le quedaba algún que otro hermano que como era obvio prefería mantenerse en el anonimato. Solia trabajar por las mañanas en el Mercado de Abastos, reconociéndosele como buen trabajador pero sin ambiciones, ya que cuando juntaba una determinada cantidad ya no volvía a trabajar hasta que no le fuese preciso.
Llevaba siempre, en invierno y en verano, varias chaquetas superpuestas, haciendo que su torso ya de por sí ancho de espaldas, pareciese el de un superdotado. He querido mencionar a este eldense porque me era necesario para hacer una estampa completa de este pequeño rincón de mi pueblo, aunque ya haya hablado de tan insigne personaje en alguna otra ocasión y quizás vuelva a hacerlo si algún día se terciara.