lunes, 10 de noviembre de 2008

Y AHORA UNA HISTORIA DE LA MILI - FINAL


Mi salida del hospital me ponia en una encruicijada que no sabia como resolver. Puede que parezca irrisorio, pero para mi era vital conseguir un destino en el que tuviera solventados mis problemas de intendencia. Mis experiencias anteriores me habian puesto en guardia del peligro que me suponia no encontrar un recurso que me permitiera echar de vez en cuando algo al estómago, y volver a las oficinas me condenaba a ser el fantasma de los bocatas durante los trece meses de mili que me quedaban, con el consiguiente riesgo de ser linchado si en alguna escaramuza me sorprendian. Me incorporé a la Plana Mayor de Mando, que era la compañia a la que pertenecia como todos los destinados a oficinas y cargos similares, pero no reclamé mi puesto en la Jefatura de Instrucción. Esto era atípico, pero era la unica forma de nadar y guardar la ropa. Si me hubiese reincorporado a las oficinas ya no hubiese podido dejar ese destino, pero si no me descubrian siempre podia reclamarlo, empleando el tiempo que pudiese aguantar en esa situación en buscar alguna vacante mas idónea para mis propositos que mi incomestible maquina de escribir, sin perder, con ella, mi último recurso de los bocatas. Tanto los destinos en Cocina como en Cantina estaban acaparados y no se me ocurria que otro lugar podria encontrar donde tener a mano un tasajo que echarme al buche. Mi abastecimiento de cigarrillos casi lo habia cubierto con cirto jueguecillo que puse de moda y que habia venido practicando con mucho exito en el Hospital. Se trataba de adivinar el nombre de un personaje, conocido mundialmente, haciendo diez preguntas a las que solo se me contestaba Si o No. En cierto modo es bastante dificil, pero yo conseguia diariamente bastantes cigarrillos. Pero la comida...
Mis días estaban contados porque solo disponia del dinero que me habia mandado mi padre durante mi estancia en el Hospital, que no habia gastado, mas noventa pesetas que como Cabo me pagaban al mes y que me abonaron cuando me reincorporé a la Compañia.
"Dios aprieta pero no ahoga" y esto lo he podido comprobar a lo largo de toda mi vida. Siempre me ha echado una mano cuando creia que iba a hundirme y en esta ocasión, como en todas, vino a salvarme. Cruzaba, muy abatido, el gran patio del Cuartel y alguien me saludó. Sinceramente yo no sabia de quien se trataba, pero el, me dijo: "No te acuerdas de mi? Soy el Contable de la Renault. Yo habia ido varias veces con mi cuñado, (si, el que me llevó hasta las mismas puertas del Cuartel cuando ingresé de recluta), a ver a D. José Luis Curt, que era concesionario de la Renault en Alicante, buen amigo, paisano de mi cuñado. El motivo, comprarle un R-12 y este chico, Juanito, nos habia atendido en el tema de la documentación. Mi cuñado por donde pasaba dejaba huella y sin duda por su jovialidad y los buenos ratos que pasamos juntos, tambien se acordó de mi. Me alegré mucho de saludarlo; me pregunto por Tony, (mi cuñado), y tras las logicas complacencias me preguntó si tenia algún destino, a lo que le contesté que no. ¡Hombre!, me dijo, yo me licencio dentro de mes y medio y ya pensaba buscar alguien para que me sustituyera; estoy llevando la contabilidad de la granja y precisamente he venido a presentarle las cuentas mensuales al Teniente Coronel Mayor. Si quieres le pido que te reclame para que estés impuesto de tus obligaciones una vez yo me licencie. No te hubiese podido decir nada si no hubieses tenido galones, ya que si aceptas irás como Cabo Comandante de Puesto y nadie vá a molestarte. Aquello es un paraiso. No sabia si abrazarlo o besarlo y solo se me ocurrió preguntarle: ¿Pero tu crees que me darán el cargo? Claro que si ¿Supongo que sabrás llevar una contabilidad? y si no yo te enseño, no te preocupes. Esperate por aquí que cuando salga es posible que pueda decirte algo. Yo sabia que en la granja habian vacas y por lo tanto leche y gallinas y por lo tanto huevos. Además sabia que habian cerdos y que periodicamente se mataban algunos para la tropa por lo que tambien habia carne y que si me aceptaban yo iba a ser alli el Jefe y a nadie tendria que mendigar y reventando de felicidad no queria exteriorizarla por temor a que todo se derumbase como una torre de naipes. El tiempo se hizo interminable pero cuando salió del despacho y me vió, esbozó una simpatica sonrisa, levantó el brazo derecho y ví que en su mano llevaba un Oficio que no era otro que la orden para mi traslado al Campamento de Rabasa donde yo habia hecho todo mi """Periodo de Instrucción""" y donde se ubicaba La Granja. Como ya dije, mi Compañia era La Plana Mayor a la que pertenecian todos los destinos administrativos y similares y mi encuadramiento siguió en esa Compañia a pesar de mi traslado a Rabasa, quedando mi situación como Agregado al IV Grupo de Combate, con destino en la Granja y libre de servicios. ESTO ES MUY IMPORTANTE QUE LO RECORDEIS POR CIERTOS ACONTECIMIENTOS QUE MAS ADELANTE RELATARE.
Yo estaba en Rabasa pero como si no estuviese. Ni pasaba listas ni se contaba conmigo en absoluto. Juanito me puso al corriente de mis obligaciones, me presentó al Teniente encargado, que solo aparecia tres o cuatro veces a lo largo del año, al Veterinario, un civil, que nos trataba con mucho respeto y poco a poco a los dieciseis soldados que iban a quedar a mi cargo. Desde el primer día me dió dos consejos muy importantes 1º No permitir ninguna familiaridad por parte de los soldados, dejandoles que pensasen que tenia la recomendación de un altisimo cargo y 2º procurar no ser muy visto por el campamento y sobretodo, no comentar las excelencias de mi destino para evitar las envidias y sus consecuencias; dos sabios consejos. Juanito se licenció y me dejo un gran vacio, no habiendolo vuelto a ver jamás.
Los encargados de la cocina venian todos los días a recoger la leche para el desayuno de la Tropa, eso les suponia mucho trabajo, porque tenian que trasportarla, a mano, en grandes cazuelas pesadisimas, a lo largo de un gran trayecto. Para congraciarme con ellos y obtener sus favores, cada día hacia enganchar el carro a uno de los mulos de la granja y tras medirles la leche, con generoridad, volvian a la cocina a caballo y sin ningún esfuerzo. Lo mismo hacia a la hora de pesar y transportar la carne, y como periodicamente el veterinario procedia al castrado de los cerdos y se obtenian hermosisimas bandejas de creadillas que yo les regalaba, siempre fuí muy bien recibido en la cocina donde siempre encontré, incluso a veces hicieron exclusivamente para mi, un plato suculento. Aparte de esto, cuando los soldados recogian la caldereta de chocolate y los croissant o las ensaimadas de nuestro desayuno, siempre habia una ración doble para el Cabo. Los meses fueron pasando sin que me acuciase ninguna privación, siendo muy cordial mi trato con los soldados, a los que favorecí en todo lo que pude, y faltandome dos meses para licenciarme quise tener el mismo rasgo de generosidad que Juanito habia tenido conmigo, eligiendo como sustituto a un chico de Elda que ni conocia, pero era paisano y para mi fué suficiente. Cuando se lo presenté al Teniente Encargado hicieron muy buenas migas y yo los dejé hablando mientras seguia con mis ocupaciones. Al poco tiempo, en unas planicies que habian cercanas a la Granja iniciaron el rodaje de una pelicula," El Tigre de no sé qué " y corrió la voz de que necesitaban extras. No tardaron mis soldados en pedirme permiso para acudir al rodaje. No era facil que me descubrieran, pero era muy grande el riesgo si algo pasaba, al ser el unico responsable de la granja, y no accedí. Me tocaron la fibra sensible cuando me dijeron que ellos siempre habian cumplido conmigo, que estaban muy lejos de sus casas y que era la unica oportunidad de poder ver como se filmaba una pelicula y como colofón, no se les ocurrió otra cosa que decirme que no me pedian el favor pensando solo en ellos y que me darian una parte de lo que les gratificasen como Extras ya que ellos iban a divertirse y yo me quedaba trabajando y al fin y al cabo era el responsable ante la remota posibilidad que algo ocurriera. Esta última consideración me llegó al corazón y no pude resistirme, por lo que diariamente ocho soldados trabajaban y los otros ocho se iban al cine. Nuestro mutuo convenio, que se cumplia día a día religiosamente, se fué al traste cuando delatado por mi paisano pupilo, acudió el Teniente encargado y mientras transitaba a lo largo de la larguisima avenida de higueras que lo separaba de la granja distribuí a mis ocho soldados por los alrrededores para que, al llegar, viese movimiento de tropa en plena actividad. Trás cuadrarme con una perfección que nunca habia logrado, le dí el parte de sin novedad, observando que no me prestaba la mas mínima atención mientras miraba con insistencia a su alrrededor. De pronto me preguntó: ¿Donde esta Cristobal? Está en el Botiquin mi Teniente, es que se ha hecho un corte. ¿Y Julian?. Se quedó regando el fin de semana, que le tocaba rebaje y le he dado dos dias para compensarlo. ¿Y Pablo? - Han mandado recado del cuerpo de guardia de que habia llegado un familiar y lo he mandado ir. ¿Y..., al llegar al cuarto ¿Y? ya me habia dado cuenta por su gesto de que venia informado, por lo que cambié el chip y le dije:" Mire mi teniente, si quiere podemos pasar por los establos y verá que están limpios como una patena y las vacas ordeñadas, Las pocilgas, se puede comer en ellas de lo limpias, la hierva ya la ve usted, cortada y extendida al sol, los sembrados regados. No creo que encuentre nada que no esté en orden. Los chicos han trabajado bien y he permitido que alguno de ellos fuese a ver como filmaban una pelicula que están haciendo muy cerquita de aquí. Si cuando al tiempo que decia mi ultima palabra "aqui" no la hubiese esquivado ahora estaria cojo. Fué tal la fuerza con que me echo la patada a la espinilla que al no encontrar su destino y perderse en el aire, se calló de costado, mientras que con una cólera que me hizo estremecer y comprender que todo dialogo era vano, me decia "TE VOY A MATAR, TE VOY A MATAR" Yo dudé un momento, pero cuando ví que echaba mano a la pistolera salí corriendo y no paré hasta que llegué al Puesto de Guardia, mientras el Teniente Ferrero, que así se llamaba, vociferaba a todo pulmón, " PARATE CANALLA, TE VOY A MATARRR". Estaba de Oficial de Guardia el Comandante Sanchez, encargado de la Jefatura de Instrucción donde yo habia prestado mis servicios en el primer destino y al reconocerme y verme tan angustiado me pidió una explicación a lo que yo contestaba "ya le diré mi Comandante, ya le diré, pero ahora protejame, el Teniente Ferrero me quiere matar, ¿no lo oye?. Viendo que las cosas iban en serio me metió en el calabozo y cerró. En unos segundos apareció el Teniente, que era grande y gordo, completamente congestionado y cojeando por la caida y por el esfuerzo, con los faldones de la camisa fuera, la gorra en la mano y empapado de sudor, pidiendo mi cabeza. Siempre habia sentido simpatia por el Comandante Sanchez, y ese día fué mi Angel de la Guardia. Sosegó al Teniente haciendole ver que su actitud solo podia traerle problemas y le convenció de que el castigo debia imponerlo otro oficial para evitarse malos entendidos ofreciendose el mismo para llevar a cabo ese menester, asegurandole que me iba a aplicar un castigo ejemplar. No muy satisfecho, pero, como militar, consciente de que no podia ni debia discutir el criterio de un superior, aceptó tras asegurarse por segunda vez que el castigo iba a ser ejemplar.
Despues de marcharse el Teniente, el Comandante me abrió el calabozo y con una seriedad que nunca habia visto en el, me preguntó que habia pasado exactamente y que no intentase mentirle en lo mas mínimo porque de lo contrario tendria doble castigo. Le expliqué al pié de la letra cuanto habia pasado y cuando llegué a lo de la patada que esquivé y la caida del Teniente, no pudo aguantar su seriedad y explotó a reir a carcajadas. Me dijo que jamás estuviese a menos de dos kilometros del Teniente y que comprendiera que tenia que imponerme un castigo, aunque no iba a ser demasiado severo. Yo sé que el Comandante Sanchez me apreciaba pero como su presencia en Rabasa era solo por cuestión del Servicio, delegó el control de mi castigo al Sargento Macarro que era algo jodido y este sin duda, lo corrigió y lo aumento, pues a partir de entonces cuando no me ponian guardia me ponian ronda, cuando no vigilancia, al otro cuartel y si por casualidad un día no tenia servicio, me mandaba cabar los cimientos de las casas que se iban a construir para los suboficiales y arrojar los escombros a un vertedero que estaba casi a medio kilometro, con una carretilla que tenia el eje torcido y la rueda floja, que hacia que me acordase a todas horas de la familia del Teniente, del Comandante y sobretodo del Sargento que con tanta devoción, saña y entusiasmo me controlaba.
Me quedaban dos semanas para licenciarme, era viernes y el sábado empezaban los fiestas de Moros y Cristianos en Elda, yo estaba de cabo Cuartel ese día, jodido y cabreado, pensando que mientras yo estuviera de guardia o de trabajos forzados el fin de semana, el capullo de mi protegido delator iba a estar bailando y divirtiendose como cabo de escuadra, que era, de la Comparsa de Contrabandistas. Fué entonces cuando se me ocurrio una brillante idea que iba a terminar con todas mis desdichas y que además podia servirme de dulce venganza para mi pupilo. Calculé mi plan al milimetro y... El Oficial del IV Grupo de Combate era un militar muy escrupuloso. La tablilla de servicios quedaba expuesta en el tablón los viernes por la tarde, ordenando los servicios hasta el viernes de la semana siguiente. Al mediodia, me acerqué al Oficial y le dije: " Estoy muy preocupado mi Teniente, mi Compañia es la Plana Mayor de Mando en Benalua y fuí enviado a Rabasa como agregado, con destino en la Granja. Vd. lo puede comprobar en las planillas y en el Oficio con mis órdenes que aún conservo. Mi estancia aquí responde a mi destino en la Granja y yo he dejado como sustituto a otro cabo porque en unos días me licencio, este está de forma interina porque fuí yo el que lo reclamé para cuando me licenciara y de momento sigue perteneciendo a esta Compañia, y lo que me preocupa es que creo que cuando dejé la granja, en vez de instalarme en este IV Grupo de Combate debia haberme reincorporado a mi Compañia. Es algo que me ha venido a la cabeza esta misma mañana y desde entonces me encuentro nervioso. La chispa que yo esperaba surgió de inmediato. NATURALMENTE, SI TE MANDARON PARA ESTAR EN LA GRANJA Y YA NO ESTAS EN ELLA DEBIAS HABER COMUNICADO TU SITUACION Y PEDIDO TU TRASLADO. Eso es lo que yo he pensado, por eso se lo digo, para pedirle el oficio de traslado. Cuando ya tenia el oficio en mi bolsillo agregué. Mi teniente, no sé si me irán a asignar algún servicio para estos días. Seria conveniente que me diese una nota para el Cabo Furriel para que me dé de baja en sus listas. Dicho y hecho. Me fué muy facil, para que no se calentase mucho la cabeza, convencer al Furriel de que debido a mi orden de traslado, el Cabo idoneo para que cubriese mis servicios fuese el de la Granja, que de momento no estaba rebajado de servicio oficialmente, y todo lo demás discurrió sobre ruedas. Cumplí con mi servicio de Cabo de Cuartel lo que quedaba del viernes y el sábado por la mañana, despues del desayuno salí de Rabasa por la puerta grande. Como el plan tenia que ser perfecto para evitar represalias faltandome unos días para mi licencia, me presenté en Benalua consciente de que la planilla de servicios ya estaba expuesta y que naturalmente yo no aparecia en ella. Me presenté al Oficial de mi Compañia en La Plana Mayor que tomó nota de mi orden de traslado y me anotó en las listas y una vez cumplidos los requisitos reglamentarios le dije: "Mi Alferez, como acabo de incorporarme, tengo ropa sucia y no tengo ningún servicio esta semana, ¿podria darme un rebaje ordinario de sábado a lunes para arreglar mis cosas?. No vió ningún inconveniente y me marché a ver los Moros y Cristianos de mi pueblo con mi rebaje en el bolsillo. Cuando mi paisanete pudo comunicarse con el Teniente Ferrero y le contó que habia tenido que tragarse todos los servicios, que gracias a el me habian endosado, queria abrirme un Consejo de Guerra, pero como yo habia hecho todo lo que correctamente se podia esperar de mi, de acuerdo con las ordenanzas y siguiendo todos los conductos reglamentarios y no se podia hacer mención de mi castigo porque no habia sido impuesto de forma oficial, nadie tuvo legalmente nada que reclamarme y el chivato de mi paisano bailó los pasodobles festeros con el mosquetón.
El día de la Licencia salian del Cuartel: La Plana Mayor, Morteros y el II Grupo de Combate, es decir 345 entre soldados y cabos, Todos estabamos listos para la salida pero la liquidación de haberes la anunciaron para despues de la comida. ¿Quien iba a esperarse por una miseria?. Yo comprendí la jugada del Sargento Pagador y sabia la impaciencia de los soldados por lo que me subí a mi antigua oficina y encabecé varios folios de la siguiente forma: "Los abajo firmantes autorizamos al Cabo Juan Ramón Cabrera Amat, pera que en nuestro nombre cobre los haberes que nos corresponden en el presente mes. Con estos folios me fuí a la puerta de salida y conforme se iban marchando les pedia el autografo diciendo ¿Que preferís que se lo chupe el Sargento o que haga yo una fiesta en vuestro recuerdo? y eran muy pocos los que no me firmaban, poniendo logicamente bajo, el Fdo: y su nombre completo y Compañia. A lo largo de toda la mañana conseguí infinidad de firmas y esperé en la puerta de Pagaduria. Cuando el Sargento vió que quedabamos cuatro gatos abrió y el ver su cara cuando extendí ante sus ojos los folios con casi doscientas firmas fué la mejor imagen que pude quedarme como recuerdo de aquellos veinte meses. Esta fué mi última putada.

FIN DE LA HISTORIA.-

sábado, 8 de noviembre de 2008

Y AHORA UNA HISTORIA DE LA MILI - PRIMERA PARTE


Me incorporé como voluntario para hacer el Servicio Militar en el Cuartel de Benalua de Alicante hace la friolera de cuarenta y ocho años. Me trasladó desde Elda hasta la puerta del mismo Cuartel mi cuñado Antonio Olaya Gallego (q.e.p.d.), todavía nóvio de mi hermana Paquita y con el salero que le caracterizaba me dijo: "Animo Juan, que ya estás prácticamente Licenciado" y así era, visto desde mi perspectiva actual, en la que me doy cuenta de que mi vida ha pasado como un soplo, pero aquellos veinte meses, por entonces, me parecieron una eternidad. Seria interminable contar todas mis anecdotas llenas de hazañas y picardias, por lo que pasaré por alto muchas de ellas y me limitaré solo a las que con mas agrado recuerdo, a pesar que en algún caso podian haberme traido muy malas consecuencias. Si me leyera algún coetaneo pensaria que miento al afirmar que tan solo hice unos días de instrucción en dicho periodo y que además tampoco asistí a gimnasia, cosa que creo que no tiene antecedentes y no fúé porque escamotease esas obligacines sino porque fuí rebajado por mis superiores para esos menesteres. Tanto el Teniente como el Capitán de mi compañia eran unos enamorados de su oficio y la táctica militar era, digamos, una asignatura a la que prestaban mucha atención dedicandole las dos horas anteriores a la comida. Nos sentabamos en semicirculo los ciento quince soldados que formaban la compañia frente a nuestro Teniente que con gran meticulosidad explicaba en la pizarra, con gráficos y dibujos las diversas técnicas de combate. Siempre le faltaba tiempo y si queriamos hacer anotaciones para poder contestar las preguntas que al día siguiente irremisiblemente nos iban a hacer no podiamos atender sus explicaciones y en caso contrario era muy dificil que pudieramos retener el sin fin de cosas que, en su afán, trataba de hacernos comprender. No habia mayor decepción para él que cuando, antes de iniciar la clase del día, el Capitan nos hacia alguna pregunta del tema del día anterior, no supieramos contestarla a pesar de su patente esfuerzo.
Un día me dirigí a él y con el mayor respeto le dije: " Mi Teniente, estoy viendo todos los esfuerzos que está haciendo por darnos una buena formación militar y observo que no dispone de tiempo suficiente, y por nuestra parte, si copiamos sus gráficos no podemos prestarle toda la atención y si no lo hacemos, es dificil que podamos retener todas sus explicaciones. Si usted quisiera yo podria pasar a multicopista los temas, los gráficos, incluso podia incluir algún que otro dibujo explicativo que usted considerase oportuno y de esta forma cada soldado iniciaria la clase teniendo en sus manos, por escrito, lo fundamental del tema; podria seguir sus explicaciones sin tener que distraerse con anotaciones y en las horas de descanso podria repasar tanto el tema del día como los anteriores. El Teniente me escuchaba con mucha atención y cuando terminé exclamó: MAGNIFICO CABRERA ¿Cuando puedes empezar?. En principio tendria que ir a casa a recoger la multicopista. Si Vd. me diese un par de días podria hacer acopio de tinta, clises y folios de papel. Como comprenderá tendrá que comunicar a los soldados su obligación de colaborar en los gastos, que si a Vd. le parece bien podriamos calcular en una peseta por tema y desde luego tendria que prestarle una dedicación que me impediria acudir a Instrucción y a Gimnasia. Esta última condición no le gustó en absoluto y estuvo a punto de abortar mi plan, pero la idea le habia gustado de tal manera que removió cielo y tierra hasta que consiguió que le autorizasen para concederme tal rebaje. El Clisé me costaba 16 ptas., la tinta no mas de 5 Ptas. los folios a 10 ctmos. 11,50 Ptas. es decir un total de 32,50 Ptas. Lo que me suponia unos ingresos diarios de 81,50 Ptas. una verdadera fortuna en aquellos tiempos y además rebajado de servicios.
La víspera de la Jura de Bandera habia una gran algaravia en nuestro Barracón. Yo me encontraba a los pies de mi litera ordenando mi macuto y de espaldas a mi un Cabo Primero que habia demostrado su mala leche a lo largo de todo el periodo de instrucción, pero como estabamos en vísperas de la Jura y se respiraba mucha cordialidad y alegria, alguien le empujó al Primero la gorra que cayó al suelo y este, sin aceptar la broma, pero sin tampoco tratar de averiguar quien se la habia hecho, giró sobre si como una peonza con el brazo extendido, yendo a dar con la punta de sus dedos como si de ul látigo se tratase, en todo mi ojo izquierdo. ¡Que dolor tan irresistible. Creí que me habia reventado el ojo y como al protegerlo con mi mano notaba que un fluido brotaba de el a mansalva aún me convencí mas de mi desgracia. Corrí hacia los lavabos con la esperanza de aliviar mi dolor refrescandome con agua y dirigí mi rostro al espejo separando mi mano del ojo con la lentitud del jugador que está pintando la última carta para ver si ha conseguido un pocker, solo que en este caso mi lentitud no era mas que el temor de descubrir mi ojo reventado. Gracias a Dios solamente lo tenia rojo y traumatizado y el liquido que del brotaba no eran mas que lagrimas a raudales pero veia. Aliviado del dolor salí a la nave en cuyo fondo estaba el Primero haciendo aspamientos con sus brazos mientras mis compañeros le increpaban por lo que me habia hecho sin culpa alguna. Al verlo con tanta chuleria y menosprecio no pude retener mi ira y corriendo hacia el como el que quiere batir un record, extendí mi puño con toda mi fuerza sobre su rostro dejandole completamente K.O. boca arriba sobre el suelo mientras que de su boca y nariz completamente rotas manaba la sangre como si de un cerdo degollado se tratara. Mis piernas empezaron a temblar y sobre mi pesó la sombra del mayor castigo. "Pegarle a un superior, en el Ejercito". Me dirigí al puesto de guardia y me sometí a la decisón del Oficial de Servicio quien con mucha cordura me retuvo hasta que al día siguiente llegaran los Oficiales de mi compañia, que curiosamente tras escuchar mi versión, confirmada por el resto de los soldados, no me impusieron ninguna sanción y por el contrario, al que en principio fué mi verdugo y despues mi reo, le prohibieron que saliese del barracón, a donde incluso le llevaban la comida, para evitar que lo viesen y comentasen el por qué de tan fatal aspecto. Nunca se dirigió a mi en ningún término y si nos cruzabamos, agachaba la cabeza y pasaba como si no me hubiese visto. Los compañeros en cambio, me hicieron muy popular tanto en mi compañia como en el resto del Campamento bautizandome como Folledo, nombre de un campeon mundial de boxeo español de aquellos tiempos y era habitual que al entrar en la cantina o al pasar junto algún grupo de otras compañias alguien le dijese a los demás, ahí vá Folledo.
Terminado el periodo de instrucción se me acabó el chollo de la multicopista y
habia que ver la forma de conseguir un buen destino. Solicité entrar en oficinas y tras la prueba, no sé en que estaria pensando el que me la hizo, porque salí seleccionado siendo este un destino de minorias de élite y de enchufados.
Mientras tuve los ingresos de la multicopista no tuve problemas de abastecimiento y no sufri ninguna privación en lo que alimentación se refiere, cuestión que hubiese sido un grave problema para mi al serme fisicamente imposible alimentarme con el rancho. Era tal mi rechazo que nunca conseguí tragar una cucharada por mas vueltas que le diese en la boca. Por eso cuando mi liquidez se agotó entré en un proceso de inanicción que me dejó en los huesos, tal es así que empezaron a llamarme el Fakir y cuando tenia algún servicio nocturno tenia que acudir al Botiquin donde un amigo de Petrel llamado Mañez me ponia unas terribles inyecciones de Becepal, un combinado de vitaminas y aceite de higado de bacalao que me hacian resucitar. La ayuda economica de mi padre cubria a duras penas díez dias de mi manutención pero el resto era un verdadero infierno, teniendo que agradecer a otro amigo de Petrel llamado Payá, que estaba encargado de la cantina los bocatas que me empujaba por bajo manga y que tantas veces me quitaron el habre, pero aún así no era suficiente y tuve que ingeniar otros recursos. Como ya dije habia sido destinado a oficinas, concretamente a las de la Jefatura de Instrucción, que era un departamento que con otros tantos ocupaba toda la planta primera del ala norte del Cuartel de Benalua. Allí podia haber un contingente de mas de sesenta soldados en total, de los cuales, como ya dije que eran enchufados, la mayor parte residian en Alicante y tenian pase pernocta, lo que les permitia dormir en sus domicilios y como es natural, sus madres les preparaban para el almuerzo unos bocatas que no los saltaba un galgo. Empecé mis pesquisas alimentarias con mis compañeros de despacho y cada dia le faltaba a uno de ellos el bocata, que desaparecia misteriosamente. Cuando el asunto empezó a tomar visos de desconfianza entre unos y otros amplié mi zona de actuación en las otras dependencias, alternando victimas y secciones de forma que no llegase a crearse una sicosis colectiva, pero como mi actuación era diaria, MI ESTOMAGO ASÍ ME LO EXIGIA, llegó un momento en que lo primero que cada cual hacia, cuando llegaba, era buscar el sitio mas insospechado para esconder su bocata. A veces era penosisimo para mi descubrir los escondites pero el hambre me inspiraba una intuición que sacaba de quicio a las victimas de turno porque era inimaginable que nadie pudiera localizar su escondite. Entre otros recuerdo haberlos descubierto bajo la mesa sujetos con celo, incluso dentro un rollo de mapas. Habia uno que no lo escondia. Su mesa estaba frente a una ventanilla que se apoyaba sobre un mostrador en el que habia una cristalera con cuatro o cinco ventanillas a lo largo de su longitud. El atendia una de esas ventanillas y colocaba su almuerzo en el mostrador, delante de sus narices por lo que siempre me habia sido imposible elegirlo como victima, pero un día que habia fracasado en mi busqueda y habiendo una sicosis tal que cualquier acción sospechosa podia descubirme, viendo que la hora del almuerzo se acercaba y si no actuaba con rapidez me iba a quedar en ayunas tuve que recurrir a aquel bocata que estaba a la vista pero al que no me podia acercar por lo que uniendo con papel de celo todas las reglas que encontré en el departamento de cartografia, abrí sigilosamente la puerta y como si de un pala de panadero se tratara deslicé las reglas apoyandolas sobre el mostrador y al llegar al bocata empujé con cierta energia consiguiendo que la regla se situase bajo el mismo, procediendo de inmediato a deslizar suavemente mi improvisada pala a bordo de la cual iba el alivio de mis penas.
Fué muy sonada esa desaparición porque la victima aseguraba a sus compañeros que era imposible que ninguna persona pudiese haberla cogido, manifestando que estaba frente a el y allí nadie se habia acercado.
Habian sido tan misteriosas tantas y tantas desapariciones que empezó a circular la posibilidad de que se tratase de un fenomeno paranormal, teoria que yo fomenté en lo que pude y quizás fuese la comidilla durante mucho tiempo, cosa que no puedo asegurar porque gracias a una esquirla de metal que accidentalmente se me incrustó en el lateral de mi dedo pulgar izquierdo pasé al hospital donde estuve mas de un mes, con una comida mucho mas apetecible y abundante de lo que pudiera imaginar, que me permitió reponerme totalmente de mis privaciones anteriores, a las que sobreviví gracias a aquellos benditos bocatas.
FIN DE LA PRIMERA PARTE

jueves, 6 de noviembre de 2008

EL PORQUE DE LOS POR QUÉ


A lo largo de nuestra vida, en infinidad de ocasiones, nos interrogamos ¿ por qué?. Las respuestas mas dificiles corresponden a nuestros por qué intimos. Siempre nos queda la duda de si las respuestas que nos damos llevan un encubierto deseo de justificación. Cuando se trata de enjuiciar el ¿por qué? de los demás nos resulta mas facil, solo tenemos que dar el diagnostico que en ese momento nos venga mas a mano haciendonos dueños y señores de su presente y de su pasado, no dudando de los motivos y circunstancias que lo han avocado al hecho que suscita ese por qué. Siempre habrá quien diga: " es que el es muy sensible, el es muy osado, no piensa las cosas que hace ó es tan meticuloso que no se atreve jamas a dar el primer paso, según el hecho y desde luego según el individuo y generalmente puede haber mucho de razón en estas afirmaciones, sobretodo si el que hace el diagnostico es un amigo íntimo que conoce en cierto modo las interioridades del ser encuestado. Digo que pueda conocer "en cierto modo" porque es imposible que se pueda conocer al 100 por 100 las interioridades de una persona. ¿Acaso nos conocemos nosotros mismos?. Lo que no cabe la menor duda es que siempre existe una razón y trás su descubrimiento no faltaran las expeculaciones sobre la optimidad de la actitud adoptada como consecuencia de la misma o si solo merece el mayor de nuestros desprecios. De una u otra forma habremos dado respuesta a un por qué que es seguro que no coincidirá con el criterio de otros que se identificaran con el hecho de forma diferente. Y todo este analisis, hablando sobre la actitud de una peresona. ¿QUE NO SERA CUANDO QUEREMOS JUZGAR LA ACTITUD DE DIOS?. Los agnosticos no niegan pero tampoco afirman su existencia, es algo que no se ha demostrado cientificamente. Los Ateos lo niegan de forma rotunda, pero no pierden ninguna oportunidad para aprovechar cualquier circunstacia que aparentemente ponga en entredicho nuestra Doctrina para Combatirlo y Denigrarlo. Es como una lucha para afianzarse mas y mas, diriamos que, con cierta ilusión, en algo que deberia abatirlos de tristeza, o al menos a mi así me ocurriria si no tuviese la fé que tengo en su existencia.
Los descubrimientos de Charles Darwin sobre la evolución y la supuesta evidencia cientifica de que el hombre desciende del mono , además de lesionar nuestro orgullo hizo tambalear nuestras creencias, reafirmó a los ateos en sus convicciones y dejó en entredicho nuestra Historia Sagrada sin que la Iglesia afrontase estos hechos con mas armas que la desestimación de lo que en apariencia parecia concluyente y pidiendo además a sus creyentes su reafirmación en la Fé. Todos caimos en la trampa de contemplar los sucesos y sacar nuestras conclusiones echando mano de nuestro mejor diagnostico, haciendonos dueños y señores del presente, del pasado y de los motivos y circunstancias que bajo la inspiración de Dios movieron a los hombres a escribir Las Santas Escrituras. Los términos en que están escritas, en un confrontamiento, aparentemente, no coinciden con las deducciones cientificas. Pero en todo este maremagnum no se ha tenido en cuenta la sencillez con que Dios actua. El no puede como Creador romper las reglas que El Mismo ha impuesto en la naturaleza para su equilibrio; podria romperlas pero es consecuente con Su creacción, es decir consigo mismo y además sabe, como nuestro mejor amigo, pero sin riesgo a equivocarse como nosotros, a quien iban dirigidas las Escrituras Sagradas. No podemos pedir a Dios la cuadratura del circulo, porque vá en contra de la verdad y de las leyes que El mismo ha impuesto, ni podemos exigirle, teniendo en cuenta el nivel de conocimientos de aquella epoca, que se dirigiera a los hombres explicandoles el proceso evolutivo que iba a desarrollar hasta la creación del hombre. ¿Existe para Dios el tiempo? ¿No dicen las Escrituras tan criticadas Y POR FIN HIZO AL HOMBRE, ¿NO ADMITIMOS Y RESPETAMOS LAS METAFORAS DE NUESTROS ESCRITORES? ¿HABRA METAFORA QUE ABARQUE MAS POSIBILIDADES QUE DECIR QUE NOS CREÓ DEL BARRO?. Es obvio que no explicase nuestro proceso evolutivo. Nadie le habria entendido y aunque sabia que las Santas Escrituras llegarian hasta nosotros ¿NO PODRIA AL MENOS ESPERAR QUE CON NUESTRA CULTURA Y CONOCIMIENTOS COMPRENDERIAMOS EL POR QUÉ SE DIRIGIÓ A LOS HOMBRES DE SU EPOCA EN ESOS TERMINOS? ¿Es mucho esperar?¿Es tan dificil de entender? Lo que ocurre es que "el enemigo está al acecho", frase que me recuerda a un gran hombre, y que cuanta verdad encierra. Nuestros juicios siempre se encaminan en favor a nuestras convicciones, pero si otros pueden dejarse llevar por las apariencias en un afán que no sé a que fín les conduce, tambien yo puedo sacar mis conclusiones que además están apoyadas en verdades evidentes. Si Dios hizo uso de la evolución para crear al hombre no hizo mas que seguir las leyes naturales que el mismo habia impuesto y si nos lo contó de forma tan secilla al decir que nos hizo de barro no fué mas que porque consideró que el hombre de aquella epoca no estaba preparado para comprender todos los intringulis que lleva consigo un proceso evolutivo. Así de simple. Baste, como botón de muestra, para saber lo cerrados de mollera que podemos a veces ser los hombres, el hecho de que algo tan sencillo como lo que estoy afirmando, hablando de Dios que todo lo puede, en el siglo XXI de nuestra Era, con un elevadisimo nivel de conocimientos, habrá muchisimas personas de un alto nivel cultual que no querran, ni siquiera como posible, aceptar lo que escribo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA SEÑORA BHENSON



Cuando mi cuñado Antonio Olaya, (q.e.p.d.), recibió la comunicación de su próximo traslado a Sevilla, quedaba vacante su puesto en la Empresa Sufeco S.A. en Benidorm y sin vacilar, tras mi consentimiento, propuso a sus superiores que yo ocupase el cargo. No hubo ningún inconveniente por parte de D. Alfredo Corral al que tuve el gusto de conocer casi de inmediato, manteniendo con él una interesante conversación, tras la cual quedamos ambos sumamente complacidos.
D. Alfredo Corral era un hombre de unos cuarenta años, bien perecido, afable, sencillo y culto que me causó una gran impresión porque en su trato se veia que queria rodearse de amigos más que de empleados y como mi cuñado era para él un gran amigo y además una persona de toda su confianza, trasladó hacia mi ese afecto y de inmediato me sentí volcado a servirle con toda mi dedicación y empeño. El sueldo no era muy grande pero nos permitiria a Ana y a mi, junto a nuestros hijos Juan y Tomás vivir con decoro si ajustabamos nuestro presupuesto, y como además teniamos la vivienda gratis, habia perspectivas de mejoras y mi jefe, al que solo veria de largo en largo me simpatizaba, eran ingredientes suficientes para sentirme feliz en aquel empleo que además se intuia tranquilo y duradero.
El traslado de mi cuñado se fué posponiendo y vivimos durante casi dos años juntos; él con mi hermana Paquita y sus hijos en el tercer piso y nosotros en el cuarto de una de los bloques de viviendas de la Colonia Corral, siendo esa etapa una de las mas bonitas que recuerdo, con una convivencia familiar envidiable y un sin fin de anecdotas y chirigotas de Tony que jamás he olvidado. A nivel familiar comiamos muy a menudo en una u otra vivienda y entre sus tres hijos, Juan, Tony y Maria Jose; los mios Juan y Tomas y algun que otro chiquillo de la escalera que se apuntaba; con sus gritos y sus risas, sin contar las cancioncillas y estribillos de Tony padre y mis exteriorizaciones de alegria mientras me frotaba las manos y gritaba a todo pulmon mis Matilditas aquello era un poema. Despues saliamos a pasear y si nos sentabamos en cualquier terraza ocupabamos dos mesas impacientando al camarero mas tranquilo con las indecisiones de todos aquellos mocosos a la hora de pedir cualquier cosa. Paqui y Ana hicieron muy buenas migas y salian por su cuenta a comprar o a entretenerse entre el revuelo de todos los infantes, mientras nosotros estabamos en la oficina y como eramos nuestros propios jefes y la verdad es que teniamos muy poco trabajo, cada dos por tres estabamos en el vecino bar de "La caguemos" acompañados de Joaquin el Jardinero, Pedro el Conserje de Apartamentos Valencia I y Aniceto, Conserje de Apartamentos Valencia II, bien tomando un cafe con leche o como ya era un ritual todos los sabados tomando una cerveza y unas gambitas saladas que a todos nosotros nos parecian deliciosas, todo ello mientras jugabamos la consumicion a los chinos entre risas y chirigotas. El nombre de Bar "La Caguemos " surgió a raíz de una visita que hicimos a dicho bar en la que trás pedir las gambitas nos comunicaron que se les habian acabado, a lo que con mucha tristeza dijo Joaquin El Jardinero:LA CAGUEMOS y así se quedó con el nombrecito. Yo salia todos los domingos a pescar en una barca propiedad de un fontanero vecino nuestro de la Colonia, se llamaba Felix y la barca Locomotora. Saliamos casi de noche y al medio dia tras repartir el pescado llegabamos cada uno a la casa con una buena bandeja de Pageles, Besugos, Doncellas, Verderones y otras especies, todas ellas muy sabrosas y nos dabamos unos banquetes fabulosos. Trás marcharse Tony todo fué diferente. En la casa, aquella algarabia que a veces nos resultaba molesta desapareció y en la oficina, aunque seguiamos yendo a La Caguemos, nuestras visitas eran menos frecuentes y desde luego mas aburridas. Tony era mucho Tony.
Poco antes de marcharse nos visitó una inglesa interesada en comprar un apartamento; fué Tony quien la atendió. Preparó los contratos, relleno los efectos y trás firmarlos la Sra. Bhenson manifestó:"¨Si llegase a pagar la cantidad que adeudo antes de finalizar el plazo que me conceden supongo que me devolveran los intereses que correspondan" a lo que mi cuñado respondió: Naturalmente. Cualquier adelanto que Vd. haga está libre de intereses, de igual modo que si Vd. se demorase tambien se le cargarian.
Este fué el trato y así quedó convenido.
El apartamento que se vendió era de un socio de D. Alfredo Corral cuyas propiedades en Benidorm administraba mi cuñado y esta transacción no tuvo nada que ver con D. Alfredo Corral. Omito el nombre de la parte interesada por razones de ética.
Pasaron los años y cuando le quedaban a la Sra. Bhenson dos letras pendientes de pago por un montante de unas catorce mil pesetas, se presentó en mi depacho y me solicitó que dichos efectos fueran cancelados habida cuenta de que ella habia adelantado el pago en tiempo suficiente para que los intereses a descontar anulasen el importe pendiente. Una vez sacadas las debidas cuentas comprobé que efectivamente los intereses a descontar superaban el importe cuyo descuento solicitaba y le dí la razón, sugiriendole que pasase al día siguiente con el fin de obtener el visto bueno del propietario, del que en ningún momento pensé se negara. Con mucha sorpresa por mi parte me pregunto si ese convenio aparecia en el contrato y al decirle que no me sugirió que si no estaba escrito cobrase los efectos. Mi indignación llegó a su cenit cuando despues de haberle hecho considerar que esa actitud ponia en entredicho la palabra de mi cuñado que así la empeñó y suponia una complicidadpor mi parte en algo que consideraba lamentable me contestó alzando el tono de su voz que yo me limitase hacer lo que el ordenaba.¡ Vd. se equivoca conmigo!, le dije; no solamente no le voy a cobrar los efectos sino que exijo que con su propia mano devuelva a esta señora lo que es suyo, NO PIENSO LIQUIDARLE LOS COBROS DE SUS ALQUILERES HASTA QUE NO LO HAGA y le colgué.
Inmediatamente me puse al habla con un alto cargo de Sufeco, S.A., mi amigo José Marco (q.e.p.d.) al que conté lo ocurrido quedando impresionado por mi hazaña pero haciendome ver que me habia jugado el puesto y me pidió que llamase de nuevo al Sr.??? pidiendole disculpas antes de que el moviese sus tentaculos para estrangularme. Le dí las gracias y colgué.
Me dirigí entonces a la Notaria de D. José Monfort en la calle Gambo donde haciamos todas las escrituras de la empresa y con el que tenia una buena amistad. Terminada mi explicación le solicité que me extendiese un Acta de Manifestaciones en la que apareciesen todos los extremos que le habia explicado y el motivo de mi actitud, para evitar que ese señor pudiese inventar otra historia que me comprometiese, pero D. José Monfort me pidió que le eludiese de esa responsabilidad ya que no queria una enemistad que pudiese hacerle perder una importante cantidad de escrituras al año y aunque su actuación fuese indirecta y meramente profesional, podia dar lugar a ello y me suplicó que no le obligase a hacer lo que no me podia negarme en aras de nuestra amistad, sugiriendome que me dirigiese al Juzgado. Como no sabia en que podia desembocar aquel asunto quise asegurarme de que contaba con el apoyo incondicional de la Sra. Bhenson y me presenté en su casa para explicarle como estaba la situación y que necesitaba su ayuda por si tenia que comparecer como testigo de los hechos y cuando la buena señora me oyó decir que posiblemente tendria que pasar por el Juzgado, temblando como si hubiera visto una aparición y sin tener en cuenta el terrible conflicto en el que estaba metido por querer defender su dinero me dijo: Sr. Cabrera, por favor, no me meta en lios. Si pierdo el dinero no importa, pero no me meta en lios.
Lo mas cortesmente que pude le dije que no se preocupara en absoluto y me marché. Tenia ganas de llorar porque la unica victima de mi quijotesca hazaña era yo. Sentí desprecio por la Sra. Bhenson y por el Sr. ???? casi en la misma proporción y solo deseaba no tener que arrepentirme de todo lo que habia hecho, por lo que haciendo de tripas corazón cogí el telefono y sin responder al saludo inicial me limité a decir: " la liquidación de sus alquileres está preparada y puede venir cuando quiera por su dinero, la Sra. Bhenson le pagará sus letras, y, por favor, buscase otro administrador para sus asuntos, tengo mucho trabajo y ya no voy a poder atender sus cosas. De acuerdo, contestó y esas fueron las ultimas palabras que escuché de sus labios ya que la liquidación me la hizo quien tenia que sustituirme en esos menesteres y a los pocos meses me enteré de que nuestro caballero incognito habia muerto (q.e.p.d.)

sábado, 1 de noviembre de 2008

UN ASUNTO QUE ME INQUIETA


Sea cual sea la perspectiva desde la que quiera enfocar este asunto que me inquieta , llego a la misma conclusión y tal como vereis, aunque en la exposición de la misma me vea obligado a hacer algunas afirmaciones un tanto especulativas, solo lo haré cuando los convencionalismos hasta ahora aceptados por unos y otros carezcan de los fundamentos que los acrediten con mayor rigor que mi propia aseveración.
Desde tiempo inmemorial el hombre ha buscado en su entorno y dentro de si mismo un por qué a su existencia. Nadie puede creer que nuestra unica misión es ocupar un espacio y procurar conservarlo para que lo herede nuestra descendencia. Algo deberemos aportar, algo tendremos que hacer para que la CAUSA de nuestro YO tenga el EFECTO que por nuestra inteligencia se pudiera esperar. Hasta los agnosticos tienen que estar de acuerdo conmigo en que no hay nada sobre la faz de la tierra que no tenga una utilidad, conocida o no, que contribuye al perfecto equilibrio ecologico. Las religiones se empeñan en afirmar de una forma u otra que el hombre es una criatura creada por Dios para su adoración y los ateos no aceptan otro origen que el evolutivo en una naturaleza eternamente cambiante, pero ni unos ni otros enlazan el eslabon del hombre en la cadena causa efecto de la naturaleza.
Si el hombre no pudiera razonar no habria motivo para esta tesis, y en este momento que tengo sed, estaria olfateando para orientarme hasta el rio o el arroyo mas cercano. Ni nuestro creador, desde un punto de vista religioso, podria esperar otra cosa de nosotros que no fuera la sensación de hambre, sed, dolor, o de celo en las fechas mas propicias según los climas.
Es innegable que nuestra inteligencia es inherente a alguna acción concreta que especificamente debemos realizar sobre la faz de la tierra, incluso quizás en el Universo. Ninguna facultad implicita en el ser por su creador, o evolucionada por la misma naturaleza colabora en su propia destrucción y desde tiempo inmemorial el hombre lo está haciendo, LUEGO ALGO FALLA.
Hemos permitido la extinción de cientos de especies animales y vegetales, hemos diezmado los bosques y las selvas, hemos cortado el curso de los rios y además los hemos contaminado. Tambien hemos contaminado el mar y hasta el propio aire que respiramos, ya hace tiempo que empezamos a deteriorar la capa de ozono y lejos de evitarlo seguimos en nuestro empeño de autodestrucción, sin contar con la sobre explotación de la pesca que disminuye de forma alarmate, así como la extracción de minerales y la carrera hacia la extinción de nuestras fuentes de energia. ¿Con que fín permite la Naturaleza el proceso evolutivo de un ser que la degrada?, o ¿Que espera Dios de nosotros para permitirnos tantos desmanes?.
Nacemos, crecemos, nos reproducimos y trasmitimos a nuestros hijos nuestros sabios consejos para que vuelvan a repetir un ciclo en el que nuestro razonamiento no nos conduce mas que a procurarnos un mejor nivel social y economico como si las generaciones que vengan tras la muerte de nuestros nietos no nos importasen. La paz interior que buscamos es intrascendente porque solo contempla nuestro entorno inmediato. Estamos institucionalizados. Los grandes cerebros facilitan formulas para mejorar nuestras aspiraciones, habiendo conseguido que disfrutemos de una mayor longevidad y erradicado enfermedades que fueron el azote de la humanidad. En los laboratorios se obtienen semillas sinteticas de las que se obtienen tuberculos y frutos gigantescos que facilitaran a las O.N.G. su labor para erradicar el hambre que diezma las dos terceras partes del mundo y que a pesar de "los esfuerzos" sigue siendo una lacra lastimosa. Tambien los gobiernos "colaboran" con un porcentaje de sus presupuestos tratando además por todos los medios evitar las guerras, que siguen siendo una pesadilla; pero veo tanta lentitud en el proceso y tanta ineficacia en los resultados que, Dios me perdone, a veces pienso que a nadie le interesa realmente solucionar estos asuntos problemas y los mantienen porque son la válvula de escape que relentiza la superpoblación, a pesar de que de todas formas será inevitable.
Pero, estos problemas están al margen de lo que me movió a escribir este articulo, y aunque se hubieran superado, aún seria mas patente nuestra actuación equivoca ante las nuevas circunstancias y las estadisticas mostrarian una población rayando en su límite, un indice de mortalidad mucho mas bajo y sin duda un nuevo riesgo que acentuaria nuestra actuación egoista por razones de supervivencia: El primer paso para el racionamiento. ¿Como dispararia esta situación nuestro egoismo innato?
Y todo esto solo para nacer, crecer, reproducirnos y morir con mas o menos refinamiento, oyendo y contando historias entre nosotros, elevando el espiritu ante la contemplación de un cuadro o escuchando música o leyendo un relato que nos pueda hacer esbozar una sonrisa o que empuje una lagrima. ¿Hacia donde nos impulsan nuestras emociones? ¿Al heroismo? ¿Al altruismo?,- ¿De que le sirve eso a la naturaleza o al mismo Dios si en nuestra perspectiva de previsión solo contemplamos como máximo tres generaciones? ¿Acaso unos hechos aislados, insuficientes y en absoluto aprovechables para la naturaleza y para Dios compensan todas las calamidades que hemos cometido sobre nuestro entorno?. Pero ¿Que podemos esperar si nosotros mismos nos matamos en la legalidad de las guerras o ilegalmente por nuestras ambiciones, nuestros deseos concupiscentes o simplemente por mero capricho?
NO CREO QUE DIOS NOS HAYA CREADO SOLAMENTE PARA SU ADORACION, SERIA MUY VANO. TAMPOCO CREO QUE LA NATURALEZA NOS HAYA EVOLUCIONADO DANDONOS INTELIGENCIA PARA QUE LA DESAROOLLEMOS EN SU CONTRA.
ALGO GRANDIOSO QUE SOLO NOSOTROS PODEMOS HACER NOS ESTA ESPERANDO.
Yo, a nivel personal, busco con ansia lo que se espera de mí. No he encontrado todavia la respuesta pero debe haberla. He tenido varios achaques de los que llenan los Cementerios y me he librado. No quiero pensar que Dios según mi criterio o mi fortaleza física según convenga, me han mantenido vivo solamente para comer, gozar y reir de vez en cuando por cualquier chiste. Y en general, pienso que es ineludible que enfoquemos todo nuestro esfuerzo para que nuestra vida esté en sincronia con el medio, al que debemos aportar en su beneficio, como mínimo, tanto como el nos aporta a nosotros. Espero que no sea demasiado tarde.

miércoles, 29 de octubre de 2008

NADA DE INTERES


Desde mi llegada a Colombia, con los años y por mi afición, un poco desmedida, mi hermosisima libreria colmó sus estantes hasta verme obligado a instalar otro mueble similar en mi estudio para poder albergar los casi mil libros que apilados por doquier no encontraban su adecuado alojamiento. Actualmente entre las dos librerias tengo aproximadamente dos mil libros y aunque me quedan algunos huecos en los anaqueles creo que me vá a costar llenarlos debido a un suceso que me produjo un pequeño trauma sicologico. Pero antes de comentar este asunto os explicaré cual es el motivo que me ha empujado a acaparar con avaricia tal cantidad de volumenes.


Desde muy pequeño gran parte de mis ahorros los apliqué a la compra de libros. Los queria, los acariciaba y me encantaba su olor. En unas fiestas de Navidad gasté todos mis aguinaldos para comprar "Las Inquietudes de Santhi Andia" de Pio Baroja. Era un afán impropio de un niño, pero a mi me producia un inmenso placer abrir los paquetes que recibia de la Editorial Fontana que periodicamente me enviaba sus Catálogos de libros de resto de editorial que ofrecia a bajisimos precios incluso para mi economia. Mis pedidos no solian sobrepasar las cien pesetas, pero con ellas podia recibir de seis a siete libros completamente nuevos y que actualmente podrian tener mucho valor para coleccionistas . Recuerdo como un ejemplo "La Biografia de la Epoca" toda la historia de aquella trascendental revista que ya habia desaparecido muchos años antes de que yo naciera y de cuya biografia no creo que existan muchos ejemplares. Tambien recuerdo "El General Martinez Campos" libro en el que se describia de forma desgarradora la perdida de Cuba ; Mein Kanf de Hitler, así como su Testamento que seria muy interesante que muchos leyeran para que al menos no jusgaran tan a la ligera a este personaje "paradigma de todas las maldades " pero por qué no tambien quizás Cabeza de Turco de las veleidades de los vencedores, o ambas cosas a la vez. La mayor parte de estos libros pasaron a mi hermano como mi regalo de boda; no tenia nada de mas valor que ofrecerle. Yo tendria por entonces catorce o quince años. Los que me conocen saben que esa afición no decayó habiendo llenado hermosas librerias en la mayor parte de las casas que he tenido, pero aquí en mi etapa americana que es el periodo que estoy relatando, en mi afán de atesorar libros, no solo buscaba roderame de todas las formas del saber con la pretensión de aprender, sino tambien con la intención de aportar. Parece presuntuoso lo que digo, pero sigo creyendo que tengo muchas cosas que decir y hay muchas cosas que rectificar y en la medida que esté a mi alcance seguiré con mis antiguas y nuevas teorias procurando que no mueran conmigo. No quiero referirme exclusivamente a la ciencia en todas sus expresiones, sino tambien al Arte, por lo que aprovecho para manifestar mi humilde opinión sobre la Literatura Universal, que creo que es, de las artes, la que mas me apasiona y de la que me juzgo un crítico muy exigente y en absoluto convencionalista. Muy a menudo me he sentido decepcionado ante las obras consideradas maestras de los grandes monstruos y sigo estandolo. Es por ello por lo que además de acaparar cuanto de ellos ha llegado a mi poder, esperando encontrar el modelo de lo que yo considero una obra maestra no he descuidado nutrirme de infinidad de obras de autores sin importarme su palmarés, buscando en ellos lo que en los otros no encontraba y a veces me ha sido muy grato hallar entre las medianias y en desconocidos "gracias a la critica y a la falta de demanda de su producción" valores que como mínimo podrian estar a la altura de los consagrados, si no en cantidad si por lo menos en calidad, sin que esta manifestación pretenda sobrevalorar a esos desconocidos sino mas bien poner en su lugar a los encumbrados. En pocas palabras, no quiero desmerecer ninguna obra maestra pero si ponerlas al nivel de mi juicio que siempre ha esperado algo mas de ellas.


Y volviendo al pequeño accidente del que hablé, fué que trás estar muchas horas leyendo me quedé adormecido con las primeras luces de la alborada. Se sentia una agradable brisa tras una noche de calma chica tropical. Habia perdido totalmente la conciencia de cuanto me rodeaba y sentia la paz que bien quisiera en el momento de mi muerte, ese duerme vela en el que estás ausente de todo pero que sientes inmensamente tu existencia. Poco a poco el libro que habia estado leyendo se fué escapando de mis manos y aunque yo lo sentia resbalar no me importaba lo mas mínimo. Al caer golpeó mis pies como si una inmensa mole se hubiese desplomado sobre mi. Abrí los ojos sin saber quien era ni lo que era ni si quiera el sitio en que me encontraba, mientras una grandisima mariposa, negrisima, del tamaño de mi mano reboloteaba a mi alrrededor tratando de posarse en mi cabeza. Quien en aquel momento despertó era un amnesico total que sentia una indecible angustia y un miedo atróz a descubrir su realidad intuyendo en las embestidas de esa mariposa un terrible presagio. Ya repuesto pero todavia alucinado por esa sensación indescriptible comprendí que mi alma habia estado ausente en algún viaje astral dandome la oportunidad de comprobar lo desamparado que estaba sin ella. LA MARIPOSA ESTUVO EN LA CASA DURANTE TODO EL DIA. Recobrada la consciencia escribí una poesia que me salió como dictada y que no he querido modificar en lo mas mínimo a pesar de su falta de calidad e intrascendencia, pero que ha sido la causa de que ma haya inhibido en mi afan por comprar mas libros, dice así:





Vencido por el sueño en la alborada


Cuando cerraba mis ojos el cansancio


La mariposa de la muerte me acechaba


Y me arrancó el libro de mis manos.


¿Que libro pudo ser? Uno de tantos


De los dos mil que para mi recreo


He comprado en mis últimos tres años


Y la verdad a comprender no alcanzo


Por qué compre tantisimo al librero


Si no estoy para leer tal como veo


Y aún leyendo por diez no leeria tanto.





Ahora cuando cojo un libro, si a lo largo del primer capítulo no me dice nada lo aparto. Si logra interesarme en cierto modo lo leo hasta que me decepciona. El algunos, llego hasta el final generalmente sin pena ni gloria. Pero si tengo la suerte de que me emocione y veo que hay en el, algo que vale la pena aplazo su lectura para poder saborearlo en su momento, de forma que ya tengo algunos a los que acudo a releer poco a poco sin atreverme a seguir por miedo a que me defraude, releyendo muchas veces los capitulos o los párrafos que tienen garra.

No exijo mucho, me conformo con la grandeza de lo cotidiano, con lo que generalmente pasa al lector desapercibido, con lo que los críticos no encuentran y de lo que ni el propio personaje se percata aunque lo esté viviendo, pero que está ahí latente, esperando que alguien aprecie su carga de sentimiento, de decepción , de esperanza, de amor, de angustia de fracaso ante la incomprensión, de la lucha por la supervivencia sintiendose incapaz de traicinar las convicciones, de apego a una vida sin perspectivas o de depresión ante una decepción que puede empujarte a la muerte cuando nada te falta, todo aquello que se puede expresar haciendonos esbozar una sonrisa mientras sentimos que una lagrima se nos escapa.

No hay duda de que la escena representada será vista a través de un prisma y que cada lector ocupará un vertice diferente según su estado de animo o su propia experiencia pero la realidad, los hechos concretos ahí estarán por siempre escritos a la espera de ser decubiertos.

Traigo el ejemplo de "Aventuras, Inventos y Mistificaciones de Silvestre Paradox" de Pio Baroja, capitulos XIX y XX.

Sin entrar a comentar su estilo, ni la forma de plantear los hechos, trás una infinidad de fracasos que lo han llevado a la mas angustiosa de las miserias, un hombre de bien que en otros tiempos ha sido respetado, ya muy cargado de años se vé encerrado en su cuarto por los acreedores, que creyendo que tiene dinero no lo dejan salir si no paga sus deudas. Es Nochebuena y está hambriento. Su unica posibilidad es escapar a través de un traga luz pero está demasiado alto. Sus intentos para escapar a una libertad en la que solo le espera la miseria y posiblemente la carcel parecen inutiles. Tiene la suerte de estar acompañado en su encierro por un unico fiel amigo que está en su misma situación y que ha compartido su miseria y las últimas pesetas recibidas por los objetos que aún tenian algún valor y que ya habian empeñado mucho antes, están humillados en su amor propio y su dignidad está tan resquebrajada que no dudarian mendigar un pedazo de pan si pudieran, planteandose si lograran escapar donde podrian acudir para que les dieran algo de comer.
Trás las peripecias por conseguir el logro heroico de su fuga y ante la presencia de un mundo del que ya nada pueden esperar solo una luz endulza su amargura, la ilusión de conseguir veintiseis pesetas para poder sacar un billete de tren y dirigirse al pueblo donde nació. Es una nueva e insolita ilusión, volver al pueblo que abandonó porque alli no podia encontrar lo que buscaba, para volver al mismo lugar cincuenta años despues como refugio a su última esperanza.

domingo, 5 de octubre de 2008

REGALO DE NAVIDAD


Cuando la empresa Sufeco, S.A., (Sucesores Fernando Corral), promotora y constructora de la Colonia Corral y de los Apartamentos Valencia, de los que yo era Administrador, decidió marcharse de Benidorm, para realizar dos proyectos de gran envergadura en las ciudades de Sevilla y Huelva, concretamente los dos Parques Alcosa, (Alfredo Corral, S.A.), con mas de diez mil viviendas en cada uno de ellos, tanto los cuatro o cinco solares de los que disponiamos, como el stock de materiales de construcción que habia concentrados en uno de ellos, fueron vendidos a una empresa llamada Promotores Reunidos, S.A.

Como no consideraba interesante para mi , desplazarme tan lejos de mi entorno y el Director Gerente de Promotores Reunidos propuso contratarme, no lo pensé dos veces y me quedé con el, obteniendo además una importante mejora de sueldo. Mi Jefe cuyo nombre no voy a citar por cuestiones que algún día comentaré, fué para mi y sigue pareciendomelo una de las mejores personas con las que he tratado en mi vida y como muy buen empresario que era no perdió tiempo y comenzó las escavaciones de lo que iban a ser la Primera, Segunda y Tercera Fases de los Edificios Navasa, cuyo emplazamiento estaba en un solar tambien lindero a la carretera de circunvalación, frente a Los Apartamentos Valencia Bloques I y II. Entre el gigantesco socavón y la carretera se levanto un grandisimo letrero en el que se anunciaba la promoción de las viviendas que se iban a construir y la inmobiliaria de cuya venta se iba a encargar, siendo la Inmobiliaria Luis Polanco, sita en la Avenida de los Almendros la que se hizo cargo de la Exclusiva de Venta.

Se terminó la excavación sin que nadie pasase por la Agencia Inmobiliaria a interesarse por algún aspecto de la obra y mi Jefe todas las semanas se desplazaba a Benidorm, desde Madrid, con la esperanza de que hubiese cuajado alguna venta. El caso es que era un verdadero chollo, las viviendas normalitas se vendia a 499.400,- ptas. con una entrada de 50.000,-, 96 letras de 3.900,- y 75.000,- ptas. a la entrega de llaves. Digo que era un chollo porque además de tener un precio muy asequible, en relación a otras promotoras, la cantidad de amortización mensual 3.900,-ptas. era quizás mas baja que un alquiler. Esto me hacia pensar que la agencia no estaba empleandose a fondo y como me dolia ver la decepción de mi Jefe cada vez que llegaba, rescaté de entre mis papeles viejos una agenda en la que habia ido anotando como Administrador de Sufeco, S.A. los nombres y domicilios de las personas que se habian interesado por negociar la compra de una vivienda a través de nosotros si algún día decidiamos volver a construir y me planteé un programa de ventas. Lo primero fué comentar la idea a mi Jefe que la aceptó con gran beneplácito dada la inoperancia de la Inmobiliaria y a su lógica necesidaz de liquidez. Advertido de que si llamaba por telefono podria no encontrarme en la oficina ya que mis gestiones eran de calle organicé mi fichero y comencé mi labor, con un éxito tal que cuando regresó a la siguiente semana tenia sobre la mesa tres contratos de compra con sus correspondientes letras de cambio aceptadas. ¡Que entusiasmo aprecié en su gesto y con que alegria nos dirigimos a la Agencia para dar la noticia!. D. Luis Polanco noté que se sintió algo humillado pero componiendo el gesto me dijo: Sr. Cabrera, digame que comisión le tengo que pasar por cada venta que Vd. realice. Yo no quise aceptar nada en absoluto por mi condición de empleado de la Promotora, pero me insistió manifestando que a el le quedaban quince mil pesetas por cada venta y no era justo que no participase de ese beneficio en las ventas que yo realizara por lo que dió instrucciones para que en el gráfico de ventas se reflejase la C, inicial de mi apellido, para controlar mis logros y de esa forma asignarme periodicamente la parte de mi comisión que me correspondiese y que según el iba a ser importante. Paralelamente a las ventas que fuí realizando observé que algunas personas no compraban porque no disponian de las cincuenta mil pesetas de la entrada y sin embargo podian pagar una cantidad mas elevada de amortización por lo que propuse a mi Jefe financiar de forma paralela tanto la entrada como las 75.000,- ptas que tenian que pagar a la entraga de llaves, lo que mejoraba nuestros ingresos por papel negociable y los compradores no sentian sobre sí esa Espada de Damocles que suponia tener que afrontar de una vez esos desembolsos. Dicho y hecho. Todos los que se habian quedado dudosos en la compra la acptaron inmediatamente bajo estas nuevas condiciones y mis visitas a la Agencia eran diarias con dos, tres incluso hasta cinco compradores. Pasadas unas semanas los gráficos de la Agencia albergaban tantas Ces que pasaban casi desapercibidas las casillas cuyas ventas habian sido realizadas directamente por la inmobiliaria. Como estabamos acercandonos a la Navidad y el Sr. Polanco no respiraba le comenté que queria hacerle un buen regalo a mi esposa pero que no me atrevia hasta saber que cantidad se me iba a liquidar; muy sonriente y con un cinismo tan solo comparable a los politicos que yo se y me callo por no lastimar susceptibilidades, me contestó que no me preocupase que iba a recibir un muy buen regalo.
El día 22 de Diciembre, estaba comiendo cuando llegó a mi casa el ordenanza de la Agencia con un paquete casi tan grande como el. Le dije que se esperara para darle una propina y abrí la tremenda caja en la que encontré barras de turrón de todos los sabores, tortas imperiales , una botella de wiski y dos de champañ, frutas en dulce a mansalva y no se cuantas cosas mas, pero el sobre que esperaba no apareció por ninguna parte. Le pregunte al ordenanza si no le habia dado nada mas para mi y movio negativamente la cabeza. Saqué una pera en dulce para dejarmela como postre, volví a cerrar la caja y tomando una cuartilla le escribí:

Miré todos los rincones
mas no encontrando el talón
ahí te devuelvo el turrón
metetelo en los cojones.

Este fué el final de una hermosa amistad. A partir de ese momento me retiró el saludo y fuí considerado persona non grata en esa oficina, teniendo por desgracia que acudir a ella a mi pesar por razones de fidelidad a mi empresa. Y lo mas triste es que siempre fué él el que me prometió lo que yo nunca le pedí, por lo que en realidad se traiciono a si mismo y de paso recibí una lección que vale mucho mas que el dinero que pudiera darme.

sábado, 4 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE - TERCERA Y ULTIMA PARTE


El sueco aún hizo algo más por nosotros. Nos sacó de París y nos dejó en la salida a Evry, la más adecuada para nuestro viaje de regreso. Esto se dice muy pronto pero para salir de París y llegar a la carretera tardamos mas de dos horas.

De Evry a Lyón las etapas fueron mas bien cortas. El trayecto mas largo lo hicimos a bordo de un flamante Peugeot 404 recien estrenado en el que viajaban padre e hijo y en el que por primera vez en mi vida vi marcar en el cuenta kilometros velocidades por encima de los 150 km.

Una vez pasados Valance y Orange llegamos a Nimes, allí nos informaron que para ir a Marsella debiamos habernos desviado desde Orange hacia Avignon, pero aún pudimos rectificar por Arlés aunque a costa de hacer algunos kilometros mas. Llegamos a Marsella ya de noche y nos apeamos en el mismisimo Puerto. Como teniamos que preparar la cena buscamos un rincón apartado del transito, que estuviese protegido de la brisa, para que no se nos apagase el hornillo de alcohol y encontramos un recodo en forma de L, cuyo rabo mas largo, en paralelo al mar, se perdia en una oscuridad burlada por la hermosa luna llena que rielaba su resplandor sobre las aguas y nos permitia ver con la colaboración de los destellos de nuestro hornillo no solo nuestros rostros sino tambien las cosas que precisabamos para hacer la cena.

Me dejó Antonio preparando la cena y se fué a explorar aquel malecón que mejor cuidado podia haber sido un precioso paseo junto al mar. Estaban ya casi fritas las patatas cuando llegó con cierto apuro seguido de cerca por dos elementos con no muy buena catadura. Les pregunté en francés que querian y me contestaron con gran desfachatez que solo querian

fuego. Yo por entonces me defendia bastante bien con el francés, aunque ahora lo tango casi olvidado. Les dí fuego y por la forma que arroparon mi mano entre las suyas confirmé mi sospecha de que eran maricones. Cuando vieron las bolsas de la tienda de campaña nos invitaron a pasar la noche en su casa y no pude evitar un escalofrio que me recorrió desde la nuca hasta el último hueso de la rabadilla y con mucha educación decliné la invitación alegando cantidad de estupideces.

Una vez se marcharon, estuvimos mas atentos a las entradas y salidas del malecón, llegando a la conclusión de que se trataba de un amplisimo rincón romántico frente al mar, punto de encuentro de maricas y degenerados por lo que debiamos salir de allí de inmediato si no queriamos correr riesgos irreparables. Cenamos, recogimos e iniciamos nuestro peregrinar por las calles y avenidas cercanas al Puerto que veiamos mas iluminadas, arrastrando casi nuestra impedimenta y con un cansancio tan patente que casi podiamos hablar con el. Oimos música al pasar por una Boit. Era un semisotano decorado de forma sicodelica con una clientela de aspecto superexistencialista y unas francesitas apetitosisimas . Nuestra entrada en aquel antro cargados con la maleta de Vidal, mi mochila y las dos bolsas de la Tienda de Campaña, sin contar con nuestro aspecto, que debia ser deplorable, inquietó a la concurrencia y vino a empeorarse la situación cuando el mozo comentó en la barra que solo habiamos pedido un poco de agua. Regresó el mozo acompañado por el dueño que muy amablemente nos invitó a que abandonasemos el local.

Ya era bastante tarde, los bares estaban cerrados, pero en uno de ellos no habian retirado las mesas de la terraza. ¡Que felicidad poder sentarnos comodamente sin tener que rehuir al camarero!. Aquella felicidad duró unos segundos, tras los cuales apareció un individuo que tenia a su cargo la vigilancia de aquella zona y que con cierta rudeza nos invitó a que siguiesemos nuestro camino. Al ver que eramos españoles se mostró mas complaciente y se sentó con nosotros confesandonos creo que con cierto orgullo que era exiliado por la Guerra Civil. Empezó las criticas con pequeñeces que mas valia ignorar, tal era el cansancio que arrastrabamos, pero poco a poco se fué poniendo mas incisivo, ofensivo y detestable, esgrimiendo mentiras que no pude ignorar. Traté de desmentir sus errores y le invité a que se diese una vuelta por España y comprobaria que estaba equivocado. Pero ante su fanática y reiterada insistencia en defender mentiras evidentes y ante los insultos a España que ofendian mi dignidad, enfervorizado por mi orgullo patrio le dije que era un perdedor, mentiroso y amargado. Vidal, antes de que reaccionara aquel energumeno ya habia recogido la mayor parte del equipo y me arrastraba a trompicones mientras el jodido exiliado miraba a un sitio y otro buscando cualquier objeto que nos pudiera lanzar y despotricaba blasfemias y toda clase de insultos. Comprendo que con la leche que han mamado, los descendientes de tipos como aquel sigan manteniendo ese odio enfermizo hacia la derecha

Salimos de Marsella en un camión de carga de gran tonelaje. El conductor al ver que nos dormiamos nos invitó a que pasasemos a la litera. No os podeis imaginar lo amplia y confortable que era y estaba climatizada. Nos despertó un poco antes de llegar a Narbonne ya que el se dirigia a Toulouse y se apartaba de nuestra ruta a Perpignan. Desde Narbonne hasta la campiña de Perpignan viajamos en una berlina Citroën 2 CV. cuyo conductor, un chaval jovencisimo, demostró que estaba mas loco que una cabra por la velocidad con que tomaba las curvas en las que girabamos con tan solo dos ruedas en el suelo mientras el se reia escandalosamente, pero hay que reconocerle que manejaba aquel coche con tal habilidad que siempre que he subido en uno de ellos, me he acordado de él. Nos apeamos a media tarde en un lugar muy apropiado para acampar. Era una inmensa llanura y junto a nosotros un unico pero frondosisimo Olmo que nos protegia del sol del atardecer. Aunque aún quedaban algunas horas de luz decidimos quedarnos a pernoctar allí porque nos parecia imposible encontrar otro lugar mas apropiado. Bajo el Olmo Vidal se puso a escribir y yo imaginaba la hermosisima casa que podria construirse en aquella llanura inmensa. De pronto Vidal se abofeteo en la mejilla, enseguida ota vez y después otra. A mi tambien me estaban molestando algunos mosquitos que revoloteaban por mi entorno, pero como si de una aparición se tratase, de momento, se levantó relativamente cerca de nosotros una nube negra que se nos acercaba formando unas figuras amorfas y tremulas del tamaño de un gran edificio de diez plantas, para que os hagais una idea, como si fuese un tornado pero igual de ancho por arriba que por debajo. Lo que mas intimidaba era el sonido, murmullo, zumbido, que emitia aquel monstruo para el que no puedo encontrar ninguna onomatopeya que le encaje Cuando quisimos reaccionar ya se podian contar por cientos los mosquitos que nos asediaban, no quedandonos mas remedio que sacar la tienda con la mayor rápidez, abrir la cremayera y meternos de cualquier forma como si de un saco se tratara. No pudimos, sin embargo, evitar el que con nosotros entrasen tambien gran número de mosquitos que gracias a Dios pudimos casi eliminar con mucha paciencia. Estando en estas labores quedamos en la mas absoluta oscuridad, la terrible nube nos habia engullido y el zumbido era tan agudo que dañaba nuestros timpanos mientras sentiamos nuestros cuerpos empujados y apretados por aquel gigantesco enjambre que nos envolvia. Esa noche no cenamos. la mochila y demás bartulos habian quedado fuera de la tienda que no era mas que una gran bolsa en la que estabamos envueltos como dos grandes pedazos de carne, sin atrevernos a abrir ni siquiera para que entrara un soplo de aire fresco ante el temor de que en un segundo pudieran invadirnos miles de mosquitos.

Al día siguiente Antonio estaba hecho un pan de ronchas mientras yo no tenia ni una. ¿Alguien me lo puede explicar?. A pesar de no haber cenado salimos de allí tambien sin desayunar. El susto del día anterior nos empujaba a salir lo antes posible. La suerte nos acompañó y en un par de horas llegamos a Le Boulou. Estabamos desmayados, eran ya casi 24 horas sin comer y al entrar en la Boulangerie yo llevaba la bota de vino en bandolera y noté que el dueño del establecimiento le habia echado el ojo. No habiamos hecho inventario-balance pero suponia que iriamos justisimos para llegar a España sin pasar hambre, así que me dejé querer del dueño e incluso para incentivarlo bebí un trago empinando el codo lo mas alto que pude para que el vino se viese caer desde alto. Hizo efecto la estratagema y de inmediato me pidió que le vendiera la bota. Conseguí mucho mas de lo que me habia costado, además de llevarnos gratis la compra del día y dos bocadillos muy bien surtidos que nos comimos allí mismo, regando nuestro almuerzo con los últimos tragos que dimos de aquella bota de vino que, con tanto acierto, me equipó mi madre y que tan buenos servicios nos prestó.

De Le Boulou pasamos a la Junquera por donde atravesamos la Frontera de regreso a España y ya a la altura de Tarragona nos permitimos el lujo de desviarnos para bañarnos en el Mare Nostrum, en las playas de Salou y Cambrils. Nuestra última etapa de Auto Stop nos llevó a Valencia donde Vidal me sorprendió, demostando lo buen administrador que habia sido, dandonos el lujo de comer en un restaurante y sacar los boletos de regreso a Elda en Autobús, dejando como colofón final la entraga de 150 ptas. equivalentes al 50% de las trescientas Ptas. que aún nos habian sobrado de aquel viaje en el que dimos la vuelta a Francia en 4o días con un presupuesto entre ambos de 1.900 ptas. que nos permitió comer en restaurante, viajar en autobús y repartirnos aún 300 ptas. cuando regresamos. A partir de ese viaje nuestras vidas dieron un giro de 180 grados pero siempre nos quedó abierta esa puerta por la que curiosamente ambos hemos vuelto a pasar mas de una vez en busca de nuestro destino.



FIN DE UN VIAJE INOLVIDABLE

viernes, 3 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE - SEGUNDA PARTE



En mi cuarto día de soledad decidí dar una muy rápida escapada a Irún para comprar algunas cosas imprescindibles, pero, sobretodo recabar, via telefonica, cualquier información sobre Antonio. Mi desesperación ya estaba al límite.
Al ir a cruzar un paso de cebras, al otro lado de la calle, ví a Antonio que me observaba sonriente.
Cuando se puso la luz verde corrimos y nos abrazamos como en la mas tierna de las escenas de amor. ¿Serán maricas? imagino ahora que pensarian los que nos vieron.
Vidal habia terminado el recorrido de su viaje pero solo le quedaban setecientas pesetas. Podia mandar un telegrama a su padre para que le enviase un giro postal, pero esto podia retrasar como mínimo tres o cuatro días nuestra salida, por lo que decidimos aventurarnos con lo que disponiamos y trás facturar a portes debidos todas las maletas salvo la de sus objetos personales, recogimos la tienda y nos dispusimos a atravesar la Frontera a pie ya que estaba a doscientos metros del que habia sido mi campamento. Como mejor administrador delegué en Antonio la caja y la intendencia diaria que escatimó con unos resultados impresionantes como ya vereis.
Habia en nosotros un reto que estaba por encima de otras consideraciones. " Queriamos dar la vuelta a Francia aunque tuvieramos que renunciar a saborear paso a paso nuestro recorrido por ciudades y parajes que en verdad merecian la pena. Habia que tener en cuenta que Francia era muy grande y nuestras reservas muy pequeñas.
Llegamos a San Juan de Luz teniendo la suerte de ser recogidos casi de inmediato por unos recien casados que se dirigian a Burdeos y que regresaban de Pamplona donde habian disfrutado de las Fiestas de San Fermín en su viaje de luna de miel. ¡Que bien lo habian pasado y que agradecidos estaban por la acogida que les habia dado el pueblo navarro! Se veia en la forma en que querian corresponder a nuestros compatriotas pamplonicas revertiendo en nosotros todo el agradecimiento que sentian. Nos abrieron las puertas de su casa, nos invitaron a cenar y tambien alli pernoctamos, lo que para nosotros , en nuestras circunstancias supuso un verdadero lujo.
Al querer colaborar mi amigo Vidal cerrando las puertas del garage se aplastó un dedo y su grito de dolor fué el enunciado de los terribles días que pasó y me hizo pasar por el insoportable mal genio que su malestar le provocaba. Yo lo comprendia, pero llegó un momento en que no pude sufrirlo mas y lo abandoné, era la mejor decisión si no queria cometer un crimen, pero cuando mas convencido estaba de que mi actitud era la acertada me acordé que era él el depositario de todo nustro dinero, por lo que tuve que comerme todo mi orgullo y volver.¡Cuanto comprendí en ese momento a las mujeres que aguantan a sus maridos insoportables por el mismo motivo que a mi me movia.
El matrimonio de Burdeos fue genial, no solo nos hizo pasar una velada magnifica sino que además, al día siguiente nos preparó unos bocatas y nos llevó en el coche hasta las afueras para que reemprendiesemos el viaje.
Nos recogió un representante de vinos cuyo coche estaba hasta los topes de botellas y marrajas, teniendo que hacernos un huequecito para que pudieramos apoyar media nalga sobre alguno de los bultos y se empeñó en que entrasemos con el a todas las tiendas, estaderos, bares y chiringuitos que iba visitando y por cierto se fué alejando de la via principal metiendose por puebluchos y aldeas. Pero como en cada visita, para hacer boca , sacaban queso y entremeses con que acompañar el vino, nosotros nos poniamos las botas a pesar de las risas de nuestros anfitriones que comprendian nuestro desmayo y en francés hacian chistes de nuestro voraz apetito. Que lástima tener que abandonar a aquel hombre tan agradable y generoso. Nos regalo un par de botellas y nos despedimos, aunque nos dejó en un sitio que no habia mucho transito. En lo que quedaba de luz practicamente no tuvimos oportunidad; los poquisimos coches que circulaban iban a las aldeas que habian a diez kilometros a la redonda. Plantamos la tienda y preparé la cena. Solia hacer alguna sopa de fideos o de huevo y despues un baso de leche y unos trozos de queso de La Vach qui rit o Camenbert; a veces hacia patatas fritas o un buen bocadillo de sardinas o atún regados por unos buenos tragos de vino. La leche era optativa, ya que era un producto barato, como casi todos los alimentos de primera necesidad.
Al día siguiente tras desayunar sin interrupción ya que por suerte o por desgracia no apareció ningún coche, quisimos aprovechar la sombra de los chopos y la frescura de la mañana, avanzando por la carretera para hacer algo de ejercicio. Ambos lados de la carretera estaban cercados y tras las cercas habian hermosas vacas blanquisimas pastando. En aquella paz y belleza y con el estómago lleno me puse a cantar a todo pulmon: "Amor es gloria, amor es vida. Todo en la vida respira amor, etc." Y de un lado y otro fueron acudiendo las vacas que formando dos nutridos grupos a derecha e izquierda de la carretera nos escoltaron hasta que se me acabó el repertorio. El día iba avanzando de forma alarmante sin que nadie nos parara y el nerviosismo se hacia patente. Anocheció y tuvimos que pernoctar a un par de kilometros de donde nos dejara dos días antes nuestro amigo el enólogo y como al día siguiente en las dos primeras horas seguiamos en el mismo sitio, ante el pánico, decidimos ponernos uno a cada lado de la carretera decididos a tomar cualquier coche que nos parase fuera cual fuese su destino. Si el azar nos hubiese deparado un coche en dirección sur, nuestro recorrido hubiera terminado en las enormes praderas de aquella apacible campiña pero la suerte nos condujo al norte y muy al norte por cierto, nada menos que a París. Un Wolgswagen, nuevecito, conducido por un sueco de unos 35 años, rubio, con el pelo corto a lo militar, con una estatura por encima del 1,80 cms. muy delgado pero con apariencia atletica, introvertido y muy respetuoso tuvo a bien parar a nuestra altura y preguntarnos a donde íbamos. Le contestamos que hasta cualquier punto en dirección Paris y sin mediar mas palabras nos invitó a subir. No nos dió la alegria de comunicarnos su destino hasta que acampamos. Me imagino que no querria involucrarse sin saber que clase de tipos éramos y cuando descuibrió dos almicas de Dios no tuvo la menor duda en compartir su coche con nosotros. Nos consultaba para parar, para reanudar la marcha; para decidir el lugar de la acampada, incluso la hora de salida al día siguiente. Salvo que lo invitasemos, jamás entró en nuestra tienda. Siempre durmió en su coche y que nosotros sepamos durante el tiempo que compartimos el viaje solo se alimentó de croisant, de los que debia tener unas grandes existencias (nunca lo vimos reponer su despensa) y de lo que nosotros le ofreciamos, ya que a pesar de la avaricia impuesta por nuestra necesidad, nos preocupaba tanto su delgadez y su inanicción que temiamos por su salud y le pasabamos con la mayor solicitud bien fuera un par de huevos duros o un vaso de leche, o un buen trozo de queso, incluso a veces un buen bocata de sardinas con los consiguientes tragos de vino que al fín logro beber directamente de la bota. El sueco nos proporcionó la tranquilidad. Estar con el significaba tener resuelto nuestro transporte en casi la mitad de nuestro recorrido programado. Pasamos por ciudades tan importantes como Angulema, Poitiers, Tours, Le Mans, Chartres, Versalles,coronando en PARIS.
En Paris estuvimos casi un día completo. Sin el sueco no hubiesemos visto nada. El nos dió un paseo por Los Campos Eliseos, pudimos ver la Tumba del Soldado Desconocido, Nos llevó a ver Le Sacré Coeur en Mont Matre gozando sin ninguna prisa de toda su panoramica impresionante y sobre todo nos llevó a la Torre Eiffel. Destaco esta visita porque para subir habia que pagar un boleto cuyo importe variaba según la altura a la que que querias llegar. Habia tres tramos y el precio era prohibitivo para nosotros. El sueco ya habia sacado su boleto hasta la cúspide y nos preguntaba si ibamos a subir. Nuestras excusas, aunque rebuscadas, evidenciaban nuestra penosa situación economica y aunque al sueco mas bien no se le veia sobrado, miró con atención el fondo de su cartera, levantó sus ojos hacia el cielo no precisamente para orar y tras alzar y bajar su testa varias veces y tocar con la llema de su pulgar las llemas de sus dedos meñique, anular, corazón e indice por este órden tambien varias veces, hinchando el pecho y con una sonrisa casi de oreja a oreja EN SUECO, pero como si estuviese subtitulado por sus gestos y su alegria nos dijo: VAMOS A SUBIR LOS TRES, YO OS INVITO. Os aseguro que lo comprendí perfectamente porque de inmediato saco nuestros boletos y pudimos hacer algo que jamás volveremos a repetir en nuestras vidas y de lo que siempre hemos podido presumir a lo largo de ella, HABER SUBIDO A LA CUSPIDE DE LA TORRE EIFFEL.

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

miércoles, 1 de octubre de 2008

UN VIAJE INOLVIDABLE PRIMERA PARTE


Mi amigo Antonio Vidal y yo eramos un par de soñadores recalcitrantes que imaginabamos, programabamos y sobre todo discutiamos, a todas horas, sobre cualquier cosa, incluyendo aspectos de nuestra vida presente y futura. Habiamos hecho un listado de las actividades que podian servirnos de trampolín para lograr mas altas y ambiciosas metas y la verdad es que poco a poco las habiamos ido descartando casi todas. No podiamos destacar en ninguna actividad atletica porque no estabamos dotados para ello, ni tener porvenir en el deporte ya que nosotros mismos conociamos nuestras limitaciones, incluso en materia futbolistica que por aquellos tiempos era una practica generalizada y una salida a considerar. En una palabra, no destacabamos en nada, de nada, de nada, pero habia algo que si nos ilusionaba y que siempre consideramos una posibilidad dentro de nuestras facultades, era algo intrinseco, que solo nosotros conociamos pero que nos sentiamos muy capaces de desmostrar en su momento. Nuestro proyecto, programado con pelos y señales era un soñado viaje a Hollywood, donde naturalmente descubririan nuestro talento interpretativo y pronto llegariamos a la cúspide de la fama. Eran los tiempos en que estaba de moda James Dean y nosotros queriamos emularlo añadiendo a las caracteristicas de su singular personalidad algunos otros matices de otros actores muy admirados por nosotros, así como algunas triquiñuelas de nuestra propia cosecha, fundamentalmente en la forma de andar y de mirar que iban a admirar al mundo entero. Aún recuerdo casi avergonzado de nuestra inocente ignorancia, como ensayabamos con la mas estricta seriedad y sin mas expectación, a Dios gracias, que nosotros mismos, tratando de ser severisimos jueces o entusiastas críticos que juzgabamos con la mayor ecuanimidad los gestos, poses y movimientos que de forma alternativa ibamos interpretando, escuchando atentisimos los consejos que mutuamente nos ibamos dando y así iban surgiendo las caras de amargura, de alegria, de incertidumbre y alguna que otra de bobo que eran las que mejor haciamos.

Me he visto obligado a hacer estos comentarios para que mis lectores tengan una clara idea de la formación, madurez y cordura de las que tanto mi amigo como yo eramos acreedores por aquellos tiempos, pero tambien quiero que no se precipiten en sus juicios y tengan muy en cuenta que nuestra "equivoca" formación era equivoca por la deformación de las formaciones llamemos experimentadas; que nuestra inmadurez era adorable porque era consecuencia de nuestra total ausencia de malicia y que nuestra cordura que aparentemente rayaba en la ignorancia no era mas que una muestra de la mas dulcisima y entrañable de las inocencias. Es decir, que a la edad en que actualmente la juventud ya se siente vieja, nosotros todavia eramos unos verdaderos adolescentes.

Juanito, me dijo un dia mi amigo Antonio, si te atreves, con poco dinero podemos recorrernos toda Francia en Auto-Stop. Yo no sabia exactamente que era eso del Auto-Stop y me pareció maravilloso. Lo de Hollywood era un sueño pero lo de Francia estaba a nuestro alcance. Teniendo en cuenta que no tendriamos mas gasto que la alimentación, solo habia que calcular el costo de un bocata y multiplicarlo por el número de bocatas que nos fuesemos a comer en el tiempo que durase el viaje, teniendo solo que tener en cuenta la diferencia en el costo de los bocatas según fuesen de jamón, de queso, de salchichón o de mortadela, aunque tambien podriamos deducir las existencias que pudiesemos llevar directamente desde casa. Hechos los calculos y comprobando nuestra liquidez aplazamos el viaje hasta primeros de Julio del que creo que fué año 1.960 . Vidal terminaria su ruta de viajante de la fábrica de su padre a primeros de dicho mes en San Sebastian y a mí me venia de perlas para poder ahorrar algo mas y recoger en metalico los regalos de mi santo y cumpleaños que se celebraban el 24 de Junio. Salí el día 1 de Julio de 1.960 con rumbo a San Sebastián donde me reuniria con Antonio en la Pensión..., mi impedimenta era bastante voluminosa y además repartida en tres bultos, lo que hacia mucho mas engorroso su acarreo: Una mochila, con cantimplora incorporada, de aquellas del Ejercito que luego heredó la Falange, grande y pesada con muchisimos apartados y bolsillos que se cerraban con hebillas y correas de cuero y en la que mi madre metió todo lo imaginable para mi desespero y que despues todo, todo, nos fue tan útil y necesario. Recuerdo como importantisimo: Una manta, ya que a pesar de la fecha en que salimos, hubo noches en las que pasamos verdadero frio. Un botiquin del que tuvimos que echar mano en mas de una ocasión, una bota de vino de la que ya hablaremos y un hornillo de alcohol que tan útil me fué para mis labores culinarias, además de la linterna, la botella de alcohol, las latas de conservas y dos fiambreras con tortillas y entremeses variados y dos barras de pan blandito y aún caliente cuando salí. La Tienda de campaña iba metida en dos bolsas de color naranja chillón . En una iban los elementos metálicos, no muy voluminosa pero muy pesada y en la otra la tienda propiamente dicha, no tan pesada pero si muy voluminosa. En pocas palabras un coñazo. Hice un viaje record. En dos días estaba en San Sebastian, habiendo cubirto cinco etapas: Elda- Madrid - Burgos - vitoria - Tolosa - San Sebastian, pero en la Pensión no hubo mas muestras de vida de Antonio que un recado telefonico para el Sr. Cabrera en el que decia que llegaria entre el cinco o seis de Julio. Para mi era prohibitivo instalarme en la pensión. Dejé una nota para vidal indicandole que me dirigia a Hendaya y que plantaria la Tienda lo mas próximo a la Frontera. Tuve que salir hasta las afueras en un taxi. Yo iba viendo el consumo del taximetro con gran desolación porque cualquier gasto extra me desnivelaba. Una vez llegué a un lugar decuado el taxista me pidió el doble de lo que marcaba el taximetro cuyo importe ya era lesivo. Viendo mi sorpresa me dijo que habiamos superado el perimetro de circuito para taxis y que tenia que cobrarme el retorno. ¿Que cara me veria para decirme? :" Se lo debia de cobrar pero no voy a hacerlo, deme solo lo que marca el taximetro". Muchisimas gracias, taxista desconocido, si te sirve, valga mi recuerdo como pago.

Muy pronto me llevaron hasta la misma Frontera, empezando de inmediato a buscar el punto mas adecuado para instalar la tienda. A no mas de doscientos metros se distinguia un lugar bastante frondoso y dado el calor que hacia senti deseo de instalarme alli. Era el cauce de un arroyo seco que tenia la frescura de su frondosidad y que lindaba exactamente con la carretera. Un punto de facil descripcion para que Vidal pudiera localizarme. Instalada la tienda me dirigi al telefono mas proximo para comunicar exactamente el punto en que tenia que encontrarme D. Antonio Vidal. Los que me conoceis podeis haceros cargo de la paciencia que debio tener el recepcionista conmigo cuando le hice repetir paso a paso la informacion que tenia que trasladar al Sr. Vidal, asegurandoos que no me quede tranquilo hasta que le hice prometer solemnemente que trasladaria mi mensaje palabra por palabra.

Ya instalado y con la seguridad de que cuando llegase Vidal a la Pension le darian exactamente nuestro punto de encuentro, me senti tranquilo, seguro y feliz y para celebrarlo abri una lata de sardinas y me prepare un bocata libando de la bota el riquisimo vino que con tanto cariño y acierto me habia pertrechado mi madre y que me supo a gloria. Quizas por el cansancio acumulado o por mis reiterados sobos a la bota o por ambas cosas a la vez, me entro un sopor dulcisimo que me sumio en un profundo sueño. Serian las ocho de la noche cuando desperte. La luz solar estaba muy disminuida pero todavia se veia con cierta claridad y como mi despertar fue tan sosegado como ni sueño pude contemplar, con estupor, que por doquier habian ratas del tamaño de una cobaya que se movian con rapidez inusitada por todo mi entorno. Mis exclamaciones de terror ante tal espectaculo (tengase en cuenta que la rata es el animal que mas me intimida de la creacion) asustaron naturalmente a las ratas que desaparecieron de inmediato, pero yo corri mas que ellas y en unos segundos estaba a gran distancia de la tienda sin importarme abandonar en ella todas mis pertenencias y sabiendome incapaz de volver aunque me hubieran dado todo el oro del mundo.
Ya sabeis que Dios nunca me ha dejado completamente solo aunque a veces se haya mostrado juguetçon conmigo, por eso, hizo coincidir mi aterrada huida con las Fiestas de San Marcial un dia grande por aquellos lares, lo que me permitio alimento y cobijo durante toda la noche, bañada por el chiri miri caracteristico de las latitudes del norte.
Como entraba de tapadillo en las tabernas y el ambiente era tan alegre y cordial no faltaba quien me preguntaba que me ocurria para estar tan aburrido y yo les contaba lo de las ratas que a todos les hacia mucha gracia y me invitaban con picadas de la tierra regadas por los chiquitos de chacolin que entraban como el agua y sabian muy rico. Fue notable el amigable acercamiento, sana la burla por mi temor a las ratas y generosas las invitaciones de aquellos vascos a las que no pude corresponder mas que con la expresion de mi agradecimiento. Ya de madrugada agotado y con los "chiquitos" que ya habian cumplido en mi la mayoria de edad solo deseaba encontrar un lugar donde tirarme a lo largo y sobar la medio mona que arrastraba. Mis pasos me llevaron a la tienda de campaña donde sin encomendarme a ningun santo me deje caer sin importarme un bledo las ratas y quedando dormido como un liron.
Me desperto por la mañana el susurro de una voz que hablaba y silvaba muy quedo, las palabras debian pertenecer al Vasco, ya que no pude reconocer ni una sola, pero si se que sonaban dulces y tranquilizadoras. Abri la cremayera de la tienda y pude ver delante de ella y de espaldas a mi un hombre vestido de forma elegante pero con gran sencillez que sacaba comida de sus bolsillos y la ofrecia a los pajaros. En pocos minutos los pajaros se posaron en los hombros, brazos, incluso cabeza del extraño que los animaba con silvos y palabras que debian significar cosas muy bonitas. Se sento en una piedra, que parecia habia sido instalada alli por el mismo ,quedando de cara a mi. Yo no me atrevia ni a moverme ante algo tan inusitado y sublime, pero el hombre me animo a que me acercara muy despacito y cuando estuve a su altura me dio unos puñados de comida y los pajaros comieron de mis manos y se posaron en mis hombros y en mi cabeza como si me conocieran de toda la vida. Es una de las muchas emociones con las que a lo largo de mi vida me ha premiado la naturaleza y el hombre como parte de la misma.

FIN DA LA PRIMERA PARTE