miércoles, 11 de marzo de 2009

PAGINAS EN BLANCO

Las paginas en blanco buscan verse

con cien mil caracteres abrigadas

y un rosario de ideas se aglutinan

sin que encuentre la forma de expresarlas.

¡Es todo tan ambiguo!,

No encuentro las verdades absolutas

y cuando me insinuo

borro las frases, temiendo terminarlas,

considerando ingenuo

mi intento por hacerlas impolutas

si ya estan mancilladas.

¿Como puedo ensalzar lo que detesto?

La verdad en la bruma está enterrada,

para ocultarla siempre hay un pretexto

y en este desconcierto

su rostro ya se muestra descompuesto.

¿Y todas esas leyes?,

espectros de unos logros malogrados

¿de que sirve ensalzarlas?,

si antes de gozarlas

ya son tristes legajos archivados.

¿Que decisión tomada

no buscó otras ventajas encubiertas?

¿Cuantas veces Honor cerró sus puertas

a las extintas virtudes demostradas

y sin pudor quedaron siempre abiertas,

en pos de la codicia perpetrada?

¿ Quien acepta el por qué de un sacrificio

si pintan a su autor como a un tirano

despreciando lo bueno que un día hizo

y haciendolo pasar por el suplicio

de manchar su recuerdo con engaños?.

Nos parece mas bello el horizonte

a través del cristal de la ventana

y eludimos saber lo que se esconde

tras del mal y del bien que nos proponen

y por eso, ignorantes, nos engañan.

¿Y nuestra libertad?, ¡ palabra clave !,

que enciende la nobleza de la masa,

¿A cuantos arrastraste hasta la muerte?

¿Cuantos lloran bajo de tu estandarte?

¡ Porque al fín no eres mas que una Proclama !

¿Por qué damos silencio a los desmanes,

y a las promesas que quedan incumplidas

y aceptamos acciones encubiertas,

contrarias a las que eran requeridas

con tal cinismo que las hacen nuestras?

¿No son acaso nuestros votos

las llaves que en verdad nos encadenan

repartiendo entre un grupo de mediocres

la impunidad para el logro de sus goces,

que nos humillan y nos envenenan?

¿Acaso es libertad pedir a voces

a través del expectro de una urna,

¡de ignorancia tantas veces llena!,

al verdugo y al juez que nos condena

haciendo de su ley capa y espada

con evidecias mil veces demostradas

a su afición por la actuación nocturna?

¡Democracia intocable, andas muy coja!

Si pronto no te aplican dos muletas

te arrastraras del Congreso en los pasillos,

"que es donde de verdad cuecen las habas".

Me temo que eres ya mofa y escarnio

mientras aquellos que impunes te deshonran

atornillados al asiento de su escaño,

aún a costa de insidias y de engaños,

lograrán su Programa de Partido

no dudando pactar con el diablo.

Por eso les será muy divertido

ver con sed a la mitad de España

y su suelo ya casi repartido,

para lograr el apoyo desabrido

de los "grupos" de mas baja calaña.

lunes, 9 de marzo de 2009

LOS CONVENCIONALISMOS

A veces temo aburriros con mis cavilaciones, pero como las conclusiones a las que he llegado a lo largo de mi vida, me la hacen ver con tal claridad, que casi adivino como se van a desarrollar los acontecimientos, me entristece no compartir esa visión con los demás, sabiendo que les podria servir de mucho en su vida cotidiana y sobretodo en esos momentos de incertidumbre en los que centramos el estudio de la solucion a nuestras inquietudes apoyandonos en convencionalismos que en muchisimos casos son absurdos y en los demás no responden a la verdad absoluta y es por ello por lo que no solemos obrener el diagnostico ecertado para nuestra conclusión final.


La razón no puede responder a un baremo generalizado. Siempre debe surgir, incluso para sorpresa nuestra, tras la deducción razonada y no hay ningún hecho que no pueda y deba contemplarse desde todos sus posibles angulos, y aún así, hay tantas circunstacias que escapan al que quiere deliberar con justicia que siempre quedaria algún aspecto a tener en cuenta. Por eso el único juicio valido es el de Dios que está en posesión de hasta el mas mínimo detalle y en El no hay ninguna animosidad que pueda influir en la conclusión final.


La ventaja de generalizar radica en que de una forma u otra estamos coincidiendo con la opinión mayoritaria y cuando esto sucede, podemos estar vulnerando las excepciones, que aunque confirmen la regla, ahí estan, con su evidente diferenciación y por tanto dignas de juzgarse por separado sin que les afecten los convencionalismos que lastimosamente siempre aplicamos sin tener en cuenta los argumentos que sin duda sobreseerian un juicio traumático; argumentos que por desgracia ignoramos totalmente por lo general.


El valle puede a veces parecernos mas bonito viendolo a través del sucio cristal del ventanuco donde sufrimos nuestro encierro, pero de cuanta belleza prescindimos contemplandolo a través de un marco que no nos deja abarcar la totalidad del panorama. Cuantas cosas que aparentemente pueden parecer deformes y grotescas a través del cristal que opaca nuestros sentimientos y nuestra razón, podrian verse como algo sublime si las afrontasemos, desnudos de la impedimenta que ahoga el horizonte de nuestras miras bajo las aguas turbias de los juicios preconcebidos surgidos de una educación que confunde el mal con el bien, porque para llegar a él se haya podido seguir un camino tortuoso. A veces hay que tomar decisiones con valentia, rozando el pecado y no hay delito cuando todo el posible mal de la acción no tenga otra repercusón que pueda recaer en nadie que no sea uno mismo y si hay algun bien, este, sea en beneficio de terceros. Sacrificarse por los demás es una de las mas evidentes formas de expresar el amor en su expresión caritativa, pero la reiteración, como norma, aniquila la grandeza de cualquier sacrificio que atente sobre nuestra integridad moral. "No podemos evitar que la gaviota se pose en nuestras cabezas, pero seria imperdonable que permitiesemos que hiciese nido y que incubase sus huevos sobre ella. En casos extremos todos podemos ser victimas de nuestras propias decisiones, pero si ellas van encaminadas al bien de otros, SIN PERJUDICAR A NADIE MAS QUE A NOSOTROS, PUEDEN LLEGAR A LA SUBLIMIDAD. Pero en el extraño e insolito caso de que por uno de esos azares vislumbremos ese trasfondo de sublimidad, que cambia nuestro criterio, viendo en la acción de la victima no ya un pecado sino un sacrificio, no un mal sino un bien, ¿ perdonaremos al verdugo que ejecutó su acción sobre la que ahora consideramos victima, siendo como es, el elemento imprescindible para que pudiese alcanzarse el fín último por el que se ha realizado tal sacrificio, a pesar de que ese verdugo pueda desconocer las causas que han movido a ese ser a aceptar lo que el no sabe que es tal sacrificio?. Si nadie hubiese hecho oidos a las peticiones de la victima, ella, no habria logrado los medios para conseguir su fin y por lo tanto su verdugo es su mejor aliado indirectamente. He querido poner un ejemplo que creo todos entenderan pero existen otros de la vida cotidiana que nos afectan a todos, sirva el caso de aceptar un trabajo que nos denigra o nos degrada por la necesidad de llevar un sueldo a casa o cuando damos la cara por nuestro jefe en las situaciones en que el quiere quedar en buen lugar ante una presunta victima o cuando callamos sabiendo que el que lo interpela tiene la razón y con nuestra omisión, por defender al que nos paga, estamos negando un apoyo que con los ojos se nos pide con amargura, etc..En todos los casos estamos sacrificando nuestro honor, nuestros principios y todos nuestros valores para poder alimentar a nuestros hijos, pagar el recibo del alquiler, la luz, el agua, el colegio... y si en la discusión la victima nos invita a que hablemos porque estabamos delante cuando ocurrieron los hechos, la luz, el agua, el colegio el alquiler y el pan de nuestros hijos hablará por nosotros y diremos que no recordamos nada de lo que el dice. ¡Que traumatico para nuestro espiritu! Pero que bendición para nuestra familia que jamás comprenderia que nos hubieramos dejado despedir por no colaborar con nuestro jefe.


En estos últimos ejemplos, esa actitud nuestra, es muchisimo mas grave que en la que expuse anteriormente porque aquí la victima, además de nosotros es la que no ha encontrado nuestro justo apoyo. VEREIS QUE MANIFESTAR UN OLVIDO O NO INTERVENIR APOSTANDO POR LA RAZON PUEDE SER MAS NEGATIVO QUE EL QUE UNA JOVEN PUEDA VENDER SU CUERPO, pero el baremo que establecen los convencionalismos castiga con mucha mas dureza, lo que sin duda menos lo merece.



No os quepa duda de que muchos de los casos que se presentan con exagerados tintes de morbosidad encierran una historia completamente diferente. La mentira es innata en el hombre, hasta en las cosas intrascendentes, benditos los que entran en la excepción que confirma esta regla. Ninguno vemos nuestros defectos, ni queremos aceptarlos, siempre lo hecho, en nuestro caso, estaba justificado, pero sin embargo lo callamos o lo negamos por norma porque en el fondo sabemos que hemos actuado mal y aquí viene lo que puede trastocar el buen orden en nuestra convivencia. La mentira. ¡Que horror, sentirse descubierto en una mentira! Y que cúmulo de mentiras para eludir ser descubierto en una de ellas y ¿por qué?, muy sencillo, porque nosotros somos los mejores jueces de nuesros actos, pero el no ser descubiertos, el permanecer impunes en nuestras cobardías nos da una gran sensación de seguridad, por eso tenemos que fingir y mentir si fuera preciso para mantener una reputación que no merecemos.



Que duro es ser fiel a una verdad que nos desmerece y denigra en el baremo equivoco que ante los ojos de los hombres la valora, pero que satisfacción queda en el espiritu cuando te muestras tal como eres en realidad, sin importarte mas que tu propio criterio desnudo de prejuicios y convencionalismos. La relación social básica comienza con dos y a ellos les incumbre establecer la norma de esa relación. La aparición de un tercero, cuarto, quinto, hasta llegar a un pueblo, una nación, un continente,... no puede afectar al acuerdo establecido por las unidades de la relación social básica, y sus acuerdos no deben ser vulnerados por la opinión de los demás, salvo que atenten contra ellos, si queremos tener una verdadera libertad. La opinión de un grupo ni puede ni debe coartar la libertad individual, insisto, siempre que la libertad individual no atente contra la integridad y a la libertad de los demás.



Si la relación laboral lleva implicito un sometimiento, aunque esté enmascarado por convenios colectivos, no deja de obligarnos. Es algo "inevitable" y todos lo admitimos, pero sin embargo no queremos admitir en los demás, ningún tipo de sometimiento, aunque estuviese pactado y aceptado con todos los beneplacitos, pudiendo además "evitarlo" si le complace.



¿Y para que reincidir en lo que es evidente? Queremos imponer nuestros criterios sin importarnos la opinión de los que piensan de forma contraria y si somos mayoria podemos además imponer leyes que prohiban y coharten a la minoria, es decir, la mitad menos uno. ¿Hasta cuando vamos a estar sometidos a la mayoria?

domingo, 8 de marzo de 2009

LA ERMITA DE SAN PASCUAL BAILON

En Orito, una Pedania de Monforte del Cid y bastante alejada de la Aldea, se ubica desde no sé cuando la Ermita de San Pascual Bailón, hermano laico de los frailes descalzos de San Francisco. Está emplazada en lo alto de un cerro que al sur y al este domina toda una campiña de vides que recuerdo como un vergel y a cuyo poniente y norte se aprecian alguna colinas, estribaciones del cerro principal, que vierten las aguas de las lluvias a través de sus laderas sobre un paraje semidesertico e inhospito de quebradas y alvares socavados por las lluvias torrenciales cuyas avalanchas abrieron en sus tierras blanquecinas, a lo largo del tiempo, amplios y profundos caminos que en una encrucijada que se pierde hasta donde la vista alcanza, forma un laberinto gigantesco y sobrecogedor, sin mas vegetación que espartos y algunos pinos distanciados y raquiticos que descarnadas sus raices sobreviven por un milagro de la naturaleza.
En lo alto del cerro, casi incrustada entre las rocas está emplazada la Ermita, que antaño no era mas que una pequeña concavidad en la que el Santo, pastor de cabras, se refugiaba de las inclemencias del tiempo y en la que tras su muerte y canonización fué instalada, tallada en madera, su imagen que en verdad tiene tal sencillez y es tan acertada y natural su expresión que cuando te acercas sientes un inmenso deseo de haberlo podido conocer personalmente. Tal es el talante de ese San Pascual, que inspira confianza y despierta devoción.
Aunque de lejos, siempre que pasabamos con el coche frente a la Ermita, camino de Alicante, ya mi madre cuando vivia, o mi esposa cuando mi madre nos dejó, decian en voz alta:Pascual ¿que haces? y todos contestabamos: "Señor, contemplo" y ya todos: "Bendito sea el Santisimo Sacramento", estas frases se repetian tres veces y después rezabamos un Padre Nuestro.
El acceso de los penitentes a la cueva se realizaba por una rampa, tan descarnada ya por la erosión que era dificilisimo el ascenso, por lo que las personas que no estaban en plenas facultades físicas tenian que dar un gran rodeo por un sendero también abrupto pero mas transitable.
Rodeando al Santo y sin un hueco que no estuviera ocupado, tanto en el techo como en las paredes, colgaban las ofrendas que sus fieles habian depositado en reconocimiento a las concesiones que el Bendito San Pascual les habia hecho y en los días de su fiesta, día 17 de Mayo acudian de todos los rincones penitentes,fieles, curiosos, invalidos, enfermos, pobres y desahuciados además de una caterva de tullidos que exhibian sus miserias esperando una limosna por caridad. Los tiempos cambiaron y se amplió el recinto de la cueva y anexo a la misma se construyó una nave socavada en la roca para poder dar cabida a un mayor número de personas. En otra, de obra, se instalaron las ofrendas y aún se hizo una más para encender las velas y luminarias que antes se encendian en el altar y que por su número provocaron en cierta ocasión un conato de incendio que puso en peligro la integridad de la imagen. Los alrrededores de la Ermita que antes eran de tierra y a veces barro fueron embaldosados y el sendero del que hablé anteriormente se ensanchó y se pavimentó, permitiendo la subida de los coches hasta un extenso aparcamiento a pocos pasos de la Ermita.
Quizás todos estos cambios puedan influirnos negativamente al haber transformado el entorno en el que aquel Santo se movia y pueda hacernos intuir un trasfondo puramente comercial alrrededor de su figura que pueda mermar ese sentimiento que surgia en la intimidad de su prístino refugio, pero la realidad es que si acudimos a él fuera de las fiestas señaladas y en horas que no es lógica ninguna concurrencia, especialmente en el atardecer en que a lo sumo podemos encontrar algún fraile de la aldea orando en cualquier rincón; ante su presencia y bajo su mirada que parece decirnos que no hagamos caso a cuanto nos rodea, podemos sentir lo que en el solo debemos buscar, sin que el mundano juicio de nuestra mente perturbe el hondo sentimiento de nuestra alma, como hacen los que todavia eligen la rampa erosionada para llegar a su Santo de devoción a pesar de que las fuerzas ya no les acompañan. La Penitencia no es una imposición que llega desde fuera, es una necesidad que surge de nosotros mismos y si no nos llama, no debemos criticar a los que así lo sienten, ni justificar nuesro rechazo por la mentira que a la VERDAD rodea.

sábado, 7 de marzo de 2009

COSTUMBRES QUE YA SE PERDIERON

Es posible que en algunos pueblos pequeños aún quede algún vestigio de lo que fueron sus costumbres y tradiciones. Yo tuve la suerte de vivir las que a mi me tocaron, que creo fueron las mismas que se habian repetido de generación en generación hasta lo que alcanzaba la memoria de todos mis mayores y he sido testigo de la evolución de las mismas hasta verlas quedar práticamente en nada. En pocas palabras, que lo que yo viví de forma natural e invariable, ahora no es mas que una imitación en recuerdo de lo que nosotros vivimos porque así era nuestra vida realmente. Ahora se compran las alpargatas en Pascua porque nosotros las utilizabamos, pero a nadie se le ocurriria salir a la calle con ellas despues de las fiestas, mientras nosotros si las llevabamos como una forma de calzado mas o menos habitual; se compran las toñas porque en esas fechas no habia una sola casa en la que no se hubiesen amasado, pero aquellos comentarios que entonces se escuchaban de que las mejores toñas de ese año habian sido las de Paquita y las de Virtudes y que Lourdes habia llorado cuando vió que se le bajó la masa ya no podrán volver a repetirse porque las toñas se compran en las pastelerias, quedandonos como reminiscencia del de antaño el comentario de que las mejores toñas las venden en el horno de "El Rompe" por poner un ejemplo. Las prendas que utilizabamos para la pascua, camisa, pañuelo y algún que otro adorno nos hacian sentir elegantes y apuestos; ahora los que así se visten lo consideran como un disfraz para el evento, pero fuera de esas fechas serian incapaces de salir con ese atuendo. Todo lo que tabajaba Cupido en esas fechas pasó a la historia; pero como lo que pretendo no es hacer ninguna crítica sino evocar aquellos tiempos pasados que sin duda fueron mejores, voy a relataros mis vivencias para ver si os pongo los dientes largos o para que os riais de mi a carcajadas considerandome un viejo ñoño que no sabe realmente lo que es la vida.

Trás la Semana Santa, en mi pueblo se celebraban tres días de Pascua y la costumbre era que los chicos le pidiesen la merienda a las chicas. Logicamente cada cual se acercaba a aquella por la que se sentia mas atraido, pero los sentimientos podian no ser coincidentes y en esta criba de posibles incompatibilidades siempre aparecia alguna coincidencia que podia ser muy significativa. Si un chico pedia a la chica las tres meriendas correspondientes a los tres días de fiesta, era prueba palpable de que su interés se centraba en ella solamente. Si ella albergaba los mismos sentimientos y aceptaba su petición lo mas probable es que despues de la fiesta quedaran como novios, pero podian producirse muchas variantes ya que la chica podia esperar que le pidiera las tres meriendas y el solo le pidiera una con lo que estaba dejando patente que queria probar con ella pero tenia otras candidatas. Esta situación podia darse a la inversa con lo que el chico sabia que tenia oportunidad pero debia superar a otros rivales. Habia una forma de expresar preferencia pero dejando un puerta abierta a la duda y por qué no a los celos y era pedir o conceder dos días dejando un resquicio de incertidumbre con ese tercero no pedido o concedido. A veces, la que se habia comprometido por uno o dos dias con un chico, esperando que otro, que tambien le gustaba, se le acercara, se percataba de que era inutil esperar más, tras enterarse de que ya se habia comprometido con otras y o bien rectificaba su decisión anterior y sucumbia con el unico que habia demostrado interés hacia ella, lo que estaba muy mal visto, o aceptaba la propuesta de cualquiera que se le acercara para cubrir las apariencias y no quedarse sin pareja, cosa que las aterrorizaba. Este tipo de cosas siempre podia darse a la reciproca, pero lo normal era que los emparejamientos fuesen en consonancia mas o menos con el grado de atracción que cada uno sentia por el otro y los enamorados y enamoradas que quedaban fuera de juego en sus preferencias veian difuminarse sus esperanzas de alcanzar su sueño final, que no era otro que el posible noviazgo con el ser amado. Cubierto el cupo de meriendas de las digamos mas solicitadas, los que aún estabamos en la estacada nos incursionabamos en el grupo de las menos solicitadas que ponian menos remilgos en la elección de sus parejas pero en estos casos la peticion de merienda se hacian de una en una, y tambien así las concesiones, para evitarnos mutuamente el tener que compartir durante tres días consecutivos una compañia que se daba por hecho que a ninguno de ambos nos quitaba el sueño. Aún así, lamentablemente,, siempre quedaban algunos y algunas que ni por esas y despues formaban grupo y compartian las viandas, creyendo recordar que generalmente eran los que mejor lo pasaban, aunque sus corazoncitos sin duda quedaran heridos.

Recuerdo una tarde en la que formaba yo parte de ese grupo y para hacer mas suculenta nuestra cena, con otro par de feos y una guitarra, ibamos recorriendo los rinconcitos donde se alojaban los enamorados y les cantabamos "No venimos a pedir - venimos a suplicar - que echeis en este zurrón - un pedacico de pan. y como metidos en otros apetitos se sentian desganados y no querian que los molestasemos gratificaban nuestra hermosisima canción con las mejores viandas. Cuando acudimos al grupo de desheredados e hicimos recuento de lo recogido en la colecta todos quedaron sorprendidos. Era bonito compartir con la chica que nos gustaba una merienda preparada por ella misma y sentirnos atendidos como si ya de nuestra esposa se tratase poniendo en nuestro plato las ensaladas, los guisos, los dulces y sobretodo aquel atún de zorra y las habas tiernas con las que tan bien entraba el vino, que amorosamente nos racionaban. Y luego el baile, con aquellos pikups que marcaron modernidad, porque antes de aparecer esta innovación, fueron las gramolas de cuerda con su impresionante bocina y sus discos de pasta con polkas, valses de Straus y últimamente canciones de Machin, las que amenizaron nuestros bailes.

Este tipo de guateques solia celebrarse en la finca de alguna de las chicas y los padres que hacian causa común a respetable distancia de nuestro jolgorio se sentian seguros de la integridad de las mismas, pero en alguna que otra ocasión a la hora de retirarnos se notó la falta de alguna parejita, que despues aparecia de entre las frondas con explicaciones tan peregrinas sobre su desaparición que jóvenes y mayores teniamos que tragar saliba para no reir. Después a solas vendrian las reprimendas de los padres de la chica y sin duda por nuestra parte los comentarios insidiosos.

Trás la experiencia convivida durante esos tres días se reafirmaban los sentimientos mutuos o se difuminaban ante la decepción, sintiendonos gozosos algunos de que la chica de nuestros sueños no hubiera sucumbido ante el que equivocadamente habia preferido como eventual pareja y aún quedaban esperanzas de poder entrar en su corazón.

viernes, 6 de marzo de 2009

PECADILLOS QUE QUEREMOS IGNORAR

Esos viejos y desgastados resortes que, por herencia de nuestros ancestros, tenemos engastados en no se que rincón de nuestra mente y que mueven nuestros impulsos negativos, predisponiendonos en contra de algo o de alguien, por el solo hecho de que hemos decidido adoptar esa postura, no sé por qué maraña de juicios preconconcebidos que no tienen fundamento, son la semilla que desata la injuticia, el odio, la envidia, el rencor y todas las bajas pasiones de este mundo.
Despreciamos todo aquello que, aún estando bien, nosotros creemos que lo habriamos hecho mejor, pero que pocas veces analizamos, con conocimiento de causa, si las mejoras que presumimos que pudieramos aportar son factibles o si las consecuencias negativas que nuestra aportación, aparentemente optima, acarrearia si se llevase a cabo. Si antes de criticar hicieramos un analisis a conciencia probablemente ya no lanzariamos nuestra negativa crítica.
Nos molesta que una persona que no nos agrada por su aspecto, por su falta de elegancia, incluso por su defecto físico esté por encima de nosotros en el escalafón, cuando nos cremos por encima de él en esos y otros atributos que de forma presuntuosa nos hacen sentir que tambien somos superiores en cuanto a
preparación, conocimientos y demás virtudes vinculadas al cargo, sin tener en cuenta los años que lleva nuestro superior en la empresa y los meritos que habrá derrochado para llegar a ese puesto de relevancia arrastrando esas peculiaridades que tanto nos molestan y que seguro fueron un handicap a lo largo de su carrera. Pero lo peor es que tambien nos molesta que haya personas que no nos agradan por cualquier nimiedad, ajena a su rendimiento y su preparación aunque estén a nuestras órdenes.
No concebimos que a los que que calificamos por su ignorancia como "no sabe hacer la o con un canuto" triunfen en la vida; despreciando olimpicamente otras virtudes que influyen en el éxito como son la constancia, el esfuerzo, el ahorro, el sacrificio...
Recuerdo un amigo que tenia un negocio puerta con puerta con el mio, con el que solia coincidir al abrir, a las siete de la mañana y al cerrar, pasadas las doce de la noche. En una ocasión, al despedirnos me dijo: "Cabrera, si algún día triunfamos, la gente dirá ¡Que suerte han tenido esos!. Por desgracia ninguno de los dos triunfamos en esos negocios. Realmente no tuvimos suerte y ya se sabe que la fatalidad a veces resquebraja cualquier esfuerzo, pero la constancia nos hizo triunfar en otros.
La vida, si no se ceja, siempre pone a cada cual en en lugar que se merece. El tiempo que íntimamente dedicamos a lamentarnos es tiempo pérdido; si nos lamentamos a coro con otros presuntos perdedores, es otra pérdida de tiempo, pero si utilizamos como paño de lágrimas a los presuntos triunfadores, solo conseguiremos denigrarnos ante ellos, que se se sentiran reafirmados en su intuida superioridad y nos veran débiles y fracasados.
Desear lo que vemos a nuestro alrrededor no es sinonomo de envidia, considero que ese calificativo solo debe emplearse cuando odiamos que otros puedan disfrutar lo que nosotros no tenemos. Menospreciar ante los demás a los que están por encima de nosotros, aunque a otros pueda parecerles sobérbia, yo creo que es, encubiertamente, la mejor forma de manifestar la envidia.
A los triunfadores les molesta que se dé entrada a la palabra "suerte" como parte de su éxito, ¡pura vanidad!, la carencia total de suerte aniquila la posibilidad del éxito y muchos exitos, lamentablemente, dependen de la suerte. Benditos aquellos que su desgracia solo se debe a la falta de suerte, pero ojo, no hay que confundir ausencia total de suerte con inoperancia.Para que la suerte llegue a nuestro camino hay que estar en el camino y muy atentos para no dejarla pasar, por ello, aunque el exito pueda deberse unicamente a la suerte tampoco hay que menospreciarlo, porque para lograrlo hubo que estar antes muy atento al paso fugaz de aquella suerte. Pero ¡ hay de aquel !, que solo confia en la suerte.
El juzgar a los demás por una apreciación superficial y predisponernos en su contra por ese solo motivo, evidencia carencia de justicia en nuestros actos y la injusticia no es níngún galardon que pueda enorgullecernos. Cuantisimas personas sufren necesidad estando completmente preparadas para desarrollar un trabajo con eficiencia y no pueden acceder a el por el solo hecho de ser gordos, tuertos, o simplemente feos o porque su indumentaria que podria mejorar disfrutando de un salario, no puede mejorarse por la falta del mismo.
Recuerdo en cierta ocasión que fui a solicitar un documento al ya desaperecido Consulado de España en Barranquilla, me estaba atendiendo el Consul personalmente, muy atento por cierto, y en el coloquio informal que manteniamos me lamenté que hubiese habido un cambio de Gobierno en España en un momento en el que estabamos mejorando economicamente de forma ostensible. Curiosamente estas fueron sus palabras textuales: A partir de este momento usted está frente a mi. Ruego que recoja sus documentos y se dirija a mi secretaria. No se si vendrá o nó al caso esta anecdota, pero dice tambien mucho en cuanto a lo que nos puede predisponer en contra de una persona, aunque sea una verdad como un templo lo que se manifiesta sin ninguna animosidad, cuando deja en entredicho la eficiencia de los que representan nuestra ideologia politica, a pesar de que en nuestro fuero interno sepamos que tiene mas razón que un santo en lo que dice. Y así ocurre con todo lo demás: las creencias religiosas, el equipo del que es forofo, puede significar que una petición de trabajo sucumba en el olvido. Y no digamos en el caso de las féminas; el que sea madre soltera por poner un ejemplo, o soltera o casada o divorciada o gorda o baja o alta o cualquier cosa que nos moleste, puede ser causa de lo mismo. Todo lo demás no importa; sus inquietudes, su predisposición a dar lo mejor de si, su preparación para el trabajo a desarrollar, su cultura..., todo ello, queda empobrecido por la expontanea sinceridad de manifestar algo que aunque no sea irregular, a quien la juzga se lo parece, o porque el modelo físico no se ajusta a nuestros gustos o su estado nos mueve a lucubrar quien sabe que antecedentes; cualquier cosa puede no complacernos aunque no tenga nada que ver con el trabajo que pretende desarrollar. Tenemos el porvenir de una persona o de una familia en nuestras manos, unos manos que por cualquier juicio preconcebido y sin fundamento puede arrojar ese porvenir al cesto de los papeles.
Si alguien triunfa con honores reconocidos y recibe los galardones mas estimados y las mejores críticas, pero nosotros ya teniamos nuestro propio criterio, este es el que prevalece y además nos molesta que los demás no coincidan con nosotros sin querer aceptar que quizás nos hayamos precipitado en nuestro juicio. Ahí es donde la soberbia se transforma en envidia, porque no es que queramos gozar de un triunfo similar, que no corresponde siquiera a nuestra actividad, sino porque odiamos que esa persona, a la que ya habiamos descalificado, haya podido alcanzarlo. Creemos saber todo lo que son los demás con una simple entrevista; por la simple impresión que nos causó al sernos presentado o por la forma en que nos dá los buenos días y aún viendo por la opinión de los demás que podemos estar equivocados no queremos cambiar de criterio, "esto si es sobérbia".
Nuestros sentimientos se ajustan a un baremo no se por quien establecido, en el que todos coincidimos y es curioso que en un mismo caso, siendo siempre identica la esencia del problema, se magnifique o se denigre a nuestro antojo según las circunstancias. Leí hace poco un post en el que una jovencita se veia obligada a vender su cuerpo y cuando regresaba a su casucha se sentia sucia y desdichada. Nuestro sentimiento de ira y de impotencia surgia a flor de piel ante tanta injusticia, imaginando su cuerpo ultrajado por sabe Dios que manos, mientras ella ahogaba sus sollozos. Si en la descripción de la misma señorita se hubiese hablado de que un cliente enamorado le habia puesto un piso en lo mejor de Madrid y sus ingresos mensuales superaban lo que en un año percibe un obrero estoy seguro que a nadie le habria importado quien le pusiera las manos encima, aunque en esencia lo que nos inducia a rebelarnos era igual en ambos casos. Y lo cierto es que existen unos casos y otros, quizás mas los segundos que los primeros, porque la prostitución dá para mucho, pero es mas hermoso y edificante entristecernos ante ella, considerando victimas a quienes en ella incurren a pesar de que se estén enriqueciendo y dudo que ahoguen ningún sollozo bajo las sábanas. ¿Que mueve entonces nuestra lástima? ¿El que vendan su cuerpo? o el que lo hagan y no salgan de la miseria. A mi me entristece en contados casos esa primera vez si la causa justifica el hecho. La reincidencia me resulta menos penosa y la dedicación seca mis lágrimas. Como es natural, me refiero a quienes practican este deporte por su propia voluntad ya que hay algunos casos, menos de los que creemos, pero con solo uno, mas que los que debieran, que son harina de otro costal y sobre ellos si que debia caer el firme brazo de la ley.
¿Que quiero decir con todo esto? Muy sencillo, tan solo que a veces desperdiciamos muchas lágrimas que deberiamos verter por los que luchan por sobrevivir dignamente y encuentran nuestro rechazo generalizado por todas esas cosas que he venido diciendo a lo largo de este post y que aunque podemos decir que no las aceptamos cuando vienen de los demás, nosotros tambien las realizamos, quizás sin darnos cuenta.
Lloremos por esa inmensa legión de seres que tras conseguir una cita para un supuesto trabajo para el que están completamente preparados y pueden rendir como el primero, les dá miedo acudir sabiendo de antemano que van a ser rechazados con cualquier excusa, sabiendo que en realidad es por ser cojos, o tuertos, o tartamudos o gordos o simplemente feos. y si somos nosotros lo que tenemos que decidir pongamos freno a esos impulsos negativos que tanto daño hacen; todos debemos tener una oportunidad en la vida, no se la neguemos a nadie.
Si estas consideraciones, cuya verdad creo podemos comprobar contestando a un test confeccionado por nosotros mismos, sirve para que al menos intentemos en lo posible no caer en la trampa de nuestra vanidad o de nuestro incomprensible rechazo podremos salvar el destino de muchos desgraciados que ya dudan de si mismos ante el desprecio y la incomprensión de los que permanecemos ajenos a sus miserias pero si las tenemos muy en cuanta cuando les negamos un trabajo.

jueves, 5 de marzo de 2009

¿QUE SERIA DE MI SIN SU PRESENCIA?

Si con ella no puedo compartirlos
ya no quiero ni el cielo ni la tierra.
Yo no sé ya mirar mas que a sus ojos,
los mios solo sirven para verla.
Y si no es para hablarle o para oirla
¿Para qué mis oidos y mi lengua?
¿Que podria tocar con estas manos
que me eleve hasta donde ella me eleva?
¿Que perfume podria trasmitirme
el sutil aroma que en mi cuerpo deja?
¿Que haria al despertar, de amor henchido,
si a mi lado ya nunca la tuviera
y no pudiera ver sus ojos negros
ni pudiera acunarme entre sus piernas,
ni pudiera gozar de ese reflejo
de pasión que en sus ojos se refleja,
ni ya pudiese acariciar sus senos
que parecen colinas que se elevan
esperando que mis dedos suaves
la socaben con mis caricias tiernas?
¿A quien le contaria mis proyectos?
¿o mis dulces ensueños o mis penas?
¿De que me servirian otras voces
que ni escucho, ni oigo, ni me llegan.
Solo quiero, el "te quiero" de sus labios
cielo, tierra, mar y sol que mi alma llenan.

martes, 3 de marzo de 2009

RELATOS QUE PUDIERON SER CIERTOS nº 9

Haciendo alusión a la última entrada de JuanRa Diablo, MI HIJO, y despues de hacerle mi comentario en su blog, que por cierto se las trae, acudió a mi recuerdo una chirigota de las muchas con las que nos obsequiaba, con su siempre alegrisimo caracter, mi cuñado Antonio Olaya, q.e.p.d. y que aunque parezca que no tiene trascendencia, la tiene y mucho, hasta el punto de que quizás nos haga reflexionar un poco en cuanto a nuestra actitud en esta vida.
Me he tomado ciertas licencias ya que el tema corresponde a un chiste que casi seguro se inventó, como era habitual en él y yo he querido rescatar el transfondo del mismo convirtiendolo en un relato que bien podria ser cierto.
"Había un monje, Santo hombre de Dios, muy meticuloso en su quehacer y entregado totalmente a la Oración y a la Caridad a través de su consejo. Siempre se ajustaba estrictamente a cada situación, sin generalizar y teniendo siempre en cuenta todas las circunstancias que concurrían, según el caso, con una escrupulosidad asombrosa.
Su vida transcurría en piadosa convivencia con otros muchos monjes que acudían también a él para resolver cualquier clase de dudas que les surgían, dando luz a todas ellas con tal acierto y sabiduría que aunque su jerarquía en la congregación era igual que la de sus demás compañeros, fue revestido por ellos de un halo que le elevaba, aunque fuese informalmente, a una jerarquía superior.
Nunca se le subieron a la cabeza los parabienes de sus compañeros ni los de los laicos, que de todas partes acudían para beneficiarse de sus sabio consejo y para resolver sus dudas.
A través de los años su sabiduría fué creciendo en consonancia a su hermosísima barba, ya blanca por la edad y que le llegaba por debajo del cíngulo. Los pocos asuetos de los que disponía los empleaba en la lectura de la Biblia y de otros libros eclesiásticos, no dejando de dar un repaso también al Código Civil para estar impuesto en cualquier cuestión que pudieran plantearle los que a él acudían, pero siempre dejaba algo de tiempo para cuidar y atender su hermosa barba que era como una prolongación de si mismo y casi su única compañía; las miguitas de pan que quedaban ocultas en su maraña de pelo, eran una distracción para él, que en sus ratos libres, haciendo incursiones con sus dedos pulgar, índice y corazón las localizaba y las iba depositando en un pequeño plato de aluminio que después situaba en el alféizar del ventanuco de su celda donde acudían los pajaritos a comerlas. Era ínfimo el manjar en cantidad pero no por eso dejaba de ser una forma de colaborar con la naturaleza. También jugaba con ella en sus lecturas y era característico, el que la sujetase casi en su totalidad con una mano y después con la otra, dejando que se deslizasen ambas por su propio peso, cuando la duda que estaba tratando de resolver estaba algo enrevesada.
Un día, uno de esos ignorantes socarrones que no ponen freno a su curiosidad metiéndose en la vida de los demás, acudió acompañando a su hermana que quería resolver una duda y el capuchino en un plis plas le dio la solución, preguntando:
¿Tienen ustedes alguna otra duda que quieran aclarar?...
Al acompañante, que además de los calificativos que ya le puse debía "faltarle alguna primavera", no se le ocurrió otra cosa que preguntarle ¿HERMANO, CUANDO TE ACUESTAS A DORMIR DONDE PONES LA BARBA, BAJO O FUERA DE LA SABANA?. El monje sonrió con humildad y dando por terminada la entrevista se retiró a su celda.
No había sopesado todavía el alcance de tal pregunta y la consideró como una irreverencia sin importancia dada la ignorancia de aquel cafre, pero cuando se dispuso a dormir, tras echarse en el camastro, no supo de que forma taparse: si dejaba la barba fuera no le parecía que fuera ese su lugar y si dentro tampoco le parecía lo de costumbre. Mucho tuvo que reflexionar en las pocas horas de descanso de las que disponía, metiendo la barba y sacándola de debajo de la sábana hasta que tuvo que acudir a los Maitines, con ojeras y desasosegado, dándose todos cuenta de que en vez de acariciar sus barbas de la forma que describí cuando la solución de una duda estaba enrevesada, se las mesaba sin siquiera parpadear, tal era la obsesión que se había apoderado de su mente. Una mente hasta ese día imperturbable por la paz de su espíritu, capaz de sacar de dudas a todos los demás y que ahora, para él mismo, no le alcanzaba ni para resolver la incógnita de si su barba debía estar dentro o fuera de las sabanas.
¡Cuanto desconocemos de nosotros mismos! aunque sean cosas que repetimos de forma habitual; Actuamos generalmente por una inercia no programada que puede hacer daño a los demás, incluso a nosotros mismos, sin siquiera darnos cuenta, no ya solo del como y el por qué lo hacemos, sino sin siquiera darnos cuenta de lo que hacemos.

lunes, 2 de marzo de 2009

YO NO SOY UNA PUTA

Estaba todavía afectado por la experiencia vivida con la Princesa de Panamá cuando recordé que solo llevaba en mi cuerpo media arepa y el café con leche de mi desayuno; la cena anterior había consistido en medio sandwich de queso y jamón que no llegué a terminarme. No bromeo si digo que me preocupaba muchísimo mi inapetencia y podéis dar por sentado que comía para vivir y ni eso, ya que después de una ingesta tan escasa durante tantas horas, me senté en el restaurante de la planta baja del Hotel Venecia, situado en la Avenida de Perú y me limité a mover la comida de un lado a otro logrando ingerir tan solo unos trocitos de carne y parte de la ensalada.

 Estaba en estos menesteres cuando apareció mi amigo del consulado que venia a presentarme una amiga.
Una belleza de piel dorada peinada a lo afro, con cientos de trencítas del grosor de un espagueti que surgiendo de su galea aponeurotica se deslizaban hasta llegar a la mitad de su torso. Cuando relato situaciones como esta doy la impresión y lo se porque me lo han dicho, de que estoy presumiendo y aprovecho por vigesima vez la ocasión para aclarar que salvo casos excepcionales, para mi estas cosas no son motivo de presunción, maxime con este tipo de damas y que las describo, exclusivamente, para justificar en cierto modo mi debilidad. No obstante, para no herir ciertas susceptivilidades haré un recorte en su descripción y me limitaré a decir que su presencia podia hacer cambiar cualquier programa preconcebido. Sus formas eran exquisitas y su atuendo elegante, aún sin ser provocativo, hacia intuir un cuerpo de ensueño.

Era absurdo con mi experiencia, entablar una conversación convencional y como me sentia como esos conejos que despues de un largo periodo de carencia se le echa a su jaula una hembra en celo, sin mas preambulos le pregunté si queria subir a mi habitación. Se quedó extrañada ante mi pregunta y cual no seria mi perplejidad cuando muy seria y lastimada en su orgullo me contestó que ella no era una puta. Miré a mi mi amigo que muy sonriente y sin inmutarse lo mas mínimo, me dijo: deberías intentar enamorarla.

Si ya era reacio a tener una aventura y el decidirme fué entre otras cosas porque estaba en mi propio hotel y  la verdad es que tener que enamorarla me parecia comico teniendo en cuenta que todos los días me veo en el espejo y salvo que intuyera en mi valores que pudieran seducirla trás una larguisima conversación, las posibilidades eran muy pocas, máxime cuando yo no estaba dispuesto a pasar por esa prueba.

Mi amigo se levanto con una excusa y nos dejó solos.

Yo intuyo cuando estoy con una verdadera dama y como con esta no sentía esas vibraciones, le manifesté todo lo que os he dicho que pasó por mi pensamiento y agregué que mis horas en Panamá estaban contadas y era absurdo que iniciáramos un idilio, por lo que contando con la ventaja de que nos había presentado un mutuo amigo, en el que ambos confiábamos, no consideraba precisa una indagación mas a fondo sobre nuestras vidas.

 No sé si fue mi falta de interés o mi sinceridad lo que la convenció, lo cierto es que me dio el número de su celular y quedamos en vernos a las 8,00 P.M., adelantando que no podríamos hacer uso de mi hotel porque vivía en ese barrio y alguien podía verla entrar o salir y contarlo a su marido, circunstancia esta que yo desconocía, pero que ya era demasiado tarde para tenerla en cuenta.

Siendo las siete, la llamé y de nuevo, para mi sorpresa, me pregunto que pretensiones tenia yo con esa salida.

Aunque ya había sido lo suficiente elocuente en nuestro primer contacto, volví a repetirle lo que ya había quedado bien claro, pero ella para para incentivar mi supuesto deseo, volvió a decir que no era una puta y que si salia conmigo era solo para acompañarme. Añadiendo: "¿en el supuesto de que accediese a lo que me propones cuanto me vas a dar?"

Con todo el laconismo que me fue posible le contesté:  "nada", ¿acaso te voy a tratar como si fueras una puta?

- Hablemos claro, dijo, Vd. tiene que valorar que yo no soy una puta y ¿que menos que me dé cien dolares?. - Tú vales mucho mas, le respondí, pero lo dejaremos para otro momento. Como me fue reduciendo la tarifa hasta los 50 dolares, insistiendo en que era un regalo teniendo en cuenta "su condición", le dije recordando un chiste muy antiguo,: " No está mal el precio; la puta ya la tengo pero no me apetece tirar ese dinero" y corté la comunicación.

Es la única vez que he actuado así sin sufrir ningún trauma pseudo psiquico posterior. Me quedé, digamos..., complacido con mi decisión, aunque después de todo el tiempo pasado y recordándola mientras esto escribo, he de reconocer que me perdí un "bocato di cardinale"  y esta renuncia, a estas edades, no se si la debo enmarcar por lo poco o mucho que haya en ello de sublime o calificarla como la muestra mas elocuente de mi gilipollez.

Pero como, al margen de ciertas debilidades que solo me han arrastrado en casos en que la belleza estaba fuera de lo común y en los que las beldades realmente no eran profesionales, no quiero terminar esta historia sin hacer honor en justicia, a todas esas inógnitas bellezas que, por un módico precio, hacen posible que los feos, los deformados, los disminuidos, los impotentes, los tímidos, los tristes, los ignorantes y los rechazados, puedan tener en sus brazos una mujer hermosa con la que sentirse por un momento como los demás, siendo como es notorio que, si no fuera por ellas, jamás podrían haber tenido esa dicha, ya que dudo que las damas exquisitas, que realmente no son putas, jamás hubiesen permitido que acudiesen a ellas para calmar una sed de amor que el mundo les niega, salvo que sean herederos de una gran fortuna, en cuyo caso no creo que les falten candidatas. Creo pues que debo romper una lanza en favor de las que siempre están dispuestas a colmar de amor por un módico precio a quien lo precise, aconsejando que se acuda a ellas antes que al psiquiatra, cuyos honorarios serán sin duda mas elevados y los resultados mucho menos gratificante.

Espero que nadie se vaya a escandalizar porque haya dicho la verdad, toda la verdad y solamente la verdad.

sábado, 28 de febrero de 2009

LA PRINCESA DE PANAMA

Cuanta verdad hay en el refranero español y que poco caso hacemos de lo que debiamos considerar una guia práctica en nuestro hacer cotidiano. En lo que a mi respecta, antes de salir de España desatendí el que dice " No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" y no sabeis las terribles consecuencias que mi omisión me ha provocado en los tres años que llevo en Colombia; nada menos que siete viajes a Panamá y los que todavia me quedan. El trámite que me hubiera evitado tantas molestias y gastos lo podia haber hecho enValencia (España), pudiendo justificar unos ingresos mensuales fijos superiores a 1.500 dolares, podia haber obtenido una Visa permanente y la residencia definitiva a partir de los cinco años de estancia en Colombia, pero como me daba pereza desplazarme hasta el Consulado Colombiano en Valencia, me auto convencí de que si aquí en España era tan facil conseguir esa Visa, mas facil seria en el propio Colombia, que al fin y al cabo era el país que me la concedia, pero mis consideraciones fueron equivocas. Ya en Colombia me personé en el D.A.S., lo que en España es la Dirección General de Policia, explicando cual era mi pretensión y me dijeron que la competencia para obtener ese documento era a través de cualquier Consulado de Colombia y naturalmente, en Colombia no hay ningún Consulado de Colombia lo que me obligaba a desplazarme a cualquier otro país; no quise una taza de caldo y me tuve que tomar toda la olla. Por ser Panamá el país mas cercano, es el que he venido utilizando para estos menesteres. Y ya me veis en Panamá por septima vez, despues de cuatro viajes, nada menos, en el primer año sin conseguir mis fines ya que siempre faltaba algún documento para últimar el trámite y cuando lo conseguia me pedian que viniera apostillado por el Ministerio de Justicia Español y otra vez a empezar, porque los documentos solo tenian vigencia por tres meses y siempre alguno me llegaba caducado. Ahora ya domino la situación y con la Visa recien obtenida ya son tres las que voy a disfrutar, esperando no tener ningún otro problema en lo sucesivo. No vienen al caso todas estas explicaciones, pero si son buenas para, como ejemplo, haceros ver que las consideraciones que a veces nos hacemos en cosas que aparentemente son obvias, no son mas que las excusas que nosotros mismos nos ponemos, POR PEREZA, para no hacer lo que debieramos y está muy bien que despues nos pasen las cosas que nos pasan.

Las horas se hacen larguisimas cuando no tienes en que ocuparlas; de Panamá ciudad ya no me queda nada importante que ver ya que en los anteriores viajes lo visité todo, no porque sea un apasionado por conocer, sino por matar el tiempo y os aseguro que Panamá no tiene nada que mostrar que valga la pena, incluido su famosisimo canal, por lo que en mis ultimos viajes me limito a pasear, a ver la tele y a dormir fuera de las horas que empleo en realizar el trámite y aunque no son muchas, el horario de los vuelos me impone una permanencia mínima de tres días.

Como es mi costumbre, tras mi llegada a las 6,30 de la tarde aproximadamente, me dirijo al Hotel Venecia que últimamente es mi cuartel general. En los dos primeros viajes, en que me acompañaba Milena, me instalaba en el Paitilla, que es una joya arquitectonica de cinco estrellas, que os aconsejo si en vuestro posible viaje, que no recomiendo, quereis estar bien instalados en un ambiemte de super lujo. Los últimos cinco viajes, salvo en una ocasión, me he instalado siempre en el Venecia, bastante mas futre, pero mas cercano al Consulado y sobretodo muchisimo mas barato. Ya instalado, después de una buena ducha, bajo a cenar a un pequeño restaurante que hay en los bajos del hotel y como cualquier cosa por no acostarme sin cenar ya que nunca jamás tengo apetito y eso me preocupa muchisimo, ya que lo poco que como lo hago con un terrible esfuerzo; despues me pongo comodo en mi habitación y veo la tele hasta quedarme dormido.

No sé que clase de terrible mostruo habré creado, de mi mismo, en algunas mentes por haberme expresado con sinceridad en algunos aspectos de mi vida, sobretodo en lo que se refiere a mi atracción hacia la belleza femenina, que creo que será igual que la que sienten los demás hombres, y si no es así " valga la diferencia". Seria prolijo enumerar la cantidad de anecdotas que me exonerarian de lo malo que pueda tener esa atracción, ya que siempre he sentido un profundo respeto por cualquier mujer y no he hecho nada que me pueda avergonzar, renunciando a todo aquello que iba en contra de mis principios y de mi conciencia a pesar de todos los atractivos que pudiera encerrar el ofrecimiento y lo tuviese al alcance de mi mano. Ya me hubiese gustado ver a quienes se consideran mas integros o, por mejor decir, a los que ocultan sus devaneos, como hubieran reaccionado en casos similares a los que a mi se me han presentado y he rechazado a lo largo de mi vida. La anecdota que voy a contar puede ser un humilde ejemplo, aunque no sea ni la punta del iceberg de las que podia contar y no porque yo las haya buscado, que ahí esta el intringulis de la cuestión, sino porque se me han presentado sin saber el como ni el porqué, incluso en mi propia casa y aunque me siento tentado a comentar alguna de ellas, no lo haré porque prefiero que deis fé a lo que digo, por el solo hecho de que yo lo diga, ya que si soy sincero en lo malo, considerando como malo lo que yo cuento y los demás callan, no debeis dudar de mi sinceridad en lo mucho bueno que tambien hay en mi.

El caso es que siempre que voy a Panamá no hay en mi ni el mas mínimo deseo de llevar a cabo ningún escarceo por los lugares mas apropiados para este tipo de cosas y solamente en un deplazamiento me dejé influir por un amigo del Consulado ante su machacona y reiteradisima insistencia. El caso es que me llevó a un paraiso del sexo y lejos de entusiasmarme por la cantidad y la calidad de tanta belleza "física", sentí cierta repulsión ante aquel mercadeo de cuerpos en el que la primera palabra siempre la tenia nuestro amigo el DOLAR. Para mi no hay nada mas bonito que el encuentro casual fuera de esos ambientes, la mirada que se cruza y se detiene, el pensar la frase que puede servir de inicio a una conversación y todos los entresijos que conlleva una posible conquista, que al fin y al cabo nunca es tuya, porque en definitiva siempre es la mujer la que conquista, pero al menos te hace vivir una incertidumbre, un desasosiego que soslayado tras toda clase de argumentos, premia tu vanidad. Esta es mi verdad y así la expreso. Sin embargo, en este último viaje, sin haber programado nada diferente a los anteriores y sin mas intención que ver discurrir las horas, iba paseandome por el Parque Arruca, próximo al Consulado; sentada en un banco lindero a la acera por la que yo paseaba pude observar, sola, una belleza de los pies a la cabeza, digna de ser la imagen del mejor cuadro de Julio Romero de Torres. Su pelo negro como el azabache, su rostro bellisimo, con unos ojos tambien negrisimos atentos a lo que escribia en lo que parecia un diario, su boca sensual, su nariz griega, todo en ella era una armonia de belleza exquisita; relenticé mi paso para poder observarla con mayor atención aprovechando que ella estaba embebida en lo que hacia y no se habia percatado de mi proximidad. La ropa que lucia se notaba que era de calidad, pero no tenia la pulcritud propia de una dama de su aparente rango. Pasé por delante de ella sin que se inmutara, andé veinte metros y giré en redondo para volver a verla. Habia dejado de escribir y con la espalda apoyada en el respaldo, tenia el rostro elevado como buscando inspiración.
Y aquí aparecio de nuevo ¿mi defecto o mi virtud? Siempre que me he encontrado en situaciones como esta no he podido resistir la tentación de tratar de conseguir un acermamiento; el nó siempre lo he considerado como lo mas probable y a veces me impone, pero me impone mucho mas el recordar después lo que tanto me cautivó habiendo dejado escapar esa oportunidad de mi vida por cobardía o por remilgados convencionalismos.
Me acerqué de nuevo y con mucha educación, tras pedirle disculpas por la molestia, le pregunté donde podia encontrar una cafeteria para desayunar.
Con una delicadeza que iba en consonancia con su porte me indicó hacia donde tenia que dirigirme y aprovechando el que habian varios giros que hacer a derecha e izquierda la interrumpí y le dije: Antes de empezar a buscar ya estoy perdido, ¿por qué no me acompaña y desayunamos juntos?. Titubeó un poco, pero como quien toma una importante decisión se levantó y aceptó mi invitación. Supo de inmediato que era español aunque yo no le habia dicho nada y me preguntó cosas de España; por donde pasabamos llamaba la atención, tal era su belleza. Me habló del lugar donde ella habia vivido hasta hacia un par de días..., y por el nivel de la zona descrita debia haber estado bien situada economicamente. Ya en la cafeteria, que por cierto dejaba mucho que desear, me sorprendió de la siguiente manera: "Yo soy princesa, ahora estoy atravesando un mal momento, todo empezó cuando mi principe me llevó con él a Estados Unidos, yo no podia, ni queria porque mis obligaciones me lo impedian, pero mi obligada sumisión hacia él no me dejó otra alternativa. Posiblemente, por algún asunto de sumo interés, tuvo que partir y me dejó sola y sin dinero; tuve que abandonar el hotel y alimentarme de las sobras de los mercados, sobretodo verduras, hasta que el jefe de Los Camarones Dorados, Cabezas Rapadas, me llevó con él. Cuando nos detuvo el F.B.I. me hicieron muchisimas preguntas y yo les expliqué que estaba allí porque allí me habian llevado, pero la juez, dijo muchas cosas feas de mi, incluso que estaba loca y me llevaron a un psicologo, pero yo sé que no era un psicologo, era un agente de la C.I.A. y aproveché para que me ayudara a volver a Panamá porque soy su Princesa y tengo la obligación de cuidar a mi pueblo. Yo cuido a mi pueblo con mi sola presencia, pero no me pagan nada por eso y donde acudo no me atienden, por eso no dejo de escribir a la Autoridad Mundial para que reconozcan mis derechos. En esta última carta que acabo de escribir le amenazo diciendole que si no me pagan saldré de Panamá a cualquier otro pais y se quedaran sin el apoyo de mi presencia." Como quiera que mientras me relataba sus cuitas, la mirada la mantenia fija en algo que no eran mis ojos y si un imposible infinito en aquel antro y sus explicaciones no dejaban la menor duda de que efectivamente estaba como una cabra, el sentimiento que provocó en mi el deseo de acercamiento se desvaneció, quedandome solo una inmensa tristeza.
Me preguntó si estaba hospedado en algún hotel y si podia venir conmigo aunque solo fuese por una noche ya que no tenia donde alojarse, y no sabiendo como eludir algo que repugnaba a mi conciencia le dije que mi vuelo salia aquella misma tarde, pero le dí cien dolares para que pudiese instalarse en cualquier pensión durante seis o siete días.
Que mal se queda uno cuando se siente impotente ante situaciones como esa, ¿En que manos llegará a caer esa chica?

Por esos hazares de la vida unas horas mas tarde entré en un Sai para hacer una llamada a Colombia y allí, en un rinconcito, frente a la pantalla de un computador, la ví sin que ella se percatase, absorta como estaba ante el teclado, trascribiendo posiblemente la carta que habia escrito en aquel banco, sin duda, dirigida a la Autoridad Mundial, en la que exigiria, con toda la energia y prepotencia que confiere la realeza, el inmediato reconocimiento de todos sus privilegios.

A tí Princesa, errante y destronada,
surgida como un sueño entre las frondas
del olvidado y triste Parque Arruca;
un banco de madera es ya tu trono
y temo que quizás tambien tu almohada;
el contemplarte me alegró la vida
llevando a mis neuronas atrevidas
una inquietud nacida de la nada,
mas luego percibí que estabas sola,
sola y ausente, en un submundo extraño,
sin mas amparo que tu mente herida
que no admite ya mas otra cabida
que una obsesión que a nadie le hace daño.
Cuida de Panamá con tu presencia,
alejate de principes huidizos
y huye tambien del Camaron Dorado
que te involucra en todos sus delitos.
La Autoridad Mundial tiene que oirte,
no pierdas la esperanza y si algún día
el corazón de pena te atenaza,
escribeme una carta sin destino,
yo te aseguro que llegará a mi alma.
Si no es así, en mi proximo viaje
vendré de nuevo a tu trono sin falta.
¿Que habrá sido de ti, oh mi Princesa?
¡Maldito quien ultraje su pureza!
¡Que amargo para mi es recordarla!

lunes, 23 de febrero de 2009

MAR EN CALMA

Te admiro y te respeto, oh mar,

que al sol humillas en cada atardecer,

mientras por tu piel navegan las pupilas

de aquellos que te admiran y te temen.

En el ir y venir de tus mareas

la parva de tus aguas cribas,

tratando de encerrar en las espuertas

tejidas con tus algas diatomeas,

la amarga sal de lagrimas vertidas

por los hombres, con vida o ya sin vida,

que en ti lloraron sus ilusiones muertas.

Eres espejo de luz y es armonia

la cadencia de tus olas al llegar,

todas iguales y todas diferentes,

como nosotros que también seremos mar.

sábado, 21 de febrero de 2009

Y ELLA LO ESPERABA

Rielaba mi amor en el mar

y jugaba en su espuma de nacar,

fabricando espejos

con cada reflejo

del agua bañada de luna.

Con retazos de sueños,

mi amor, fabricó una nave segura,

que el céfiro blando empujó,

huyendo de antiguos recuerdos de bruma.

El amor quiso ser capitán

de aquel velero

para hacer realidad un sueño...

Miró una estrella, orientó su rumbo

y partió decidido a encontrarla

a lo largo del mundo.

En el mar preguntó a las nereidas,

peinadas de plata;

en el bosque, a las dríades,

ocultas, dentro de sus troncos

y al llegar a la caverna tetrica;

consultó a Láquesis y Cloto,

pero eludió a Átropos,

temiendo que esta parca,

hubiese ya cortado

el hilo ovillado de su amada ignota

quedando el sueño roto.

Nunca desfalleció,

henchido su velamen de suspiros.

De equipaje, llevaba solamente,

una imagen sin rostro

y un billon de caricias

y como guia en su postrer viaje

aquel reflejo, gravado en su retina,

que aún mostraba a su amada,

sumida entre la espuma de nacar

de la mar y la luz de la luna.

jueves, 19 de febrero de 2009

AL PAN PAN Y AL VINO VINO

Para empezar, en lo que primero tenemos que estar de acuerdo es en el concepto que tenemos del Amor. El amor ES, NO ADMITE ESPECULACIONES, otra cosa es amar, el amar puede generar tristeza, celos, odio y ni la tristeza ni los celos ni el odio son amor, son sentimientos que pueden surgir del propio sentimiento de amar. El amor no se puede definir en toda su amplitud porque todo lo abarca, cualquier actitud noble lleva la impronta del amor, pero tampoco por ello es amor. Querer al prójimo no es amor, no podemos decir que el amor es querer al projimo; el amor te puede inducir a querer al projimo y eso es una de las infinitas formas de manifestarse, por eso no es acertada la frase en la que decimos "mi amor es esto o lo otro", lo correcto es "mi amor me hace sentir " flotar como un nenufar" por poner un ejemplo. Si hasta aquí estamos de acuerdo la cosa va bien y creo que así debe ser salvo que encontreis una definición que abarque todos los sentimientos o todas las emociones que nos puede infundir el amor, sin adentrarnos en cuestiones tales como la sensibilidad que cada uno tiene para interpretarlo y la intensidad con la que lo experimenta. Esto reafirma mi criterio de que nadie puede decir "mi amor" es, sino que deberá decir "los sentimientos que me inspira el amor son".
Expresado este preambulo, no me queda mas que pedir perdón por no compartir ciertos criterios que aunque no van desencaminados desde un punto de vista artistico en general, si lo estan en cuanto a su medio de expresión.

No dudo que resulta mas rimbombante emplear, para expresar ideas, palabras ostentosas, metáforas y otras licencias lingüiticas que en muchisimos casos realzan y embellecen un texto que resultaria digamos, menos acariciador en una descripción sencilla o menos ostentosa. Eleva menos nuestro espiritu leer como "los patos jugueteaban en la charca entre los juncos" que "los cisnes se deslizaban por el estanque cubierto de nenúfares", por poner un ejemplo. Esto en cierto modo es aceptable dependiendo del texto que estemos desarrollando, pero se complica cuando entramos en el terreno de las comparaciones. Cuando hay conexión entre el fondo de una frase y la forma en que se expresa, aunque no se utilicen las palabras que lisa y llanamente se podian haber empleado, si las utilizadas no se alejan en su similitud del contexto, o si lo hacen perdura una conexión aunque solo sea onomatopeyica, podremos haber salvado la idea que queriamos transmitir en su FONDO, pudiendo haber ganado en la belleza de su FORMA. Es absurdo proceder, con tales acciones, cuando lo que expresado lisa y llanamente hubiera tenido igual o incluso mas belleza y lo que ya es inadmisible es que además de eso, por pretender dar mas belleza a la FORMA se desvirtue el mensaje del fondo, a veces, hasta el extremo de tener que devanarse el seso para encontrar el sentido a las frases, teniendo que ser nosotros mismos los que intuyamos lo que se ha pretendido decir. ESPERO QUE SIGAMOS ESTANDO DE ACUERDO.
El otro día leí una canción muy admirada por personas que me merecen un gran respeto, por lo que quiero aclarar que mi crítica no vá hacia ellas, ni hacia su autor que pienso, que sin duda triunfará; vá dirigida a la canción en si y lo hago en tono festivo porque no tengo ninguna animosidad en contra de nadie y me gustaria que si leyera esta crítica me saque del error en que haya podido incurrir. Me sabe mal tener que emplear ese texto para exponer mi criterio, pero es el único que tengo a mano en el que cuente con tantas doctas opiniones. Lo propio es que lo hiciera con uno mio, pero no seria lógico que mi critica no la revertiera sobre mi propio texto modificandolo para que no fuese susceptible de mis propias críticas. De todas formas no pretendo quitarle meritos a su autor, que según tengo entendido es muy bueno, sino partiendo de este ejemplo hacer hicapié respecto a alguna FORMAS ACEPTADAS Y ADMIRADAS que yo creo que no le hacen mucho favor a la literatura. Paso pues a desmenuzar la citada canción para llegar a su meollo y así ver si coinciden con mi criterio.

"Mi amor flota con nenúfares. Es un estanque de libelulas azules"

Si su amor flota con nenúfares, no puede ser un estanque, podrá ser cualquier otra planta acuatica que flota sobre el estanque pero no el estanque mismo, ya que si su amor es un estanque no puede flotar sobre si mismo, es decir, o es estanque y no flota o es nenufar y entonces no puede ser estanque y viceversa.
¿Es una incongruencia o no?

Comparar su amor con un estanque de libelulas azules para mí desmerece el alto concepto que tengo del amor; un estanque es una charca, la unica diferencia según la Real Academia de la Lengua es que la charca es natural y en la construcción del estanque interviene la mano del hombre y por ello lo define: Balsa construida para recoger el agua con fines utilitarios o meramente ornamentales. La verdad es que comparar el amor con una balsa por muy bien ornamentada que esté me parece una comparación muy pobre y el autor se ha quedado con la palabra estanque porque resulta mas rimbombante aunque resulte artificial y lo de las libelulas, menudo coñazo, sin contar con las terribles plagas de mosquitos que alli se crian. Como se nota que el autor no ha tenido que soportar a este insecto arquiptero odonato, cuando se hace endemico, precisamente en las charcas, que es otro modo de llamar a los estanques solo que al decir estanque suena mejor.

NO SE DEBE COMPARAR ALGO SUBLIME CON OTRA COSA SALVO QUE ESA OTRA COSA SUPERE EN SUBLIMIDAD A LA QUE CON ELLA SE COMPARA Y ESTA COMPARACION NO ES ADMISIBLE Y POR LO TANTO NO LA ACEPTO A PESAR DE QUE SUENE MUY BIEN AL OIDO

"ESTANQUE DE LIBELULAS AZULES" Precioso, pero tambien suena bien
"FOSA ASEPTICA DE MURMULLOS ALADOS" y a nadie se le ocurriria emplear esa frase; la evidencia de lo que es está muy patente, mientras que en la frase anterior, no profundizamos en todo lo que conlleva, que de cualquier manera queda muy por debajo del sentimiento al que se compara.


Despues viene un pequeño párrafo en el que sigue con las comparaciones en las que si profundizamos, no encontramos gran cosa: "tu amor es un trio de golondrinas en un bosque de papel." Una estampa psicodelica que solamente puede crear perplijidad y que no tiene ni por asomo relación al sentimiento amoroso que un hombre pueda despertar en una mujer, ¿ a alguno de ustedes la presencia de tres golondrinas les ha sugerido algún pensamiento de amor?, a mi sí, pero solo habian dos, arrullandose y no creo que "centellas negras atravesando nubes" puedan ser en ningún momento sinónimo de un amor idilico por muy apasionado que llegue a ser; mas bien lo considero un meteoro, por mí hasta ahora desconocido, pero que debe ser impresionante contemplarlo.

Si yo fuera mujer y mi amado me dijera que su amor es agua del vapor de un barco yo creo que no me sentiria muy alagada y si me confesara que consideraba el mio como carboncillo o como pulido anaquel para colgar platos, se me abririan los ojos como idem., aunque me dijera despues que los platos estarian adornados con lindos dibujos de árboles floridos. Lo que ocurriria probablemente despues de tamaña tonteria seria que enamoradisima como estaba, sus palabras me parecerian una dulce canción, aunque mi ingenio no lograra descifrarla y quedaria aún mas prendada por él. Pero la realidad es que ningún carboncillo, aunque sea traido de la luna, ni ningún anaquel, que por cierto es "cada una de las tablas que se ponen horizontalmente en los muros o en los armarios," es comparable si no es de forma peyorativa, al amor de una mujer, por muy bonitos que sean los platos que lo adornen. ACLARO QUE EL AUTOR DICE TU AMOR ES, NO, TU ERES COMO UN ANAQUEL. Si hubiera dicho esto último aún podriamos sacarle algo de punta.

Esperando no me lo tomen a mal y pidiendoles perdón mil veces por la groseria que encierra esta historia VERDADERA que voy a referirles y que les demostrará que cada cual entiende el amor de una manera, en cierta ocasión la abuela de mi ex-esposa requirió a su primer novio para que le dijera cuanto la amaba, este, éxprimió su cerebro para conseguir una frase por la que su novia comprendiese hasta que punto la queria y le dijo "Te quiero mas que a un buen cagar", inmediatamente lo echo a la calle de por vida. Al fin y al cabo le dijo algo que todos apreciamos y en mucho. No sabremos como habria reaccionado la novia si en un día de locuacidad le hubiera ido diciendo " Me subyuga ver en tu breve boca como la flauta reafila virutas de broza de rizos y limaduras. Seguro que habria hecho lo mismo a pesar de haberle dicho que era "broza de rizos," es decir DE PELOS. Pero a lo que no se habria atrevido nunca, ni siquiera para no perder su amor seria a decirle que las limaduras eran de Angel, porque lo habria tomado además por loco y por hereje, ya veis las mujeres de entonces ¡que poca sensibilidad ante algo tan sublime! "virutas de broza de bucles y limaduras de angel"¡Que gran ingenio teneis al traducir estos engendros en cosas verdaderamente sublimes! y hay hasta quien en su comentario ha dicho despues de esta frase "YA VEIS QUE SIMPLE Y NATURAL". ¿Que yo no lo he dicho de la forma que él autor lo ha dicho? de acuerdo, pero tambien es cierto que el autor ha dicho lo que yo he dicho, ahí esta escrito y bien clarito, lo que no está tan claro es que queramos leer en esas frases lo que en ellas no se dice y ese es vuestro mérito, NUNCA DEL AUTOR.

Y llegado a este punto he vuelto a releer algunos comentarios y he terminado de darme cuenta del por qué de vuestra admiración. Ante vosotros ha pasado una exposición de estampas mas o menos psicodelicas y a cada una de ellas le habeis dado el siginificado que en si no encierran, eso si, lo habeis hecho mucho mas bonito que la estampa en que os habeis inspirado, profundizando para sacarle algún sentido a las frases; es, como cuando fijamos los ojos en una pared o en cualquier objeto amorfo con insistencia; si lo intentamos con constancia terminamos viendo figuras, caras, animales que nadie vé y que nosostros lo hemos logrado por un esfuerzo imaginativo. Las frases son bonitas, algunas de ellas dulces y embriagadoras, pero ni su contenido real, ni su significado ATENIENDONOS A LO ESCRITO, EN UN ANALISIS EXHAUSTIVO, responden al espejismo que cada cual ha forjado en su mente. Porque realmente no tienen ningún significado, no teniendo mas coherencia que la de formar en su conjunto un rosario de incongruencias y despropositos.

Es esta, una tendencia, que afecta a la literatura y a la pintura, que trata de imponerse desde hace muchos años, el querer manifestar a través de un arte, lo que le corresponde a otro. El pintor trata de explicar sus mas hondos sentimientos en un lienzo, utilizando la herramienta equivocada, para eso está la literatura; los escritores en cambio tienden a utilizar las palabras como pinceladas, sin darse cuenta de que se estan metiendo en otro terreno. Las palabras pueden formar bellisimas frases, que pueden realzarse de muchisimas formas, pero sin hacerlas ininteligibles, aunque los mas doctos le encuentren un significado que no corresponde a lo que en el texto está escrito, es "la literatura abstracta" a ver si prospera este calificativo.

Pido disculpas, pero así lo veo, escribir es decir y decir mucho, no dejar sobre la mesa un puzle para que cada cual saque una conclusión diferente según su sensibilidad o su estado de ánimo. Cuando un escritor deja una frase con puntos suspensivos, o hay cierta ambigüedad en ella, debe por lo menos haber dejado al lector en el buen camino para que saque el mismo la conclusión porque, esta, es evidente, lo expresado debe ser siempre el conjunto ordenado de una serie de palabras que comunican un mensaje y este debe ser claro y sin ambigüedades. "ES TAN BUEN ESCRITOR QUE CASI NADIE LO ENTIENDE"
creo que esto fué un chiste que salió en la Codorniz cuando yo era jóven,
que atrocidad, ¿Tendremos al final que ver todos el traje del rey? Permitidme que sea por hoy ese niño inocente que se rió porque iba desnudo. No debemos ser transigentes; no debemos pensar "ha querido decir;" lo que tenga que decir que lo diga, que se estruje el magin para decirlo de la forma mas sublime, mas impactante, pero que lo que diga quede dicho y no lo tenga que imaginar el lector. El texto al que nos estamos refiriendo NO DICE NADA, solamente pinta estampas en demasiados casos psicodelicas, incongruentes que además tampoco se interrelacionan de una forma coherente. En fín, cuestión de criterios. En una exposición pictorica las estampas presentadas en esta canción, tendrian muy buena aceptación en un certamen modernista; como literatura no tiene mas valor que el resultado del " yo creo que ha querido decir...."
Sobresaliente a todos por vuestro altisimo grado de imaginación y por vuestra sensibilidad demostrada Y JURO QUE NO DIGO ESTO POR CACHONDEO.

CAMINANDO EN LA NOCHE



Callejuelas escondidas
bañadas por el rocío,
tristes, negras, retorcidas,
pulidas por aires fríos
que transportan el aroma
de jazmines y de lirios.

Rompe en el silencio el gallo,
confundido por el brillo
que desde una ventanuca 
que ha entornado sus postigos,
como un faro que estimula
pare un fulgor amarillo
acompasado de sombras
que hacen intuir idilios.

El ruiseñor en su patio
da un recital imprevisto,
emboscado entre las frondas
del olmo donde hizo nido
y sus notas dulcifican
los pensamientos sombríos.

A lo lejos..., de una cuna,
evocadora de olvidos,
llega estridente y ansioso
el llanto insomne de un niño
y una nana de improperios
le deja el lecho mullido
y ocultos bajo la almohada
propósitos incumplidos.

Ya a todos los sume el sueño,
ya descansan los instintos,
ya no hay virtudes ni insidias,
ya no hay héroes ni proscritos,
ni rencores ni calumnias,
ni mentiras, ni delitos... 

Solo queda un hombre triste,
por esas calles perdido
en busca de alguna aurora
donde amenecer sin frio. 













martes, 17 de febrero de 2009

DEMASIADO TARDE

Esos ecos que guardan nuestras almas de frases nunca dichas,
esas muecas de risas olvidadas que aún brilla en tus pupilas,
esos hondos pesares desgarrados que amargan nuestras vidas,
esas sombras sutiles que nos buscan en nuestras noches frías;
ese extraño silencio que guardado nos pide hablar a gritos,
esa obtusa cautela que nos sume en errores infinitos,
ese plañir que ahogamos, por vergüenza, sin ser jamás oídos,
esa angustia que ahoga y envenena de la que nos nutrimos.

Esta carga imposible de todos estos odios y rencores,
es la rémora hambrienta que se engulló las ilusiones nuevas,
es, el recuerdo implacable y cruel de todos nuestros males,
que destruyó cualquier signo de amor, en la esperanza incierta.
La rémora del odio con fuerza se afianza, el rencor reaparece,
las larvas que aún podrían crecer y culminar, nacieron muertas,
no está la rosa, ni el jazmín, ni el laurel en el jardín de antaño,
no habrán mas despertares entre risas, ni besos, ni abrazos,
para eso...,para salir de este fracaso,
tendríamos que volver, desnudos, al principio del pasado
y comenzar de nuevo.

RELATOS QUE PUDIERON SER CIERTOS n° 8 "PEREGRIN"

Peregrin, nombre por el que se le conocia, después de su aseo personal, lo primero que hacia en la aurora de cada amanecer, era limpiar y asear el pequeño huerto que habia tras la barraca que le servia de cobijo. Este era el precio que pagaba a D. Emiliano, dueño de aquella pequeña parcela, por el disfrute de su rudimentaria vivienda y D. Emiliano a su vez, hombre generoso, compartia con el los frutos de aquella huertecita. Como si fuera la manecilla de un reloj, tanto en la distribución de su tiempo como en la orientación de su recorrido, pasaba después a la alqueria de su vecino D. Melquiades, donde sin mediar mas que un breve saludo, ordeñaba las tres vacas que habia en el establo, lo limpiaba y despues de poner nueva cama a las bestias las aprovisionaba de alimento en sus pesebres. De allí, sin perder un minuto se acercaba a la casa de su yerno que, participe de los beneficios de Peregrin en este quehacer, ya tenia enganchado el carro con el que recogia a los niños y niñas que le esperaban en la plaza de la aldea y los trasladaba al colégio situado en el pueblecito vecino a no mas de seis kilometros de la aldea pero que por tener parte de su recorrido a través de una carretera general imponia a los padres de las criaturas cierto respeto y era Peregrin el que bajo su cuidado evitaba a los niños el cansancio de tan reiterada caminata y los riesgos que pudieran acaecerles dada su corta edad.


Casi a marchas forzadas acudia después a la tienda de D. Gaspar, la única de la aldea, coincidiendo su llegada con las horas de mas movimiento y en ella, mas que atender, acercaba hasta el dueño los productos que pedian los clientes, para no tener, este, que ir de aquí para allá. Tambien movia los fardos mas pesados y los trasladaba a los carros de los clientes aparcados en la puerta y a menudo acompañaba hasta sus casas a las buenas clientas que habian hecho una pesada compra. Esta última actividad le ponia un poco nervioso pero como generalmente le suponia una propina adicional tampoco se rehuia cuando se solicitaba su colaboración. Pasadas las horas de mayor movimiento en la tienda y hasta la hora de recoger de nuevo a las criaturas, repartia las pocas cartas que desde hacia años recogia, tras dejar a los niños en el colegio, de la oficina de correos del pueblo, como cartero rural honorario, lo que le suponia la propina de correos según el número de cartas y la siempre segura moneda de sus destinatarios. Trás esto, empezaba otra vez su recorrido a la inversa con la única diferencia de que en su regreso iba además cobrando las propinas que recibia por aquellos servicios. Nunca quiso Peregrin abrir cuentas ni aceptó aplazamientos y requeria diariamente el pago a sus servicios, generalmente con precio convenido, salvo las propinas que eventualmente recibia por trasladar las compras a determinadas señoras, que eran las que decidian, según su generosidad, la moneda a entragar para su gratificación.


Ya en su casa, aprovechando la fresca previa al anochecido, plantaba para ir renovando la huerta nuevas hortalizas y tras ello, se iniciaba el momento mas feliz para él en cada día. El recuento. Digo el recuento porque era raro que al contar hubiese algún error y salvo alguna propina rara vez olvidada, siempre coincidía el montante con lo que el ya llevaba calculado para sus adentros. Pero no era la cantidad recaudada lo que mas le incentivaba, sino el reparto; el destino de cada una de esas monedas. En una alacena con robustas puertas, selladas por tres robustos candados, tenia distribuidos en cada estante todos sus ahorros. En el frontal de cada balda, había un rotulo de papel pegado con harina en el que podía leerse: "Para mi hija Eulalia cuando yo muera"; "Para mis nietos Juan y Asunción y para los que vengan de igual manera"; "Para cualquier imprevisto, sease por ejemplo una enfermedad"; "Para que no me falte para comer"; Habia una quinta y última balda sin rotulo. Siempre lo había tenido pero como lo había cambiado ya muchas veces debido a que el destino que le había programado una y otras veces, con los años se fue haciendo incompatible con su edad y su predisposición, decidió dejarlo en blanco para llegado su momento aplicarlo a lo que mas pudiese convenir.


Cada anaquel era un primor: estaban apiladas las monedas de forma perfecta, montones de monedas de la misma cuantía hasta donde el equilibrio permitía, formando varias filas que llegaban casi al borde del estante. Los billetes de papel de igual modo, por montoncitos que se elevaban mas o menos según su importe, llegando algunos a cubrir el espacio que había entre dos entrepaños. Tal era la frenética obsesión de ahorro que había tenido a lo largo de su vida.


En la aurora de una mañana de invierno, Peregrin, en vez de saltar de su jergón como un resorte, tal como era su costumbre, sintió la necesidad de quedarse un último minuto más en el calor de aquella cama destartalada, pero consciente de sus obligaciones se incorporó, sintiendo a lo largo de todo su espinazo un frió intenso, casi doloroso; su notable agilidad estaba mermada y sus fuerzas también disminuidas. Se dio un aseo muy superficial; mas que arreglar la huerta la observó y sacando fuerzas de flaqueza se dirigió a la alquería del D. Melquiades. Ordeñó las tres vacas teniendo que apoyar su cabeza en la barriga de los animales, casi extenuado, echó la nueva cama a las reses sin retirar la basura del día anterior y como pudo trasladó a los niños al colegio. Aquel día no recogió el correo y tuvo que excusarse ante Don Gaspar a la tercera vez que quedó traspuesto sentado sobre un saco de trigo. Nunca había estado enfermo, jamás había sentido pereza ante ningún trabajo y ahora solo deseaba tumbarse en su jergón. Recogió a los niños y ante la extrañeza de todos omitió pedir el pago de sus servicios, teniendo que requerirle algunos para que lo tomase y ya en su casa se sentó en el vetusto sillón de mimbre que tenia en el cobertizo, junto a la huerta, en la que fijó su vista ensimismado en no se que pensamientos mientras sus ojos se humedecían; sintió que sus brazos se desplomaban mientras por todo su cuerpo le recorría un frió que le hacia temblar.


Cerró los ojos, meditó un momento y en el segundo intento consiguió levantar su cuerpo del asiento dirigiéndose a la alacena; sus manos le temblaban y abrir los candados fue una empresa agotadora, arrancó una hoja  de un pequeño block, escribió un rotulo y lo pegó con harina al borde de la quinta repisa de la alacena, en el que al día siguiente todos pudieron leer: PARA MI ENTIERRO. 

lunes, 16 de febrero de 2009

RELATOS QUE PUDIERON SER CIERTOS nº 7 - "EL REAL" *(1)

El machacón y monotono zumbido de la prensa, que embotaba sus sentidos, era el pan que alimentaba a su familia. Cada golpe engrosaba su salario, que el patrono con el habia pactado por unidades totales acabadas y a real le pagaba cada tacon prensado. Era extraño advertir como ese hombre sometido a un trabajo tan penoso y monotono podia lucir todavía, en alguna ocasión, una sonrisa, pero lo que mas intrigaba a todos era el movimiento acompasado de sus labios mientras trabajaba y que como si estuviera hablando con una persona, hablaba con aquella máquina infame, cada vez que aquel terrible y estruendoso martillazo golpeaba la peana de acero que le servia de yunque.


Los que miraban a través del cristal de la ventanuca que habia en la pared, que amortiguaba aquel estruendo, especulaban lo que diria en aquella letania inaudita, concluyendo que estaria maldiciendo esa tarea o se estaria acordando de la madre del patrón a pesar de que la pobre era una santa.


Su trabajo además de ser penoso por el infernal ruido, era muy peligroso debido a que el tacón debia situarse, justo en el centro de la base de acero, en perpendicular con el martillo que empujaba el émbolo, ya que de lo contrario el tacón por la presión podia salir disparado con la fuerza de un proyectil con el destino mas inesperado, y como para ello disponia de un tiempo mínino cualquier distracción podia provocar que fueran sus manos las que quedasen prensadas.


Nadie se atrevia a preguntarle que disquisiciones tenia con la maquina a lo largo de su tarea. En verdad era muy introvertido y enemigo declarado de familiaridades; ya lo habia demostrado las pocas veces que habia compartido mesa con los demás a la hora del almuerzo y su caracter mas bien huraño no le hacia blanco de bromas o de preguntas indiscretas. El jefe estaba encantado de la productividad de aquel hombre cuya única extravagancia era el monologo constante desde que iniciaba hasta que terminaba su trabajo y por su parte, aunque tambien intrigado, procuraba que los demás obreros no lo molestasen en lo mas mínimo, creandose a su alrrededor un invisible cerco de protección que todos respetaban aunque no por eso dejara de ser un motivo de charla cuando no podia oirlos.


Pasado el tiempo se forjó una aureola de admiración hacia él, cambiando el criterio general sobre sus monologos y lo que en principio les pareció que debian ser quejas y rencores pasaron a ser hermosisimos textos o poesias preciosas que sabia de memoria y que recitaba al compás de su trabajo para hacer menos monotona y mas gratificante su faena. Algunos incluso dijeron que lo que hacia era rezar porque mas de una vez lo habian visto santiguarse antes de poner en marcha la prensa.


Un tristisimo día, un cambio de intensidad de la corriente aceleró la marcha de la prensa no dandole tiempo a nuestro ya casi idealizado amigo a retirar las manos de la prensa, quedando incrustadas en el tacón la primera falange de los dos dedos indice que eran los que sujetaban y orientaban la parte alta del tacón hasta el centro del martillo; el grito no se pudo apreciar apagado por el estruendo de la maquina, pero se le vió derrumbarse con las manos ensangrentadas y de inmediato se acudió en su socorro.


Se le dieron los primeros auxilios echando mano del botiquin de la propia empresa y sin perdida de tiempo el jefe y uno de los obreros lo trasladaron con premura al hospital. Aquel pobre infeliz en su delirio trataba de desasir sus brazos de las manos del compañero que lo sujetaba y para que no forcejease las dejó libres y lo sujetó por los hombros para que no se diese un mal golpe si se desvanecia pero con gran sorpresa para el y para el jefe que conducia vieron como el accidentado, pobre ignorante que no sabia ni contar, como pudieron comprobar, empezó a extender sus brazos en dirección a la prensa imaginada y tras un onomatopeyico CATACLOW DECIA: UN REAL, CATACLOW OTRO REAL, OTRO REAL, OTRO REAL, siguiendo en su ritmo una cadencia matematicamente cronometrada. A nadie contaron nunca lo ocurrido y cuando se reintegró al trabajo, mermado pero tadavia útil, al reiniciarse los comentarios sobre sus monologos a los que cada vez se les daba mayor relevancia, los dos únicos conocedores de la verdad, Jefe y empleado, muy serios y como si estuvieran completamente convencidos de la veracidad de aquellas especulaciones, MOVIENDO SUS CABEZAS ASENTIAN.

*(1)  Un Real, era una moneda ya desaparecida, que tenia el valor de veinticinco centimos de las ya tambien desaparecidas pesetas. Que yo recuerde eran de niquel, del tamaño de una moneda de dos euros, con un orifio en el centro. Su valor actual equivaldria a algo mas de la sexta parte de un centimo de Euro.

domingo, 15 de febrero de 2009

RELATOS QUE PUDIERON SER CIERTOS nº 6 - " LA ABACERIA DE D. RAMON"N

Desde aquel día en que en la taberna habia habido un conato de pelea que hubiera llegado a mas de no haber sido por la intervención de Don Ramón, dueño de la abaceria situada dos esquinas mas abajo, que por casualidad por allí pasaba, guiados por la gratitud primero y seducidos por el bienestar y comodidad que allí se disfrutaba después, Don Senén, Don Julian y Don Malaquias frecuentaron a diario la Abaceria de Don Ramón que tuvo que abastecerla, muy complacido, de todo lo que ellos normalmente desayunaban, ya que además de un ingreso adicional ganaba una grata compañia. Aunque su horario de encuentro siempre era el mismo nunca llegaban todos a su hora y mientras esperaban los que habian llegado puntualmente, ayudaban a Don Ramón en sus tareas cotidianas, abatojando las legumbres, limpiando los granos podridos de la calagraña, despellejando las mazorcas.... Ya todos reunidos, se sentaban en una mesa camilla junto a un ventanal que daba a la calle y no interferian en lo mas mínimo en el buen funcionamiento de la tienda, atendida por Don Ramón las primeras horas y después por su esposa una vez terminados los quehaceres de la casa, oportunidad que aprovechaba Don Ramón para unirse, de vez en cuando a la tertulia en la que siempre habia algo nuevo que tratar, eso sí, no dejando jamás al margen los temas locales que daban para mucho en todas las tertulias.


Cuando entraba algún cliente bajaban el tono de voz, incluso callaban, según el grado de confianza que les mereciera el intruso, por lo que a lo largo de toda la mañana hasta la hora de la comida, en que se despedian, se intercalaban muchos minutos de silencio absoluto, pareciendose mas aquel rincón una reunión de conspiradores que una charla de amigos.


Doña Blasa, esposa de Don Ramón, que le sacaba punta a todo, a pesar de su voluntad para inhibirse, no podia reprimirse en alguna ocasión y hacia algún que otro comentario, hablando para si misma pero levantando el tono, para que llegase al oido de los contertulios, que ya no le hacian caso, a los que apodaba los sastres por los buenos trajes que cortaban cada día a la victima de turno.


No eran mala gente, incluso en sus críticas eran condescendientes y siempre buscaban alguna escusa para justificar ciertas malas acciones, pero mover la lengua les apasionaba y al fín y al cabo en aquella aldea aburrida y sin nada que hacer por sus ya avanzadas edades, era el único deporte que los gratificaba.


No sé de que forma les llegaria tanta información pero reflexionando llego a la conclusión de que no solo eran ellos los que le daban a la lengua,ni era ese un deporte privativo de la tercera edad, porque para informarse, otros tendrian que haber hablado y siguiendo la pista se deducia que en aquella aldea todos conocian los mas y los menos de cada cual, siendo ese cada cual el único ignorante de las críticas que sobre el se vertian. Mucho peligro tuvieron en otros tiempos este tipo de cosas, porque a veces los bulos dañaron muchas reputaciones y fueron causa de terribles consecuencias, pero en el tiempo al que refiero, mas prudentes, solo se comentaban los casos comprobados que eran casi de dominio público, por lo que en la tertulia de Don Senén, Don Julian y de Don Malaquias, se iba mas lejos que del simple comentario y se especulaba sobre el cuando, como, donde, y por qué, discutiendo posibles implicaciones de terceros o terceras que pudiesen haber influido y que además posiblemente se hubiesen beneficiado, en fín, una distracción como cualquier otra, en la que sin duda, aunque solo haya sido una vez en la vida, me imagino que todos hemos participado y que en algunos casos, expuesto el hecho en tono de humor, nos hemos reido, olvidando el malestar que sufren todos aquellos a los que les afecta.


Como la verdad siempre sale a la luz y en la rueda de la fortuna o de la calamidad todos vamos girando llegó el momento en que Don Senén y Don Julian se enteraron de algo muy grave en la vida de Don Malaquias, que a su vez con Don Julian supieron de D. Senén y este con Don Malaquias de Don Julian, con lo que habia entre los tres un secreto a voces que cada cual conocia de los demás, ignorando cada cual el que los demás conocian de si mismo, por lo que cuando surgia por parte de alguno de ellos un comentario similar al que se imputaba al que hablaba, los otros, se miraban en complicidad y sonreian disimuladamente, dejando a veces perplejo al informante ante la falta de atención de su audiencia en sucesos tan trascendentes, teniendo los contertulios que inventar cualquier escusa para justificar sus sonrisas solapadas. Nadie caia del burro ante esas escenitas reiteradas en las que el turno de perplegidad pasaba de unos a otros casi a diario, hasta que como si todos se hubieran puesto de acuerdo, una noche, buscando en solitario una explicación a la reciprocidad de tanta sonrisita, pensaron cada cual los motivos que se las provocaban a él y eso les vino a aclarar el motivo por el que él se las provocaba a cada cual, por lo que tras esta conclusión, reflexionaron con la almohada y dieron un repaso general a sus vidas, pensando que si algo se sabia de ellos, mejor seria que no se supiese todo lo demás. Al día siguiente ninguno de los tres aparecieron por la abaceria de Don Ramón, que se quedó con los desayunos preparados, abañando simientes con toda paciencia, mientras esperaba la llegada de quienes ya jamás volverian.


viernes, 13 de febrero de 2009

EL TIO MELCHOR Y SU ESPOSA MATILDE


La felicidad vivida en las Casas del Señor, siendo niño, fué un recuerdo constante a través de los años, que pasaron como un soplo. Antes de ser un hombre maduro, volví a recorrer a menudo los parajes que en mi niñez frecuentaba y siempre había contemplado con añoranza la casa donde tantos veranos habíamos pasado, la cual siempre estaba cerrada desde que la adquirió el Servicio Forestal.

Para mi regocijo nada había cambiado y aún podía recrearme contemplando, como cuando era un chiquillo, los corrales situados en la calle Miguel Villalta, que por estar en un plano mucho mas bajo por razones de la orografia, podían apreciarse, desde la Avda. de Monovar, como desde un mirador, con solo bajar la vista, pudiendo observarse, como antaño, en cada corral, alguna que otra cabra, las gallinas y su flamante gallo con su tornasolada pechera y su cresta impresionante, así como las conejas y sus gazapos que alegremente jugueteaban entre la maraña de ramas secas que dejaban al descubierto la blancura amarillenta de sus leños, desprovistos por los incisivos de los roedores, de todo vestigio de la natural verdura de su corteza, pareciendo mas que ramas secas de almendros y de olivos, costillares de reses calcinados. Bajo techo, encerrado en un jaulón, estaba el conejo macho que miraba con lascivia a las hembras que jugueteaban a su alrededor ajenas por completo al sentimiento que ellas le despertaban. En los corrales en los que proliferan los machos, estos, suelen estorbar en demasía el periodo de lactancia de los gazapines y en su frenesí lascivo pueden incluso matar sus propias crías para que la hembra entre de nuevo en celo. De ahí, el que se dé inmediata salida para el mercado a todos los machos antes de que se empiece a apreciar en ellos su natural instinto, dejando tan solo de entre los mejores, al que será padre de todas las camadas, siendo su jaula la cámara nupcial a donde acudirán las hembras, por mano de su dueño, en el momento propicio para que sean cubiertas, permaneciendo el macho encerrado de por vida, que solo durará, mientras mantenga sus atributos de buen semental.
También recorría los parajes que fueron mis preferidos, con sus atalayas, desde las que podía dominar cuanto mi vista abarcaba, eligiendo desde allí el punto de destino de mi siguiente excursión, en las que siempre me prometía que algún día todo aquello seria mio.
Cuando empecé a comprar por aquellos lares sentí el deseo de acercarme a sus habitantes. Yo ya era un cincuentón y por lógica el recuerdo de mi familia solo podía encontrarlo entre los viejos de la aldea que inquiridos en mi afán de renovar y compartir recuerdos, tras facilitarles algunas pistas se acordaban perfectamente de mis padres y de mis hermanos y hasta incluso de mi a pesar de lo pequeño que por entonces era, tal fue el impacto que causó nuestra presencia, durante tantos años, entre las personas de aquella aldea.

Como la casualidad a veces nos sorprende agradablemente fui a dar con el Tio Melchor, anciano de ochenta años de edad, aún muy bien conservado, que vino a ser el pastor que conducía el inmenso rebaño que en mi niñez tanto había admirado, con aquel cabrón blanco inmenso, provisto de unos intimidantes cuernos retorcidos en espiral y aquella barba impresionante, como una enorme caruncula, pero de pelo lacio y áspero que le daba un aspecto infernal. Fue Melchor también, el que aquel día, en que estrené un botijito para acompañar a mi madre a la fuente, me recogió del suelo tras caerme y me quitó con delicadeza las chinitas que habían quedado incrustadas en la piel de mis rodillas heridas
 y tras limpiarlas con el agua de mi botijito las había enjugado con su propio pañuelo. El había sido el que ante mi llanto, mas que por el dolor, por la tristeza de ver que de mi botijito se había despegado el asa, jugó con ella deslizándola por la pendiente como si de una rueda se tratase para aliviar mi pena y ató una cuerdecita desde la orejuela por donde se llenaba de agua hasta el pitorro, indemnes, para que pudiera asir mi preciada carga. ¿Como es posible que ambos pudiésemos conservar tan bello recuerdo?.
A partir de entonces acudí casi todos los domingos a su casa, donde su esposa, La tia Matilde, que llegó a quererme tanto como él, me obsequiaba con sus humildes viandas entre las que nunca faltaba la longaniza semiseca, algunas veces tan seca que habia que apretar la mandíbula para poder mascarla, pero para mí siempre sabrosisima, aunque en mi casa casi no la comiese; ese pan entre blanco y moreno, mantenida su ternura en el interior de una tinaja, algún trozo de queso y sin faltar nunca el porrón de vino de la tierra, magnifico de sabor y de elevado grado.
Supe de sus penas y encontrarón en mi el hijo que ya no tenian a pesar de vivirles cuando los reencontré cuatro todavía, tres varones y una hembra que ni con ellos, ni entre ellos se hablaban si no era para sus adentros y ante los ajenos para maldecirse mutuamente.

Solo uno, quizás por ser el mas necesitado, era el que aún acudia a pasar, a cama y mantel, alguna temporada con sus padres, no equilibrando la satisfacción de su presencia la carga que les suponia yendo como iban tan mermados de medios, pero para colmo murió y no les quedo mas compañia que mis visitas dominicales.
Es curioso como se precipitaron los acontecimientos de la muerte de ese hijo.Le compré los terrenos donados por sus padres y al preguntarle que iba a hacer con ese dinero; me contestó que iba a disfrutar con el todo lo que no habia disfrutado en su vida y al preguntarle que pasaria despues me respondió: "me moriré" y así fué, tres meses despues apareció muerto en el cuarto de una pensión.
Fueron muy reiterados mis intentos por avenir a la familia, cuyo conflicto nacia del desproporcionado reparto de los bienes de los ancianos que según todos habia favorecido a uno en particular. Lo curioso es que ninguno coincidia en cual era la parte mejorada, llegándose a dar la paradoja de que el mas beneficiado según uno era el mas perjudicado según otros y viceversa. En fin, lo propio en estos casos solo que multiplicado hasta el infinito. Lo curioso es que los que todo lo habían dado, estando pasando incluso penurias, eran los mas criticados, hasta llegar a ser vilipendiados no solo por sus hijos sino también por sus nietos.
A veces salia a pasear con el viejo por las tierras que habían sido suyas y que yo había comprado a sus hijos y me llevaba a los sitios, que el conocía, donde podíamos encontrar alguna que otra breva dulcisima o algún albaricoque maduro y mientras los comíamos con fruición, él, con sollozos reprimidos, se complacía de que fuera yo el nuevo dueño.
Un día Matilde enfermó y hubo que hospitalizarla. Las cosas se complicaron y falleció. El viejo había tenido una gran decaída en las semanas en que había quedado solo. No había sido conveniente trasladarlo a Alicante para ver a su mujer porque estaba en coma y no hubiese sido bueno para él verla en esa situación, pero con su muerte fue ineludible darle la noticia. 

Por las casualidades de la vida, era y sigue siendo costumbre hacer la despedida del duelo, precisamente, delante de la casa de uno de sus hijos. Solo este vivía en la aldea, los otros tenian que desplazarse desde Petrel y Monovar respectivamente. A la despedida del duelo solo acudió el abuelo que de espaldas a la casa de su hijo pudo oír y nosotros ver como se cerraban sus ventanas para hacer mas patente su desprecio. Esta escena se repetiría una vez mas pocas semanas después, siendo yo el único que se presentó en representación de la familia. El tio Melchor murió en una habitación del Hospital de Elda, pasando tres días semiinconsciente, entre los estertores de una muerte que no le llegaba. Sabe Dios que recuerdos pasarian por su cabeza antes de morir, pero daria cualquier cosa porque hubieran sido aquellos en los que se viera al frente de su gran rebaño, en los primeros meses de su matrimonio y Matilde, aquella bendita mujer que tanto le queria saliera a recibirle para darle la buena nueva del embarazo de su primer hijo.